Con cacerolas y al ritmo de “One Love”: así se vivió el pase de Jamaica a la final del repechaje intercontinental en CDMX

Las camisetas verdiamarillas y la música reggae convirtieron un rincón de Chapultepec en el epicentro de la celebración tras la victoria de los Reggae Boyz

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A miles de kilómetros de Guadalajara, el pequeño rincón de la CDMX se llenó de colorido, mientras la afición disfrutaba cada momento del repechaje entre canticos, alegría y las melodías de Bob Marley. (Fotos: Raúl A. González/Infobae México)
A miles de kilómetros de Guadalajara, el pequeño rincón de la CDMX se llenó de colorido, mientras la afición disfrutaba cada momento del repechaje entre canticos, alegría y las melodías de Bob Marley. (Fotos: Raúl A. González/Infobae México)

La noche en que Jamaica buscó su pase a la final del repechaje intercontinental rumbo al Mundial 2026 no sólo se vivió en Guadalajara. A miles de kilómetros del Estadio Akron, en un rincón de Chapultepec, un pequeño restaurante se transformó en el corazón caribeño de la Ciudad de México.

En medio de un ambiente de complicidad, Te Amo Jamaica abrió sus puertas a una marea de sonrisas, banderas y camisetas verdiamarillas, ofreciendo una experiencia completa: himno nacional, gritos, alegría y el mensaje de unidad de One Love de Bob Marley.

La pasión por el futbol reunió a la comunidad jamaicana durante el repechaje del Mundial 2026. (Foto: Raúl A. González/Infobae México)
La pasión por el futbol reunió a la comunidad jamaicana durante el repechaje del Mundial 2026. (Foto: Raúl A. González/Infobae México)

La fiesta, donde el futbol y la cultura jamaicana encontraron su mejor escenario, incluyó cacerolas y sartenes como instrumentos improvisados, demostrando que la distancia no es obstáculo para celebrar los triunfos de los Reggae Boyz.

La previa: identidad, símbolos y bienvenida reggae

Antes de que rodara el balón en Guadalajara, Te Amo Jamaica ya vibraba en modo mundialista. Desde la entrada, el tapete con los colores de la bandera de Jamaica y la frase “One Love” daba la bienvenida y marcaba el tono de la noche.

La comunidad jamaicana en la CDMX, acompañada por amigos mexicanos, se reunió desde temprano, ataviada con camisetas verdes y amarillas, rodeada de banderas y fotografías de íconos del reggae como Shaggy, Sean Paul y Shenseea.

Bob Marley, Shaggy y Sean Paul, íconos del reggae, fueron protagonistas dentro de la decoración que acompañó el evento. (Fotos: Raúl A. González/Infobae México)
Bob Marley, Shaggy y Sean Paul, íconos del reggae, fueron protagonistas dentro de la decoración que acompañó el evento. (Fotos: Raúl A. González/Infobae México)

La embajadora Susana Audelo se sumó al ambiente en el espacio, decorado con símbolos nacionales y retratos de leyendas como Usain Bolt.

El himno nacional de Jamaica se escuchó fuerte, entonado colectivamente por quienes, lejos de la isla, encontraron en la música y el futbol un punto de unión.

La atmósfera anticipaba lo que vendría: el mensaje de Marley flotaba en el aire, aún antes de que la canción sonara, y la expectativa por el partido crecía en cada rincón del local.

Entre música y cánticos, la comunidad de Jamaica celebró su identidad y hermandad con los seguidores mexicanos, creando una atmósfera vibrante durante el himno en la previa del esperado enfrentamiento. (Raúl A. González/Infobae México)

De esta manera, la previa consolidó un ambiente de integración y alegría, donde la identidad caribeña y el orgullo nacional se mezclaron con la emoción por el enfrentamiento que estaba por comenzar.

El partido: gritos, tensión y el gol del pase a la final

Cuando el árbitro dio el silbatazo inicial, todas las miradas quedaron fijas en la pantalla. Cada jugada se vivió con intensidad, cada avance se acompañó de gritos y aplausos, y los cánticos no tardaron en aparecer.

El gol de Bailey Cadamarteri al minuto 18 fue el desahogo colectivo perfecto: abrazos, saltos, golpes en las mesas y la bandera jamaicana ondeando con fuerza en el interior del restaurante.

El gol de Bailey Cadamarteri al minuto 18 desató la euforia y la celebración en el restaurante. (Raúl A. González/Infobae México)

El menú hizo su parte para mantener el ánimo en alto. El jerk chicken, el rabo estofado y las empanadas caribeñas desfilaron por las mesas, sumando sabor y tradición a la noche.

A partir del medio tiempo, la canción One Love de Bob Marley comenzó a sonar, reforzando el mensaje de unidad y optimismo.

La música de Bob Marley ambientó el lugar durante el partido, transmitiendo mensajes de unidad y optimismo. (Raúl A. González/Infobae México)

Los minutos finales se vivieron con nerviosismo compartido, el local se llenó de aliento y esperanza hasta que el silbatazo final selló la convergencia entre la comunidad y su selección. La alegría estalló y la celebración se multiplicó en bailes y cánticos.

El festejo: baile, ritmo y la voz de Marley

El final del partido fue sólo el principio de la fiesta en Te Amo Jamaica. El restaurante se transformó en pista de baile y los presentes improvisaron instrumentos con cacerolas y sartenes, sumando su propio ritmo a la celebración.

One Love volvió a convertirse en himno colectivo, coreado con una energía que sólo se da en noches históricas. Banderas al aire, saltos y pasos de baile llenaron el lugar, mientras la música reggae sellaba el orgullo de la comunidad.

Cacerolas, sartenes y banderas animaron la velada, donde el fútbol, el ritmo y la voz de Bob Marley transformaron el encuentro en una efusiva muestra de orgullo y tradición. (Raúl A. González/Infobae México)

La jornada concluyó con la voz de Marley, bajo el lema: “let’s get together and feel all right”. Así, el futbol, la música y la alegría demostraron que la cultura jamaicana tiene un lugar propio en la Ciudad de México, capaz de convertir cualquier partido en una verdadera fiesta caribeña.