
Cada fin de año, el vitel toné se convierte en uno de los platos más esperados en las mesas argentinas. Detrás de esta receta tradicional, hay una compleja logística que asegura que los ingredientes lleguen a tiempo y en las mejores condiciones para ser preparados.
Desde el transporte de la carne hasta la importación de los aditivos y condimentos, cada paso en la cadena de suministro tiene un impacto directo en la calidad del plato final.
Ingredientes clave y su logística
El vitel toné, un clásico de la cocina argentina en Navidad y Año Nuevo, tiene una base fundamental: la carne de ternera, que se utiliza para hacer el peceto, el corte principal del plato. Este ingrediente, al igual que otros, pasa por una cadena logística precisa que involucra tanto producción local como importaciones internacionales.
Este insumo, proveniente de diversas provincias argentinas, se transporta en condiciones refrigeradas para garantizar su frescura. Esto implica un proceso que va desde los mataderos hasta los centros de distribución, con la supervisión de organismos sanitarios que aseguran su cumplimiento con las normas de calidad y seguridad alimentaria.
Dependiendo de la demanda de la temporada, algunos cortes de carne pueden ser importados de países vecinos como Brasil o Uruguay, lo que añade una capa más de complejidad a la logística, ya que involucra transporte internacional, aduanas y regulaciones.
El desafío de los ingredientes adicionales
Uno de los aspectos más interesantes de la logística del vitel toné es el manejo de ciertos ingredientes esenciales, como el atún, las alcaparras y la mayonesa. Cada uno de estos productos requiere una logística específica para garantizar su integridad y conservación durante su transporte y distribución.
Atún en lata: Este ingrediente, proveniente principalmente de países como Perú y Ecuador, llega a las mesas en forma de conserva sellada, normalmente en latas de hojalata. El proceso logístico incluye la recepción del producto ya envasado desde la planta procesadora, su almacenamiento en depósitos secos y luego su distribución hasta centros de distribución y puntos de venta.
No requiere cadena de frío una vez enlatado, ya que la conserva está protegida contra el deterioro por el sellado hermético. La importación de atún implica una gestión cuidadosa del transporte marítimo desde los países productores hasta puertos locales, seguido de un traslado terrestre para asegurar la entrega en tiempo y forma.
Alcaparras: Este producto, originario principalmente de Italia, se transporta en recipientes secos adecuados. Aunque no necesitan refrigeración, es importante que durante el transporte se mantengan en condiciones estables de temperatura y humedad para preservar su textura y sabor.
El proceso de importación de alcaparras incluye un seguimiento riguroso desde los centros de producción en Europa, donde las alcaparras se envasan y se envían por vía marítima a los puertos argentinos. Su distribución en el país se realiza con especial cuidado, asegurando que lleguen en perfectas condiciones para su uso en la receta tradicional.
Mayonesa y sus insumos: la mayonesa es una salsa emulsionada que en su forma comercial suele transportarse en envases de plástico o vidrio sin necesidad de refrigeración mientras está cerrada.
Los ingredientes que se usan para su elaboración —como el aceite vegetal y el vinagre— también se transportan de forma estable a temperatura ambiente, ya sea en envases industriales o, en grandes volúmenes, en tanques o barriles hasta las plantas de producción. La logística de estos insumos debe asegurar que no haya contaminación o daños antes de ser transformados en mayonesa.
Si bien estos son los ingredientes principales utilizados en la receta tradicional del vitel toné, también existen diversas variantes regionales que incorporan elementos adicionales, como crema de leche, huevo duro, mostaza o verduras (zanahoria, cebolla, apio), cuyos procesos logísticos también deben garantizar su calidad y frescura antes de llegar a las cocinas familiares o profesionales.

La temporada alta: desafíos y planificación logística
La Navidad representa una temporada alta para los productos alimenticios, y el vitel toné es un ejemplo claro de cómo la demanda estacional afecta la logística. Esto obliga a las empresas que manejan estos productos a intensificar sus operaciones, desde la planificación de las rutas de transporte hasta la gestión de los inventarios.
Los transportistas deben coordinar con anticipación para asegurar que los ingredientes lleguen a los puntos de venta a tiempo, evitando retrasos que puedan afectar la disponibilidad de los productos frescos.
Además, la demanda de ciertos ingredientes como la carne y las conservas aumenta significativamente en esta época del año, lo que genera un desafío adicional para las empresas involucradas.
Las industrias cárnicas y de alimentos procesados deben coordinarse para garantizar que los envíos sean entregados con la mayor rapidez y eficiencia posible, y esto se logra con un transporte adecuado, personal capacitado y herramientas tecnológicas que permiten el monitoreo en tiempo real de las cargas.
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