La abeja sagrada de los mayas llega a la Corte: la sentencia que abrió la puerta para discutir sobre sus derechos

El Pleno analiza el caso con base en el derecho a un medio ambiente sano

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Abeja Melipona - la abeja sagrada maya
La Melipona beecheii, conocida como abeja sagrada maya, es una especie endémica de Yucatán sin aguijón que los pueblos mayas cultivan desde hace cientos de años. Foto: Gobierno de México

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) informó este 9 de julio que el Pleno del Tribunal atrajo el expediente 225/2026 para definir si, a la luz del derecho humano a un medio ambiente sano, las abejas pueden ser reconocidas como una especie vinculada a comunidades indígenas por una relación histórica, cultural y económica, y si eso implica una protección reforzada.

Según un tuit de la SCJN, el asunto se centra en los beneficios que aporta la polinización y en si esa aportación sostiene una protección más amplia en favor de las abejas dentro del marco de derechos humanos.

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Secretaría de Agricultura destaca el valor medicinal y cultural de la abeja melipona

Panel izquierdo muestra al Pleno de la SCJN de México en sesión con magistrados y público; panel derecho muestra abejas sobre un panal.
El expediente busca definir si las abejas pueden ser reconocidas como especie vinculada a comunidades indígenas por una relación histórica, cultural y económica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Melipona beecheii, conocida como abeja sagrada maya, es una especie endémica de Yucatán sin aguijón que los pueblos mayas cultivan desde hace cientos de años por las propiedades curativas de su miel, un producto cuya importancia fue tal que en la época prehispánica motivaba entre cuatro y seis ceremonias al año en su honor, de acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Hay una gran diferencia productiva frente a otras especies, una colmena de melipona genera 1.5 litros de miel al año, mientras las abejas europeas alcanzan hasta 30 litros en el mismo periodo. Esa menor cantidad no reduce su valor, porque la dependencia federal señala que su fluido se aprecia por sus usos medicinales y cosméticos.

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Esta abeja no tiene aguijón. Para defender su colonia, muerde aquello que identifica como amenaza y se aferra de tal forma que puede morir durante el combate.

Entre los productos que obtiene de esta especie están la miel, el polen, la cera y el propóleo. A eso se suma su función como polinizadora, que se ubica entre sus aportes más valiosos para la producción agrícola.

El polen de la melipona supera en 50% el valor proteínico de otras abejas

La abeja melipona no tiene aguijón y se defiende al morder y aferrarse a lo que identifica como amenaza. (Foto AP/Marco Ugarte)
La abeja melipona no tiene aguijón y se defiende al morder y aferrarse a lo que identifica como amenaza. (Foto AP/Marco Ugarte)

Según la dependencia, el polen de las abejas meliponas tiene un valor proteínico 50% mayor que el del resto de las abejas. Ese rasgo se suma a la reputación de su miel, utilizada para ayudar al sistema inmunológico y para atender dolencias, heridas, quemaduras y enfermedades. Además, sirve para elaborar jabones, cremas y talcos.

La relevancia de la miel de melipona no es reciente. Tanto las abejas meliponas como su miel fueron objeto de pago tributario antes y después de la llegada de los españoles.

Estas abejas sin aguijón se usan como polinizadoras en cultivos de achiote, aguacate, café, calabaza, chayote, chile habanero, mango, pepino, sandía y tomate. Mediante ese servicio, contribuyen a obtener mayores rendimientos en la producción de frutos, semillas y hortalizas.

La abeja melipona es una parte de una relación histórica con los pueblos mayas. Además de su aprovechamiento productivo, su presencia quedó ligada a prácticas ceremoniales que reflejan el valor cultural y material que esta especie ha tenido en la región de Yucatán desde tiempos prehispánicos.

La caída de los polinizadores compromete la reproducción de plantas y más del 75% de la dieta mundial

Imagen dividida horizontalmente. A la izquierda, un desierto agrietado con una abeja grande en primer plano y plantas secas. A la derecha, un campo de flores vibrantes con abejas volando y colmenas.
La desaparición de las abejas provocaría la pérdida de plantas y afecta a otros animales que dependen de esa flora. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El doctor Rafael Bojalil Parra, director de Apoyo a la Investigación de la UAM, advirtió en 2024 que la desaparición de las abejas tendría consecuencias graves a escala internacional. Explicó que la pérdida de estos insectos provocaría la desaparición de muchas especies de plantas.

Esa reducción, de acuerdo con el académico, desataría una cadena de afectaciones sobre otros animales que dependen de esa flora para alimentarse y sobrevivir. El problema no se limita a una especie: también se incluyen mariposas, colibríes y murciélagos como parte de los polinizadores en riesgo.

El cambio climático agrava ese escenario. En 2021, La Jornada retomó declaraciones de Lynn Dicks, integrante del Departamento de Zoología de Cambridge, quien explicó que las alteraciones del clima afectan la conservación de estas especies.

Dicks detalló que los cultivos que necesitan polinizadores registran más variaciones en su producción que los cereales, sobre todo ante fenómenos cada vez más extremos como lluvias y temperaturas atípicas.

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