El té de canela que las abuelas dan para los cólicos y que ahora investigan para controlar el azúcar en la sangre

La ciencia analiza si el té de canela sirve para controlar la glucosa y cuáles son los riesgos de su consumo excesivo

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Mujer de pelo gris con chal estampado sostiene una taza de barro humeante con rodaja de cítrico y palo de canela en una mesa de madera.
El té de canela ha sido parte de los remedios caseros en México, pero ¿realmente ayuda contra la diabetes o puede causar daños? Esto dicen las instituciones de salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tradición de emplear el té de canela para calmar el malestar abdominal y los cólicos menstruales ha sido una constante en numerosos hogares hispanoamericanos.

Sin embargo, en los últimos años, el interés científico ha desplazado este uso empírico hacia un terreno más riguroso: la evaluación de sus efectos sobre la regulación de la glucosa en sangre, especialmente en el contexto de la prediabetes y la diabetes tipo 2.

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El té de canela: de remedio casero a objeto de análisis clínico

Durante generaciones, las infusiones preparadas a partir de la corteza de árboles del género Cinnamomum han ocupado un lugar central en la medicina casera.

El llamado “té de las abuelas” era la primera recomendación para aliviar el dolor menstrual o los cólicos digestivos en niños y adultos.

El fundamento de esta costumbre reside en que los compuestos presentes en la canela, como el cinamaldehído y diversos polifenoles, ejercen efectos carminativos y antiespasmódicos.

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Ensayos clínicos recientes han corroborado que el consumo regulado de canela puede reducir la intensidad y duración del dolor menstrual, además de mejorar síntomas como náuseas y molestias gastrointestinales.

No obstante, la eficacia de la canela en comparación con analgésicos convencionales, como el ibuprofeno, es menor, aunque su perfil de seguridad digestiva la convierte en una opción adyuvante —especialmente para quienes presentan intolerancia a los antiinflamatorios no esteroideos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El llamado “té de las abuelas” era la primera recomendación para aliviar el dolor menstrual o los cólicos digestivos en niños y adultos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Propiedades moleculares y salto hacia la investigación metabólica

El avance de la farmacognosia ha permitido identificar que la canela no solo actúa sobre el sistema digestivo y el útero, sino que también participa en la modulación de la respuesta a la insulina y el metabolismo de los carbohidratos.

Investigaciones in vitro e in vivo han demostrado que ciertos componentes de la canela, como la hidroxicalcona, mejoran la sensibilidad al receptor de insulina, estimulan la translocación del transportador de glucosa GLUT4 y reducen la inflamación sistémica.

Estas observaciones han motivado una oleada de estudios clínicos para evaluar el potencial del té de canela y sus extractos en el manejo de la glucemia, tanto en estados de prediabetes como en diabetes tipo 2.

¿Qué dicen las instituciones de salud sobre el uso de canela en el control glucémico?

El entusiasmo generado por los primeros hallazgos llevó a que organismos como la Asociación Americana de la Diabetes, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Organización Mundial de la Salud revisaran la evidencia existente y emitieran posturas oficiales sobre el empleo de canela como complemento en el tratamiento metabólico.

La Asociación Americana de la Diabetes, en sus guías más recientes, sostiene una posición firme: no recomienda el uso rutinario de suplementos de canela ni de otras hierbas para el control de la glucosa, salvo en casos de deficiencia nutricional comprobada.

Esta recomendación se basa en la falta de evidencia concluyente sobre la eficacia sostenida a largo plazo de la canela para reducir la glucemia o la hemoglobina glucosilada, así como en la preocupación por posibles riesgos hepáticos vinculados a la exposición prolongada a ciertos compuestos presentes en la especia.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, por su parte, ha centrado su atención en la seguridad toxicológica.

A raíz de la detección de niveles elevados de cumarina —un compuesto hepatotóxico— en la variedad de canela Cassia, se estableció una ingesta diaria máxima tolerable de 0,1 mg de cumarina por kilogramo de peso corporal.

