Rata noruega, una visitante frecuente en casas durante la temporada de frío

Durante los meses fríos, la rata noruega puede ingresar a viviendas a través de grietas, desagües, cañerías y sectores deteriorados

Ilustración de una rata marrón de perfil con una cota de cuarenta centímetros, recuadros informativos e iconos explicativos.
Características físicas, riesgos y pautas de control de la rata noruega en áreas urbanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La rata noruega busca refugio en casas y edificios durante la temporada de frío porque allí encuentra abrigo, agua, comida y espacios protegidos.

Este roedor, conocido científicamente como Rattus norvegicus, permanece activo todo el año, pero puede acercarse a viviendas cuando los recursos exteriores son menos accesibles y las construcciones ofrecen condiciones estables.

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La especie suele instalarse en sótanos, cimientos, alcantarillas, depósitos, patios y sectores donde hay basura o alimentos sin protección.

Su ingreso se facilita por grietas, cañerías con filtraciones, desagües, puertas mal ajustadas y acumulación de objetos que sirven como refugio.

La rata noruega es un animal omnívoro, nocturno y adaptable. La información del Smithsonian’s National Zoo indica que es originaria del norte de China, aunque se expandió por el mundo a través de los barcos y el comercio internacional hasta establecerse en casi todos los continentes.

La rata noruega se distingue por su cuerpo robusto y su actividad cerca del suelo

La rata noruega también recibe los nombres de rata parda, rata común, rata de alcantarilla o sewer rat. Pese a su denominación popular, no es una especie nativa de Noruega.

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El Smithsonian’s National Zoo describe a este roedor como un integrante grande de la familia de los múridos. Su longitud total ronda los 40 centímetros, incluida la cola, y los ejemplares adultos suelen pesar entre 200 y 500 gramos.

Su cuerpo es más compacto que el de la rata negra. Tiene un hocico romo, pelaje corto y denso, orejas relativamente pequeñas y una cola desnuda que suele medir menos que la suma de la cabeza y el cuerpo.

Una rata de pelaje pardo y cola larga sobre el suelo embaldosado de una cocina, con muebles de madera y un comedero al fondo.
La rata noruega también recibe los nombres de rata parda, rata común, rata de alcantarilla o sewer rat. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Mammal Atlas de Kansas señala que esa característica de la cola permite diferenciarla de Rattus rattus. La rata negra posee una cola más larga y presenta una mayor habilidad para desplazarse por techos, árboles, cables y sectores elevados de los edificios.

La rata noruega, en cambio, tiene hábitos más terrestres. El Departamento de Agricultura y Alimentos de California informa que suele ocupar plantas bajas, sótanos, depósitos, alcantarillas, basureros, cimientos y zonas próximas a cursos de agua.

La especie puede excavar túneles complejos debajo de estructuras, pilas de residuos y sectores de tierra suelta. En esos espacios forma nidos con papel, telas y otros materiales fibrosos que encuentra en el entorno.

El descenso de temperatura favorece la búsqueda de refugios interiores

La actividad de la rata noruega no se limita a una estación. Los documentos técnicos incluidos en el material indican que sigue presente durante todo el año y que su reproducción puede aumentar en los meses cálidos, cuando el alimento abunda.

Durante el frío, el comportamiento puede cambiar. Las viviendas ofrecen temperaturas más constantes, alimentos almacenados y protección frente a la lluvia, el viento y las condiciones adversas del exterior.

Esa combinación explica por qué muchas personas detectan ratas dentro de sus casas durante el invierno. Los animales no aparecen de manera espontánea: llegan cuando encuentran rutas de acceso y recursos suficientes para mantenerse.

El Departamento de Pesca y Caza de Alaska define a la rata noruega como una buena nadadora y excavadora. Estas habilidades le permiten moverse por drenajes, alcantarillas, sótanos húmedos y espacios conectados con patios o redes de saneamiento.

La especie es principalmente nocturna. Por esa razón, los habitantes pueden escuchar ruidos en paredes, techos bajos, cocinas o áreas de almacenamiento durante la noche, aunque los primeros rastros visibles aparezcan al día siguiente.

El Departamento de Recursos de Vida Silvestre de Virginia señala que las ratas compensan su visión limitada con sentidos del olfato, el oído y el tacto muy desarrollados. Sus vibrisas les permiten desplazarse en la oscuridad y reconocer rutas habituales junto a paredes u objetos.

Una rata sobre un suelo de madera junto a una tubería que gotea, una ventana con escarcha y varias cajas al fondo.
La actividad de la rata noruega no se limita a una estación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los residuos accesibles sostienen la presencia de roedores en viviendas

La disponibilidad de comida es uno de los factores centrales de una infestación. La rata noruega puede alimentarse de restos de cocina, granos, frutas, productos almacenados, comida para mascotas y desperdicios domésticos.

El Departamento de Salud de Nueva York recomienda mantener la basura en recipientes suficientes, resistentes y con tapas ajustadas. También aconseja colocar los residuos para la recolección lo más cerca posible del horario previsto, con el objetivo de disminuir el tiempo de exposición.

Los alimentos dentro de la casa deben mantenerse en contenedores cerrados. Las bolsas abiertas, los productos almacenados cerca del piso y los restos detrás de electrodomésticos crean oportunidades para que las ratas encuentren comida sin necesidad de alejarse de su refugio.

