Liderazgo 360 en logística: el temple de gestionar lo invisible en entornos de alta complejidad

La conducción de equipos y procesos dentro de la cadena de suministro resulta determinante para sostener operaciones eficientes en escenarios marcados por presión operativa y cambios permanentes

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Johanna Molina es CEO y
Johanna Molina es CEO y gerente de operaciones logísticas (Foto: Movant Connection)

La logística es, por definición, el arte de hacer que las cosas sucedan. Sin embargo, en la última década, este sector ha dejado de ser una función operativa de soporte para convertirse en el corazón estratégico de cualquier compañía.

En este tablero de ajedrez global, donde la incertidumbre es la única constante, surge una pregunta que me ha acompañado durante mis 22 años de trayectoria: ¿Qué tipo de liderazgo requiere una cadena de suministro que no duerme?

Mi historia en este mundo comenzó a los 18 años, pero fue a los 23 cuando enfrenté mi primer gran “puerto” personal: asumir una jefatura de aduanas liderando a personas que no solo me doblaban la edad, sino que tenían años de experiencia más que yo. En aquel momento, entendí que el liderazgo no se impone con un cargo, sino que se construye con temple y, sobre todo, con humanidad.

Del tecnicismo a la empatía: la escuela de las grandes

Tuve la fortuna de formarme en transnacionales, donde la cultura del liderazgo no era un accesorio, sino una estructura robusta. Allí comprendí que un líder logístico puede saber mucho sobre Incoterms, códigos arancelarios o planificación de embarques, pero si no domina las habilidades blandas, su proyección siempre tendrá un eslabón roto.

El paso por organizaciones de gran talla me permitió pulir esa visión 360 que hoy defiendo. En la logística, nada funciona de forma aislada: las compras afectan al almacén, la gestión de inventario determina la atención de pedidos y la importación condiciona la distribución final. Pero lo que realmente mueve ese engranaje no son los sistemas ERP, sino el compromiso de la gente.

Si logramos gestionar con voluntad,
Si logramos gestionar con voluntad, visión y un respeto profundo por el talento humano, no solo estaremos moviendo carga; estaremos construyendo empresas resilientes (Foto: Shutterstock)

Gestionar en la complejidad: el caso Venezuela y el liderazgo remoto

Ejercer el liderazgo en un contexto tan desafiante como el que ha vivido Venezuela en los últimos años ha sido, sin duda, mi mayor maestría. Mantener equipos motivados, con una tasa de rotación mínima, cuando el entorno exterior empuja al desánimo, requiere una consistencia sólida.

Mi filosofía ha sido siempre impulsar la formación técnica constante. Un equipo que se siente profesionalmente valioso es un equipo que no se rinde. Esta metodología me permitió incluso un hito que atesoro con orgullo: liderar de forma remota desde Venezuela a un equipo en México durante casi tres años. La distancia física se acorta cuando existe una comunicación clara y un estímulo real hacia el alto desempeño.

Las claves del liderazgo 360 en supply chain

Para quienes hoy lideran equipos en este sector tan dinámico, comparto tres pilares que han sido mi norte:

  1. Temple con humanidad: La logística es presión pura. El líder debe ser el filtro que absorbe el caos y entrega claridad, manteniendo siempre la cercanía con la realidad de su equipo.
  2. Voluntad de formación: En un sector que cambia cada día (IA, nuevas rutas, regulaciones), el líder debe ser el primer promotor del estudio. El conocimiento es la mejor herramienta contra la incertidumbre.
  3. Visión sistémica: Debemos dejar de ver “departamentos” para ver “procesos”. El líder logístico moderno debe entender cómo una decisión en compras internacionales impacta en la última milla.

Un compromiso con el futuro

Hoy, en mi posición actual manejando procesos integrales desde la planeación de demanda hasta la distribución final, miro atrás y me siento profundamente orgullosa de haber mantenido mi esencia. La creación de espacios de soporte para importadores y el desarrollo de equipos no ha sido solo un objetivo de negocio, sino una misión de vida.

La logística seguirá siendo compleja, los puertos seguirán congestionándose y las normativas seguirán cambiando. Pero si logramos gestionar con voluntad, visión y un respeto profundo por el talento humano, no solo estaremos moviendo carga; estaremos construyendo empresas resilientes capaces de llegar a cualquier destino.