Esto significa que un adulto promedio ya alcanza el límite seguro con apenas dos gramos de canela Cassia al día, poniendo en duda la inocuidad del consumo indiscriminado que suele promover la medicina popular.

La Organización Mundial de la Salud reconoce los usos tradicionales de la canela para dispepsias leves y espasmos digestivos en cantidades moderadas, pero clasifica su aplicación para el manejo de la hiperglucemia como experimental y carente de respaldo suficiente para ser aceptada como tratamiento estándar.

Investigaciones in vitro e in vivo han demostrado que ciertos componentes de la canela, como la hidroxicalcona, mejoran la sensibilidad al receptor de insulina.
Investigaciones in vitro e in vivo han demostrado que ciertos componentes de la canela, como la hidroxicalcona, mejoran la sensibilidad al receptor de insulina.

¿La canela puede reemplazar los tratamientos convencionales en diabetes?

Hoy en día, las instituciones sanitarias de referencia coinciden en que la canela no debe considerarse un sustituto de los fármacos antidiabéticos ni de la modificación del estilo de vida.

El té de canela puede ser un complemento seguro en pequeñas dosis para personas adultas, siempre bajo orientación profesional y preferentemente utilizando la variante conocida como canela de Ceilán, la cual contiene niveles mínimos de cumarina.

Sin embargo, el consumo elevado o sostenido de canela Cassia implica un riesgo real de daño hepático, especialmente en personas con antecedentes de enfermedad hepática o que ya presentan síndrome metabólico.

El uso indiscriminado de canela —especialmente en forma de infusiones concentradas, cápsulas no reguladas o preparados empíricos— puede exponer al consumidor a una sobredosis inadvertida de cumarina, cuyo metabolismo depende en parte de factores genéticos.

En la mayoría de los casos, los daños hepáticos revierten al suspender la exposición, pero la ausencia de advertencias claras en los envases de muchos suplementos aumenta el peligro.

El té de canela en lactantes y niños pequeños: una práctica desaconsejada

Las asociaciones pediátricas y organismos de salud infantil advierten de manera contundente contra el uso de infusiones de canela y otras hierbas en lactantes menores de seis meses.

El sistema hepático inmaduro de los bebés carece de las enzimas necesarias para metabolizar compuestos como la cumarina, lo que puede precipitar intoxicaciones graves, cuadros de hepatitis y, en casos extremos, daños neurológicos irreversibles o muerte súbita.

El uso de miel, a menudo añadido para endulzar estos tés, introduce el riesgo añadido de botulismo infantil, una enfermedad potencialmente letal.

Por ello, la única vía segura de exposición a la canela en la infancia es a partir de los seis meses, y solo como un condimento en pequeñas cantidades durante la introducción de nuevos alimentos sólidos.

Infografía de té de canela con tazas de infusión, canela, e ilustraciones médicas: estómago, útero, glucómetro, hígado, medicamentos y un biberón tachado.
Beneficios, límites y riesgos del té de canela para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones actuales

El té de canela, sustentado por siglos de uso tradicional como remedio para cólicos, ha despertado el interés de la medicina moderna por sus posibles efectos coadyuvantes en la regulación de la glucosa.

Las investigaciones más recientes sugieren que, en dosis bajas y controladas, puede contribuir modestamente a la reducción de la glucemia y la inflamación sistémica, pero nunca debe sustituir un tratamiento médico validado.

Las instituciones internacionales más reconocidas —como la Asociación Americana de la Diabetes, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Organización Mundial de la Salud— coinciden en que la seguridad y la eficacia de la canela como intervención metabólica aún requieren estudios más robustos.

Mientras tanto, recomiendan cautela, vigilancia médica y evitar su uso en niños menores de seis meses.

La canela, cuando se emplea con rigor y mesura, puede formar parte de una estrategia integral para la salud digestiva y metabólica, pero su abuso o uso empírico sin control representa riesgos que la ciencia ya no puede ignorar.

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