Cacahuates, frijoles y pepitas de calabaza: los alimentos mexicanos con más proteína vegetal que puedes incluir en tu dieta

Las pepitas tostadas que acompañan una comida familiar son también una fuente de proteína que pocos conocen

Platos de pollo en salsa, frijoles, ensalada, pepitas, un molcajete con salsa y tortillas sobre un mantel blanco bordado con flores.
Una mesa mexicana puede tener más proteína vegetal de la que muchos suponen, sin necesidad de un corte de carne. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El cacahuate, el frijol y la pepita de calabaza están entre las semillas con más proteína vegetal disponibles en México.

El cacahuate aporta casi 24 gramos de proteína por cada 100 gramos y el frijol 20 gramos, según tablas nutricionales oficiales del gobierno del Estado de México.

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La Secretaría de Salud federal agrupa estos tres alimentos en el documento La Dieta de la Milpa y recomienda combinarlos con maíz nixtamalizado.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La pepita de calabaza se consume tostada, cruda o espolvoreada sobre otros alimentos en la cocina mexicana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa mezcla, típica de la alimentación mexicana, permite obtener una proteína de calidad comparable a la de origen animal.

Por qué el cacahuate es una de las semillas con más proteína en México

Cada 100 gramos de cacahuate contienen 23.68 gramos de proteína, 49.66 gramos de grasa —de la cual 31.6% es poliinsaturada—, 8 gramos de fibra y 585 kilocalorías.

Estos datos provienen del documento Alimentos de bajo costo y alto valor nutricional, elaborado con información oficial del Estado de México.

El cacahuate se cultiva en distintas regiones de México y forma parte de guisos, salsas y preparaciones tradicionales. (YouTube/@tvunam)

Esa cifra de proteína ubica al cacahuate en un valor biológico de 55 puntos, una medida que indica qué tanto de esa proteína puede aprovechar realmente el cuerpo.

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Es un nivel similar al del garbanzo, que registra 20 gramos de proteína por 100 gramos, según la misma fuente.

El cacahuate también aporta 658 miligramos de potasio y solo 6 miligramos de sodio por cada 100 gramos.

Un montón de cacahuetes en su cáscara sobre una mesa de madera. Uno de ellos está abierto, revelando dos cacahuetes pelados de color marrón rojizo en su interior.
El cacahuate contiene también grasas poliinsaturadas, un tipo de grasa asociado a beneficios para la salud cardiovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su alto contenido calórico conviene comerlo en porciones moderadas, sobre todo si se busca controlar el consumo diario de energía.

El frijol de todos los días también es una fuente importante de proteína

El frijol común aporta 20 gramos de proteína por cada 100 gramos, según la tabla oficial del Estado de México sobre el contenido nutricional de alimentos de origen vegetal.

La misma porción aporta fibra y carbohidratos complejos, característicos de las leguminosas.

El frijol de soya, distinto al frijol común que se consume en México, llega a 36.8 gramos de proteína por 100 gramos, la cifra más alta entre las leguminosas registradas en ese documento.

Tazón de barro con frijoles negros, queso derretido y cebollín en una mesa de madera junto a una cuchara de metal.
El frijol es uno de los alimentos más consumidos en los hogares mexicanos, presente en desayunos, comidas y cenas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El frijol también aporta hierro, potasio y fibra soluble, que ayuda a mantener la sensación de saciedad y favorece la digestión.

Combinado con maíz o arroz, mejora la calidad de sus aminoácidos y se convierte en una alternativa económica a las proteínas de origen animal, sin perder nutrientes esenciales para la dieta diaria.

La pepita de calabaza concentra entre 21 y 30 gramos de proteína por 100 gramos

Una porción de 12 a 13 gramos de pepita de calabaza, con o sin cáscara, aporta entre 3.4 y 3.6 gramos de proteína.

Si se calcula la misma proporción en 100 gramos, el rango va de 21 a 30 gramos de proteína, según el consumo sea tostado o crudo.

El dato proviene del Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes, referencia usada en nutrición clínica en México.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La pepita de calabaza forma parte de salsas tradicionales como el pipián, típico de distintas regiones del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con solo 30 gramos de pepitas se cubre alrededor del 15% del requerimiento diario de proteína de un adulto.

La cifra aparece en La Dieta de la Milpa, documento de la Subsecretaría de Innovación y Calidad de la Secretaría de Salud, que señala que, por cada 100 gramos, la pepita concentra más proteína que la mayoría de las carnes y pescados, con excepción del pavo, la perdiz, el atún y el bacalao.

Mujer de cabello canoso sentada en un banco que sostiene un cucurucho de papel con semillas de calabaza frente a una fuente.
Una porción pequeña de pepita puede aportar una cantidad significativa de proteína en relación con su tamaño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se trata de una comparación por peso seco, por lo que en la práctica basta con una porción pequeña para obtener un aporte proteico considerable.

