Talento, IA y logística: el factor humano vuelve al centro de las cadenas de suministro

Un informe advierte que la competitividad logística hacia 2030 dependerá menos de la tecnología y más de la preparación, reconversión y gestión del talento en entornos atravesados por IA

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El informe construye cuatro escenarios
El informe construye cuatro escenarios posibles hacia 2030, combinando dos variables clave: el ritmo de avance de la inteligencia artificial y el nivel de preparación del talento (Imagen: Shutterstock)

La transformación de las cadenas de suministro ya no depende únicamente de infraestructura, automatización o digitalización. Según el último informe del Foro Económico Mundial, el verdadero diferencial competitivo hacia 2030 estará en cómo las empresas desarrollen, adapten y protejan su talento en un entorno atravesado por inteligencia artificial.

Para sectores como la logística, donde la coordinación, la planificación y la gestión de excepciones son críticas, el capital humano vuelve a ocupar un rol estratégico central

El documento, titulado Four Futures for Jobs in the New Economy: AI and Talent in 2030, plantea que el avance de la IA no redefine por sí solo las cadenas de valor. Son las decisiones que hoy se tomen en formación, reconversión y organización del trabajo las que determinarán si las cadenas logísticas serán más resilientes o más frágiles frente a la disrupción tecnológica.

Cuatro escenarios posibles, una misma advertencia

El informe construye cuatro escenarios posibles hacia 2030, combinando dos variables clave: el ritmo de avance de la inteligencia artificial y el nivel de preparación del talento. En todos los casos, las implicancias para logística y supply chain son directas.

En el escenario denominado “Co-Pilot Economy”, la IA se integra de forma gradual y complementaria al trabajo humano. Las cadenas de suministro se vuelven más modulares y digitales, pero mantienen a las personas en el centro de la toma de decisiones. Es el escenario más favorable para logística: la tecnología acelera procesos, pero el criterio humano sigue siendo clave para planificar, priorizar, gestionar riesgos y resolver imprevistos.

En contraste, el escenario de “Age of Displacement” describe un avance acelerado de la automatización sin una fuerza laboral preparada. En este contexto, las empresas recurren a sistemas autónomos como respuesta a la escasez de talento, lo que genera cadenas altamente eficientes en apariencia, pero vulnerables por la falta de supervisión experta. Para la logística, esto implica riesgos operativos, pérdida de control y menor capacidad de adaptación ante crisis.

Los otros dos escenarios —Supercharged Progress y Stalled Progress— también coinciden en un punto: cuando el talento no acompaña la transformación tecnológica, la competitividad de las cadenas de suministro se erosiona, incluso en contextos de alta inversión en tecnología.

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En cadenas de suministro cada vez más digitales, la ausencia de perfiles híbridos puede convertirse en un límite estructural para el crecimiento (Imagen: Shutterstock)

El déficit de habilidades, el nuevo cuello de botella

Uno de los datos más contundentes del informe es el crecimiento acelerado de la demanda de habilidades vinculadas a IA y análisis avanzado. Entre 2024 y 2025, esa demanda aumentó un 70%, mientras que los sistemas de formación no logran acompañar ese ritmo. En logística, este desfasaje se traduce en dificultades concretas: faltan perfiles capaces de interpretar datos, coordinar sistemas automatizados y tomar decisiones integrales sobre flujos complejos.

El riesgo no es solo la pérdida de puestos de trabajo tradicionales, sino la incapacidad de cubrir nuevos roles híbridos, que combinan conocimiento operativo, comprensión tecnológica y visión estratégica. En cadenas de suministro cada vez más digitales, la ausencia de estos perfiles puede convertirse en un límite estructural para el crecimiento.

Logística aumentada, no reemplazada

Lejos de plantear la desaparición del trabajo humano, el informe pone el foco en la reconfiguración de tareas y responsabilidades. Las funciones más rutinarias tienden a automatizarse, pero ganan valor aquellas asociadas al análisis, la coordinación, la resolución de excepciones y el liderazgo de equipos humano-digitales.

En logística, esto implica una transformación profunda de los roles existentes. Planificadores, responsables operativos y líderes de equipos pasan de ejecutar tareas repetitivas a orquestar sistemas, supervisar decisiones automatizadas y gestionar escenarios cambiantes. El talento ya no se mide solo por eficiencia operativa, sino por capacidad de adaptación y criterio contextual.

Talento y resiliencia: una relación directa

El informe del World Economic Forum destaca que las cadenas de suministro más resilientes serán aquellas que logren alinear estrategia tecnológica y estrategia de talento. La inversión en IA sin un desarrollo paralelo de personas no solo limita los beneficios esperados, sino que puede amplificar riesgos sistémicos.

En este sentido, la logística aparece mencionada como uno de los sectores con mayor potencial de transformación, pero también como uno de los más expuestos si no logra anticipar sus necesidades de talento. Formación continua, movilidad interna, equipos intergeneracionales y nuevos esquemas de aprendizaje en el trabajo aparecen como factores clave para sostener operaciones complejas en el tiempo.

Una definición que excede la tecnología

El mensaje central del informe es claro: el futuro de las cadenas de suministro no se define solo por la tecnología que adopten, sino por el talento que logren formar, retener y reconvertir. En un contexto de automatización creciente, el valor diferencial estará en las personas capaces de entender el sistema completo y tomar decisiones con impacto real en la operación.

Para la logística, esto implica un cambio de paradigma. La competitividad ya no pasa únicamente por infraestructura o costos, sino por la capacidad de construir organizaciones donde la tecnología potencie, y no reemplace, el criterio humano.