El manual de Manejo Integrado de Plagas de Nevada identifica el saneamiento como una herramienta preventiva. Vaciar regularmente los cestos, renovar las bolsas y eliminar los restos acumulados disminuye la disponibilidad de recursos para insectos y roedores.

El desorden también influye. Las cajas de cartón, pilas de papeles, bolsas, muebles arrumbados y materiales guardados contra las paredes pueden transformarse en escondites o zonas de anidación.

El Western States Pediatric Environmental Health Specialty Unit recomienda reducir las áreas abarrotadas y mantener los espacios limpios. La inspección debe incluir rincones oscuros, sectores detrás de muebles, lugares próximos a cañerías y zonas donde se almacenen alimentos.

Un ratón de casa de pelaje marrón y gris en un piso de madera, cerca de trozos de galleta. Al fondo se ven estantes con latas de alimentos y un saco de yute.
La disponibilidad de comida es uno de los factores centrales de una infestación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las grietas y las filtraciones abren rutas de acceso

La prevención exige evitar que la rata ingrese. El manual de Nevada aconseja sellar agujeros, grietas y aberturas de las estructuras, en especial alrededor de tuberías, cables, desagües, ventilaciones, ventanas y puertas.

El Western States Pediatric Environmental Health Specialty Unit recomienda cerrar fisuras y aberturas de más de seis milímetros. Las tareas deben realizarse tanto en la parte exterior como en los sectores internos donde existan conexiones con muros, sótanos o espacios de servicio.

Las cañerías rotas, las pérdidas de agua y la humedad persistente también pueden favorecer la actividad de los roedores. La rata noruega se adapta bien a ambientes subterráneos y húmedos, por lo que las filtraciones deben repararse para limitar el acceso al agua.

El Departamento de Agricultura y Alimentos de California indica que la especie puede instalar madrigueras junto a edificios y debajo de montones de basura. Una inspección del perímetro de la vivienda puede ayudar a detectar orificios en la tierra, tierra removida y rutas frecuentes de tránsito.

Las manchas grasosas en paredes o zócalos, los envases roídos y los excrementos son otros indicios. El Departamento de Salud de Illinois describe las heces de la rata noruega como oscuras, de extremos romos y de alrededor de 1,25 a 1,9 centímetros de longitud.

La presencia de excretas puede implicar riesgos sanitarios

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los CDC, advierten que los roedores pueden transmitir enfermedades mediante mordeduras, arañazos, saliva, orina y excrementos. También pueden contaminar alimentos y agua.

El contacto no siempre es directo. Una persona puede exponerse al tocar superficies o materiales contaminados y luego llevarse las manos a los ojos, la nariz o la boca. La inhalación de partículas suspendidas también representa una vía de riesgo.

La extensión de la Universidad de Illinois menciona que las ratas noruegas pueden portar agentes como el Seoul virus, una forma de hantavirus, además de bacterias del género Leptospira, Bartonella y Rickettsia. También pueden transportar ectoparásitos, incluidos pulgas y piojos.

Los alimentos contaminados por excrementos u orina deben desecharse. El Global Invasive Species Database advierte que las ratas dañan reservas alimentarias tanto por el consumo directo como por la contaminación de productos que quedan inutilizables.

La limpieza no debe realizarse de cualquier manera. El Western States Pediatric Environmental Health Specialty Unit desaconseja barrer o aspirar excrementos, orina y materiales de nido, porque esas acciones pueden dispersar polvo contaminado en el aire.

La recomendación es usar guantes, humedecer previamente los rastros con una solución desinfectante, retirar el material con papel y desecharlo en una bolsa cerrada. Luego corresponde lavar y desinfectar las superficies afectadas.

Infografía con una casa, recipientes de comida, un cesto de basura, cajas en un estante, una espátula, una tubería con goteo y guantes de limpieza.
Medidas para prevenir la presencia de la rata noruega en el hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El control eficaz requiere una estrategia sostenida

La eliminación de un ejemplar no garantiza que el problema termine. Si la vivienda conserva alimento disponible, refugios, agua y vías de entrada, otros individuos pueden volver a ocupar el lugar.

El manejo integrado de plagas combina higiene, exclusión física, monitoreo y control directo. El manual de Nevada propone priorizar medidas preventivas y recurrir a pesticidas solo cuando sean necesarios y puedan aplicarse de forma segura.

Las trampas de resorte son una alternativa para los casos en que ya existe actividad dentro de la vivienda. El Western States Pediatric Environmental Health Specialty Unit aconseja ubicarlas cerca de paredes, rincones, huecos de acceso y sitios con rastros de roedores.

Las trampas deben permanecer fuera del alcance de niños y mascotas. También deben revisarse con frecuencia para evitar que se conviertan en una fuente adicional de contaminación dentro de la casa.

El uso de rodenticidas exige precauciones mayores. La Universidad de Illinois señala que los cebos pueden formar parte del control, junto con el saneamiento y la construcción resistente a roedores, pero no sustituyen las medidas destinadas a retirar alimento y bloquear accesos.

Cuando la presencia de ratas es reiterada, extensa o alcanza zonas comunes de un edificio, la intervención profesional permite identificar refugios, rutas de ingreso y condiciones que sostienen la infestación. La respuesta debe incluir a propietarios, administradores y residentes.

La rata noruega se convierte en una visitante frecuente durante la temporada de frío cuando el entorno doméstico reúne lo que necesita para sobrevivir. El control duradero depende menos de una medida aislada que de cortar, de forma simultánea, el acceso al alimento, al agua, al refugio y a la vivienda.

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