Cómo incluir estos alimentos en la dieta diaria

Una porción práctica de cacahuate equivale a 12 gramos, unas 14 piezas, con 2.9 gramos de proteína.

Se puede agregar a ensaladas o guisos, o comerse como colación entre comidas, siempre en cantidades moderadas por su alto contenido calórico.

El dato proviene del Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes.

Agregar frijol, cacahuate o pepita a las comidas diarias no requiere preparaciones complicadas ni ingredientes costosos.

(Visuales IA)
Agregar frijol, cacahuate o pepita a las comidas diarias no requiere preparaciones complicadas ni ingredientes costosos. (Visuales IA)

El frijol se incorpora con facilidad en tacos, sopas o como acompañamiento del arroz. Media taza cubre una parte considerable del requerimiento diario sin representar un gasto elevado.

La pepita de calabaza puede espolvorearse sobre ensaladas, licuados o yogur, o comerse tostada como colación.

Dos cucharadas, unos 12 o 13 gramos, aportan entre 3.4 y 3.6 gramos de proteína sin agregar mucho volumen calórico a la dieta.

Ilustración de tres tacos de frijoles abiertos con queso rallado y cilantro fresco, presentados en un plato ovalado con diseño floral sobre un fondo blanco texturizado.
La combinación de estos alimentos con maíz forma parte de recetas tradicionales fáciles de preparar en casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué combinar maíz, frijol y semillas mejora la calidad de la proteína

El cuerpo humano necesita un conjunto específico de aminoácidos esenciales para construir proteína de buena calidad, y ninguna de estas tres semillas los aporta todos por sí sola.

Por eso la Secretaría de Salud recomienda combinarlas con maíz nixtamalizado —el grano de maíz cocido con cal, el mismo proceso con el que se prepara la masa para tortillas—, ya que ese tratamiento incrementa la disponibilidad de aminoácidos esenciales como la lisina.

Ilustración plana de una tortilla de maíz azul y amarillo con mazorcas y frijoles entrelazados, orbitando chiles rojos, jitomate, aguacate, nopal y quelites verdes.
Estos estudios forman parte de una línea de investigación más amplia sobre el potencial nutricional de las leguminosas en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al combinarse con las leguminosas y semillas, esta mayor disponibilidad permite obtener una proteína de mejor calidad, de acuerdo con La Dieta de la Milpa.

Esta combinación no es solo una costumbre culinaria: permite alcanzar el requerimiento de proteína que recomienda el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), equivalente a un gramo de proteína por cada kilogramo de peso corporal, una meta que aplica desde la infancia hasta la edad adulta.

Mujer cocina tortillas de maíz en comal de barro sobre fuego de leña. Hay un molcajete, cuencos con salsas y una pila de tortillas.
Estos alimentos pueden incorporarse en desayunos, comidas o cenas sin alterar por completo la dieta habitual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como ejemplo práctico de esta complementación, el documento propone un plato que reúne frijol, maíz, pepita de calabaza, hoja de amaranto y semilla de chía.

Qué otras opciones de proteína vegetal estudia la ciencia mexicana

Instituciones como el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) buscan identificar nuevas fuentes de proteína vegetal que el país pueda aprovechar a mayor escala.

Una de ellas es la harina de lenteja, que según un artículo publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas ofrece una proteína que el cuerpo humano puede aprovechar con facilidad, un factor clave para considerarla como alternativa a la proteína animal en la dieta cotidiana.

Vista superior de un tarro de cristal abierto con cierre metálico, lleno de lentejas secas y hojas de laurel. Algunas lentejas esparcidas en superficie blanca.
La lenteja se perfila como una opción adicional dentro de las leguminosas con potencial nutricional en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El garbanzo también forma parte de esta línea de investigación.

El INIFAP presentó en sus Reuniones Científicas de 2025 estudios sobre qué tan bien se aprovecha la proteína de esta leguminosa, con pruebas realizadas en lechones recién destetados.

El objetivo es entender su potencial nutricional antes de proponerla como alimento de consumo más amplio en la población.

Un bowl con garbanzos cocidos, cubos de queso blanco, rodajas de tomate rojo y amarillo, perejil picado, aceite de oliva, y una cuchara en un paño sobre madera.
El garbanzo se suma a la lista de leguminosas mexicanas con potencial para diversificar las fuentes de proteína vegetal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos hallazgos sugieren que, además del frijol y el cacahuate, México cuenta con otras leguminosas capaces de complementar o sustituir parte del consumo de carne, sin perder calidad nutricional ni elevar de forma considerable el costo de la canasta básica.

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