El ejercicio que puede rejuvenecer tu cerebro hasta un año, según estudios recientes

Un grupo de científicos logró que cerebros adultos parecieran un año más jóvenes tras implementar un hábito semanal sencillo

Guardar
Google icon
Infografía con texto sobre los beneficios de un hábito semanal, incluye la cifra 0,6 años, una ilustración de un cerebro, un reloj y personas.
Un estudio del AdventHealth Research Institute indica que un hábito semanal puede reducir hasta 0,6 años la edad biológica del cerebro en adultos sanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las imágenes de resonancia magnética cerebral han revelado recientemente que un programa regular de ejercicio aeróbico puede hacer que el cerebro adulto luzca hasta un año más joven.

Un estudio clínico realizado por el AdventHealth Research Institute y publicado en el Journal of Sport and Health Science demuestra que, con solo 150 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa, se obtienen beneficios mensurables en la edad biológica cerebral en apenas 12 meses.

PUBLICIDAD

La investigación, liderada por la doctora Lu Wan y el doctor Kirk I. Erickson, responde de manera concreta cómo y cuándo el ejercicio puede convertirse en una herramienta preventiva para mantener la agudeza mental y retardar el envejecimiento cerebral, incluso antes de la vejez.

Resultados del AdventHealth Research Institute: 150 minutos semanales y un cerebro más joven

El equipo del AdventHealth Research Institute, en colaboración con la Universidad de Pittsburgh, diseñó un ensayo clínico con 130 adultos sanos de entre 26 y 58 años.

PUBLICIDAD

Los participantes fueron divididos al azar entre quienes seguían su rutina habitual y quienes cumplían con un régimen de dos sesiones supervisadas de 60 minutos cada semana, añadiendo ejercicios en casa para alcanzar el total sugerido por el American College of Sports Medicine.

La variable principal fue la diferencia entre la edad cronológica y la estimada por imágenes de resonancia magnética (MRI), conocida como brain-PAD.

Después de un año, quienes siguieron el programa de ejercicio presentaron, en promedio, una reducción de 0,6 años en la edad de su cerebro, mientras que el grupo de control mostró un leve aumento de 0,35 años, cifra considerada no significativa.

El contraste entre ambos grupos se acercó a un año completo a favor de quienes realizaron actividad física regular.

El doctor Erickson, director de Neurociencia Traslacional en AdventHealth y coautor del trabajo, subrayó: “Desde la perspectiva del ciclo vital, empujar el cerebro en una dirección más joven en la mediana edad podría ser muy relevante”.

Hombre de mediana edad sonríe mientras hace ejercicio aeróbico en un parque, con un cerebro azul brillante superpuesto en su cabeza, junto a otras personas.
¿Sabías que moverte 150 minutos por semana podría rejuvenecer tu cerebro? Un estudio reciente de AdventHealth muestra que el ejercicio aeróbico constante ayuda a mantener la mente más joven y ágil, incluso en la mediana edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cambios medidos por MRI y las incógnitas biológicas

El estudio, publicado en enero de 2026, utilizó MRI para evaluar la estructura cerebral y pruebas de consumo máximo de oxígeno (VO2peak) para medir la capacidad cardiorrespiratoria antes y después de la intervención.

Los resultados evidenciaron una mejora en la aptitud física entre quienes se ejercitaron, aunque el análisis estadístico no encontró que la reducción en la edad cerebral se debiera a cambios en la presión arterial, la composición corporal ni a los niveles de la proteína BDNF —relacionada con la plasticidad cerebral—.

La doctora Wan, principal autora del trabajo y científica de datos, señaló que la explicación podría involucrar “mecanismos adicionales no capturados aún, como modificaciones sutiles en la estructura cerebral, inflamación, salud vascular u otros factores moleculares”.

Enfoque preventivo: intervenir en la mediana edad

A diferencia de la mayoría de las investigaciones previas, centradas en adultos mayores, este ensayo apostó por intervenir en personas jóvenes y de mediana edad, cuando los cambios cerebrales apenas son perceptibles.

El objetivo, según el doctor Erickson, es “lograr una ventaja inicial. Si conseguimos frenar el envejecimiento cerebral antes de que surjan los problemas, podríamos retrasar o reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia a largo plazo”.

Esta estrategia preventiva resulta especialmente relevante en un contexto donde la esperanza de vida aumenta y las enfermedades neurodegenerativas representan un desafío creciente para la salud pública.

Un grupo de personas jóvenes y de mediana edad realiza ejercicio aeróbico al aire libre, con un instructor en un escenario y árboles de fondo.
Este ensayo apostó por intervenir en personas jóvenes y de mediana edad, cuando los cambios cerebrales apenas son perceptibles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cognición, plasticidad y tipos de actividad según el Institut du Cerveau

El Institut du Cerveau en París también aporta evidencia sobre la influencia de la actividad física en el cerebro.

Destaca que la práctica regular, incluso en dosis pequeñas, puede mejorar las capacidades cognitivas en personas sedentarias, mientras que quienes ya tienen un entrenamiento previo requieren mayor intensidad para observar efectos similares.

La institución distingue entre actividad física cotidiana —como caminar, bailar o subir escaleras— y deporte estructurado, enfatizando que ambos pueden inducir plasticidad cerebral, aunque las actividades que implican coordinación, integración de información visual y toma de decisiones rápidas, como los deportes de equipo o la danza, parecen más beneficiosas para el aprendizaje y la memoria.

En adultos mayores, la actividad física contribuye a mantener el volumen cerebral y la conectividad neuronal, factores clave para preservar la función cognitiva con el paso del tiempo.

No obstante, los mecanismos exactos detrás de la conservación o restauración de las capacidades cerebrales aún presentan incógnitas.

Biomarcadores por MRI y el rol de la estimulación cognitiva

El Center for BrainHealth de la University of Texas at Dallas, a través de la red BrainHealth Network, ha identificado nuevos biomarcadores cerebrales mediante MRI que reflejan cambios físicos tras el entrenamiento cognitivo.

Aunque esta línea de investigación se centra más en el entrenamiento mental que en el ejercicio físico, subraya el potencial de las intervenciones proactivas —físicas o cognitivas— para fortalecer la salud cerebral y prevenir el deterioro.

El estudio más reciente de este centro, presentado en julio de 2026, conecta la mejora de los índices de BrainHealth con cambios detectados en neuroimagen funcional, lo que allana el camino hacia intervenciones personalizadas en función del perfil neuroanatómico individual.

Mujer de mediana edad sonríe en un estudio de danza, con los brazos extendidos. Un contorno de cerebro brillante en morado se superpone a su cabeza.
Actividades como caminar, bailar o subir escaleras pueden inducir plasticidad cerebral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Perspectivas y límites de los hallazgos actuales

Los autores del estudio de AdventHealth advierten que sus resultados provienen de una muestra de voluntarios sanos y bien educados, y que la reducción observada en la edad cerebral es modesta.

Insisten en la necesidad de ampliar la investigación a poblaciones diversas y de extender el seguimiento temporal para confirmar si el rejuvenecimiento detectado se traduce efectivamente en menor riesgo de ictus, demencia u otras enfermedades neurológicas.

Pese a estas reservas, el mensaje central es contundente: cumplir con las recomendaciones internacionales de actividad física puede influir positivamente en la salud cerebral mucho antes de la vejez.

Así, la ciencia ofrece una respuesta precisa a quienes se preguntan si existen hábitos cotidianos capaces de proteger el cerebro a largo plazo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD