Escalar sin perder identidad: liderazgo y logística en la era del comercio electrónico

Juan Pablo Núñez Losada, director ejecutivo y co-founder de una compañía de comercio electrónico, analiza por qué la excelencia en última milla, la lectura estratégica de datos y la agilidad son pilares del éxito

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Juan Pablo Núñez Losada es
Juan Pablo Núñez Losada es director ejecutivo y co-founder de una compañía de comercio electrónico (Foto: Movant Connection)

De procesar los primeros envíos diarios a gestionar miles de pedidos en jornadas de alta demanda, la evolución del sector ha posicionado a la logística como el factor decisivo y la columna vertebral del negocio. “El boom del comercio electrónico vino de la mano del boom logístico, resume Juan Pablo, al describir una etapa de expansión donde escalar la operación fue tan crítico como generar la venta.

¿Qué experiencias personales y profesionales sentís que más moldearon tu enfoque de liderazgo?

Creo que de chico aprendí a ser misericordioso y tolerante con la gente. Aprendí a valorar a la persona, a todas las personas. Soy un convencido de que todos tenemos algo bueno para aportar y de que la gente da su mejor versión. Para mí, las relaciones son humanas antes que laborales. Creo en la persona como una unidad: cuerpo, alma y espíritu. Cada uno tiene distintos roles, laboral, familiar, personal, y es importante que estén en equilibrio para que puedan brillar y trabajar en unidad.

Intento ser un líder cercano, centrado en los valores. Creo en un liderazgo de servicio, empático, exigente también, pero entendiendo que trabajamos con personas y no con máquinas. Busco construir relaciones humanas tanto con quienes lidero como con proveedores y colaboradores.

En tu rol actual, ¿qué objetivos te parecen prioritarios para los próximos años?

Me especializo en comercio electrónico desde que empezamos en 2007, acercando productos innovadores y novedosos, y buscando brindar una experiencia extraordinaria. En estos años el mercado cambió muchísimo. Cuando empezamos, el comercio electrónico era apenas un 2% de lo que es hoy. No era normal comprar por internet ni recibir en el domicilio. En esos primeros tiempos muchos pagaban en efectivo y retiraban pero, con el tiempo, el envío a domicilio fue creciendo hasta que hoy el 97% elige recibir por diferentes medios.

Argentina también atravesó políticas económicas muy distintas. Para nosotros fue central mantener una empresa ágil y dinámica, con capacidad de adaptación. El desafío hacia adelante es seguir adaptando los sistemas, incorporar nuevas tecnologías y sostener la escalabilidad. No es lo mismo hacer 20 envíos en un día, como al principio, que 15.000.

Estamos en una economía más abierta, lo cual celebro. Hay más competencia y más productos disponibles, y eso nos exige eficiencia. En comercio electrónico hay muchos costos ocultos. El desafío es tener la data correcta, mirar las variables adecuadas y sostener una empresa sana y optimizada.

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Juan Pablo comenta que, en las grandes ciudades, "la logística de entrega en el día fue y es un pilar" (Foto: Shutterstock)

¿Cómo fue tu experiencia con la logística en todo este desarrollo?

La logística fue central en todo lo que ocurrió. El boom del comercio electrónico vino de la mano del boom logístico. Desde la importación de productos hasta la entrega final, necesitamos operadores eficientes que cumplan plazos y permitan que todo fluya.

Lo que más consumimos son las entregas al cliente final: decenas y cientos de miles por mes. Fue clave acompañar el crecimiento con buena ubicación, especialmente para las entregas en el día en Capital y GBA. Vivimos en una cultura de lo inmediato: el “te llega hoy” es fundamental. Tuvimos que adaptar distintas metodologías de entrega, hacer foco en procesos internos para preparar pedidos rápido y generar alianzas correctas.

Cerca del 40% de las compras se concentran en Capital Federal y GBA. Quien vive en el AMBA quiere rapidez. Por eso la logística de entrega en el día fue y es un pilar. También lo son las alianzas con correos capaces de responder a picos de volumen, como en eventos masivos online, donde las ventas pueden multiplicarse por diez en pocos días. Todo ese caudal hay que gestionarlo con excelencia.

¿Fue un proceso de prueba y error o más planificado?

Siempre observamos mucho la data y las curvas de crecimiento. No fue que un día aparecieron miles de envíos de golpe, aunque sí hubo momentos de aceleración muy fuerte. El ejemplo más claro fue la pandemia. Hasta marzo de 2020 ya vendíamos miles de unidades por día y estábamos cerca del 80% de capacidad. De pronto, las ventas crecieron por cuatro.

Tuvimos que reaccionar rápido. Fue un desafío enorme, no solo operativo sino cultural. Cuidar la cultura mientras la cantidad de personas crecía exponencialmente fue central. Preferimos lanzar, estar en beta y luego corregir, pero sin perder nuestra identidad.

¿Te gustaría dejar un mensaje para los nuevos emprendedores?

A los emprendedores les diría, hablando en primera persona, que en mi caso fue fundamental confiar en mí mismo y en mi pasión. Estudié economía con una beca en una muy buena universidad y tenía un camino seguro en relación de dependencia. Sin embargo, decidí animarme. Empecé con muy poco capital, con 100 dólares, y fui construyendo con compromiso y pasión. Mucha gente te transmite sus miedos en esos momentos. Yo decidí confiar en lo que creía, rodearme de personas con las que pudiera transitar el camino, formar equipo y construir relaciones genuinas con clientes y proveedores.

Me parece fundamental animarnos a vivir con dicha y con coraje, entregar lo mejor de nosotros mismos y planificar qué queremos que nos pase en la vida. No sé exactamente qué va a ocurrir, pero si uno se anima a vivir con pasión y compromiso, el resultado seguramente será mejor que si no lo hace.