La ciencia lo confirma la natación es el mejor deporte para mejorar la capacidad física y reducir el dolor persistente en la espalda

La investigación se publicó en la revista British Journal of Sports Medicine y fue encabezada por Deborah Wareham, fisioterapeuta

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El dolor lumbar crónico se define como un dolor en la parte baja de la espalda que dura más de 12 semanas y suele tratarse con ejercicio y educación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin duda el dolor crónica en la espalda es uno de los más comunes entre la población. Y aunque los especialistas siempre han recomendado la natación como una manera de aliviar y ayudar a reducir estas molestias ahora un estudio respalda de manera científica este beneficio.

Y es que un ensayo clínico en Australia encontró que la natación reduce la discapacidad por dolor lumbar crónico y que ese efecto se mantiene hasta un año después, un dato que respalda por primera vez con evidencia experimental una recomendación frecuente de médicos y fisioterapeutas para personas con molestias persistentes en la parte baja de la espalda.

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El dolor lumbar crónico se define como dolor en la parte baja de la espalda que dura más de 12 semanas. Es una de las causas más frecuentes de discapacidad en adultos en todo el mundo, y su tratamiento inicial suele incluir ejercicio y educación sobre el funcionamiento del cuerpo.

Es por ello que este estudio, llamado EduSwim, se dio a la tarea de seguir a 76 adultos de entre 26 y 74 años, con edad promedio de 41, que tenían algún grado de discapacidad por dolor lumbar de al menos 12 semanas.

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La investigación se publicó en la revista British Journal of Sports Medicine y fue encabezada por Deborah Wareham, fisioterapeuta, investigadora principal y candidata doctoral del Centro de Investigación del Dolor Espinal de la Universidad Macquarie, en Sidney. El trabajo también contó con la coautoría del profesor Mark Hancock.

(Imagen ilustrativa Infobae)
La investigación señala que el agua facilita movimientos menos dolorosos y mejora fuerza, rango de movilidad y condición aeróbica, con avances que se observaron frente a quienes solo recibieron orientación terapéutica. ( Imagen Ilustrativa Infobae)

Ocho semanas de natación superaron a la educación sola

Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos al azar. Uno hizo un programa de natación con educación sobre funcionamiento corporal y el otro solo recibió las clases de educación, además de continuar con su tratamiento habitual.

El plan acuático duró ocho semanas y se adaptó a la capacidad física de cada persona. La meta era llegar a tres sesiones por semana de entre 30 y 45 minutos, y el programa incluyó cuatro seguimientos por videollamada con un fisioterapeuta.

Wareham explicó que los participantes no eran nadadores habituales, aunque sí podían nadar 25 metros y sentirse seguros en el agua. El grupo de control recibió una o dos sesiones con un fisioterapeuta para aprender los mismos mensajes centrales sobre el dolor de espalda.

Al terminar las ocho semanas, el grupo que nadó mostró una discapacidad mucho menor. De acuerdo con la investigadora, los participantes mejoraron alrededor de un 50% respecto de su estado previo al inicio del programa.

Frente al grupo que solo recibió educación, los nadadores obtuvieron en promedio 2.5 puntos menos, equivalente a 30% menos, en una escala de discapacidad de uso extendido. Los resultados secundarios también favorecieron a la natación en las primeras semanas: hubo menos intensidad de dolor, menos limitación funcional y menos miedo al movimiento.

Infografía con título Natación contra el dolor de espalda, dos nadadores, gráficos de porcentajes, texto explicativo del estudio y logotipo Infobae.
Una infografía ilustra los beneficios de un programa de natación de ocho semanas para reducir la discapacidad y el dolor de espalda en participantes de un estudio clínico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mejoría persistió aunque la diferencia entre grupos se redujo

Con el paso del tiempo, la distancia entre ambos grupos se hizo menor, pero el beneficio del programa acuático siguió presente en los seguimientos posteriores. Esa persistencia fue uno de los hallazgos centrales del ensayo.

Wareham dijo que la natación se recomienda de manera habitual para personas con dolor lumbar crónico, pero que había una ausencia total de evidencia sobre si realmente funcionaba. Esa falta de datos fue el punto de partida de la investigación.

Hancock planteó que nadar puede mejorar el rango de movimiento, la fuerza y la capacidad aeróbica general. También señaló que la flotabilidad del agua facilita movimientos que fuera de ella podrían resultar dolorosos o difíciles.

El profesor afirmó que ahora existe evidencia para respaldar esa recomendación y sostuvo que la natación es un ejercicio adecuado para personas con dolor de espalda. Los propios participantes informaron que la actividad les dio confianza para retomar el ejercicio y volver a otras actividades significativas.

(Imagen ilustrativa Infobae)
Los investigadores advirtieron que se necesitan estudios con muestras más grandes para confirmar y ampliar estos hallazgos. ( Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunos continuaron nadando después de terminar el programa y otros cambiaron a otras formas de ejercicio.

Por último, los investigadores resaltaron el hecho de que las personas que realizaron natación mantuvieron los beneficios de la reducción del dolor incluso un año después del entrenamiento.

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