Anticipación, datos y cadena integrada: el desafío operativo del retail deportivo

Francisco Tedín, director de operaciones en la industria del retail deportivo, comparte su mirada sobre la alta rotación por temporada, el uso de datos para anticipar la demanda y la gestión operativa

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Francisco Tedín es director de
Francisco Tedín es director de operaciones en la industria del retail deportivo (Foto: Movant Connection)

Al referirse a los desafíos operativos y al rol de la logística en su industria, Francisco comenta que “no se trata solo de traer productos, sino de sostener una propuesta coherente en el tiempo”. En esta entrevista, aborda la planificación de la demanda, la articulación entre áreas y el impacto que estas definiciones tienen en la experiencia del consumidor.

¿Cómo se lideran los procesos para anticipar cambios y mantener agilidad operativa?

En una industria como el retail deportivo, que es muy amplia y con temporadas bien marcadas, el punto de partida es estar integrados en toda la cadena. Esa integración nos permite tener visibilidad desde la innovación, con un foco muy fuerte en el consumidor, pasando por la producción y llegando hasta el punto de venta.

Cuando uno logra manejar esa integración, empieza a trabajar con información mucho más rica. No solo con datos descriptivos, que explican qué pasó, sino también con datos predictivos, que ayudan a anticipar escenarios. Eso es clave en un negocio donde la rotación es alta y los ciclos son cortos. Pero además hay otro factor fundamental, que es la democratización de la información dentro de la organización.

No alcanza con que los datos estén en un área puntual. Es importante que distintos equipos, incluso roles más operativos o comerciales, puedan acceder a esa información y accionar en consecuencia. Cuando la data circula y se comparte, la organización gana velocidad y capacidad de respuesta.

¿Qué implica ingresar a la Argentina desde el punto de vista logístico y operativo?

Ingresar a la Argentina con una propuesta de retail deportivo implica un desafío logístico muy grande. En primer lugar, porque se trata de una operación altamente integrada, donde la producción y la distribución suelen estar centralizadas, y eso exige una planificación muy precisa.

En el caso de que los productos sean importados, hay una fuerte dependencia del comercio exterior. Eso obliga a trabajar con tiempos largos, previsión de demanda y coordinación constante entre abastecimiento, operaciones y tiendas. La logística deja de ser solo una función de soporte y pasa a ser un factor estratégico.

Ese nivel de integración permite ofrecer productos pensados para el consumidor, con una relación precio–calidad accesible y una oferta amplia. Pero para que eso funcione, la cadena de abastecimiento tiene que estar muy bien aceitada. No se trata solo de traer productos, sino de sostener una propuesta coherente en el tiempo.

¿Cómo se encuentra el equilibrio entre adaptarse al contexto local y mantener estándares operativos globales?

Es un desafío que aparece siempre en empresas con una mirada regional o global. A lo largo de mi carrera me tocó atravesarlo varias veces. No hay una receta mágica, pero sí una idea muy clara: el consumidor local tiene que estar en el centro.

Hoy existen muchísimas herramientas y datos que permiten entender mejor al argentino: sus hábitos, sus expectativas, su comportamiento y demás. Al mismo tiempo, hay un respaldo muy fuerte de conocimiento y experiencia a nivel global, que aporta metodologías, procesos y estándares probados.

El equilibrio surge de combinar esas dos miradas. Aprovechar la expertise global, pero adaptarla a la realidad local. En un mercado como el argentino, que tiene particularidades económicas, culturales y logísticas muy propias, esa adaptación es clave para que la operación sea eficiente y sostenible.

Refiriéndose a la industria de
Refiriéndose a la industria de retail deportivo, Francisco comenta que "se trata de una operación altamente integrada, donde la producción y la distribución suelen estar centralizadas, y eso exige una planificación muy precisa" (Foto: Shutterstock)

¿Qué características destacás del consumidor argentino de artículos deportivos?

Para el sector, representa una oportunidad enorme. Es un país profundamente apasionado por el deporte. Hay muy pocos lugares donde la disciplina atraviese tanto la cultura cotidiana.

Además, Argentina tiene una diversidad geográfica muy grande: playas, montañas, llanuras, climas distintos. Eso habilita una variedad enorme de prácticas deportivas. Una propuesta multideporte encuentra acá un terreno muy fértil.

El consumidor argentino es exigente, curioso y valora la relación precio–calidad. También está dispuesto a explorar nuevas disciplinas. Por eso creo que hay mucho por desarrollar y complementar.

Desde una mirada profesional, ¿qué rol cumple hoy la logística dentro de esta industria?

Tiene un rol central. El consumidor es cada vez más exigente: quiere el producto que busca, con la calidad que espera, al precio adecuado y en el tiempo correcto. Esa combinación eleva muchísimo la complejidad operativa.

Para poder cumplir con esa promesa, es fundamental estar integrados en toda la cadena. Desde entender al consumidor y la innovación del producto, pasando por la producción, hasta llegar a la distribución y al punto de venta. La logística es la que termina haciendo posible esa experiencia.

Cuando la cadena no está integrada, aparecen quiebres, faltantes o sobrestock. En cambio, cuando hay visibilidad y coordinación, la operación gana eficiencia y se vuelve mucho más ágil frente a los cambios de demanda.

¿Cuáles son hoy los principales desafíos operativos?

Uno de los grandes desafíos es anticiparse. No esperar a que las cosas pasen para reaccionar, sino construir sistemas que permitan prever escenarios. Eso requiere datos, procesos claros y equipos alineados.

También es clave la velocidad de adaptación. Las tendencias cambian rápido, el consumidor evoluciona y las temporadas se acortan. La operación tiene que estar preparada para acompañar esos cambios sin perder eficiencia.

Por último, está el desafío humano: lograr que los equipos trabajen de manera coordinada, compartiendo información y objetivos. Cuando eso sucede, la operación fluye mucho mejor.

¿Qué reflexión te deja trabajar en operaciones dentro del retail deportivo?

Que es un trabajo muy intenso, pero también muy dinámico. Exige estar en constante aprendizaje, ajustando procesos y tomando decisiones con información.

La clave está en la integración real de la cadena y en la capacidad de anticiparse. Cuando eso se logra, el impacto en la experiencia del consumidor es muy fuerte. Y ahí es donde la logística y las operaciones dejan de ser invisibles y pasan a ser un verdadero diferencial.