Pastizales en México ayudan contra la desertificación, piden protegerlos de incendios forestales en el Día Mundial contra la Sequía

En Ciudad de México, aproximadamente 6 mil 377 hectáreas del suelo de conservación son pastizales

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Pintura acuarela de un amplio paisaje con una montaña oscura al fondo, un valle con campos de tonos ocre y grupos de árboles verdes. Cielo azul claro.
Esta composición muestra un vasto paisaje con un valle salpicado de árboles y campos ocres, flanqueado por una imponente montaña oscura bajo un cielo azul claro, todo representado con un suave efecto de acuarela. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los pastizales mexicanos, que ocupan entre 6 y 10 por ciento del territorio nacional, desempeñan un papel esencial en la lucha contra la desertificación y el cambio climático.

Estos ecosistemas, concentrados principalmente en el norte del país y en el altiplano central, funcionan como reservorios subterráneos de carbono y como hábitats de alta biodiversidad, además de contribuir a la regulación hídrica y a la estabilidad de los suelos.

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En Ciudad de México, aproximadamente 6 mil 377 hectáreas del suelo de conservación son pastizales, también conocidos como zacatonales, de acuerdo a la Secretaría del Medio Ambiente.

Frente al avance de la sequía y el incremento de incendios forestales, especialistas y académicos insisten en la urgencia de fortalecer su protección y manejo adecuado, especialmente en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, celebrado este 17 de junio.

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Importancia de los pastizales: fundamentales para combatir el cambio climático

A diferencia de los bosques, donde la mayor parte del carbono se almacena en la biomasa aérea, en los pastizales el carbono se encuentra principalmente en el suelo, en las raíces y en la materia orgánica subterránea.

Esta característica vuelve a los pastizales particularmente relevantes para mitigar el calentamiento global. La degradación o desaparición de estos ecosistemas podría liberar grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, agravando el cambio climático.

Los pastizales no solo sostienen la biodiversidad de plantas, insectos, aves y mamíferos, sino que también funcionan como una esponja natural que ayuda al suelo a retener y distribuir el agua. Esta propiedad es fundamental en regiones donde la precipitación es limitada y variable.

El deterioro de los pastizales, derivado del sobrepastoreo o la expansión agrícola, reduce la cobertura vegetal, compacta el suelo y disminuye la infiltración de agua, lo que favorece la erosión y la pérdida de biodiversidad.

Cuando las plantas mueren y no logran regenerarse, la actividad biológica del suelo disminuye, afectando microorganismos y organismos subterráneos que sostienen los ciclos de nutrientes y la productividad del ecosistema. Como resultado, la capacidad del suelo para recargar acuíferos se ve comprometida y se incrementa la temperatura local.

Acciones importantes para proteger a los pastizales

Resulta clave impulsar acciones preventivas tanto entre la ciudadanía como entre quienes poseen terrenos, además de crear reglas claras que definan cómo deben gestionarse los pastizales en áreas urbanas, sostuvo el doctor Derik Castillo Guajardo, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana.

En el contexto mexicano, se han desarrollado proyectos de restauración ecológica que incluyen la reintroducción de especies clave, como el bisonte americano, el perrito de la pradera y el hurón de patas negras.

Estas especies contribuyen a mantener la heterogeneidad del pastizal y a estimular el rebrote de gramíneas, además de favorecer la infiltración de agua y crear microhábitats para otras especies. “El suelo no solamente es tierra; es un sistema vivo compuesto por materia orgánica, microorganismos, raíces y fauna subterránea que sostienen los ciclos de nutrientes y la productividad del ecosistema”, enfatizó por su parte el doctor Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien ha impulsado proyectos de restauración ecológica en la Reserva de la Biósfera de Janos, en Chihuahua, en colaboración con Rurik List y otros investigadores.

La falta de normativa específica para el manejo de pastizales urbanos y la escasa vigilancia en terrenos privados, municipales o federales agravan la problemática. Expertos proponen establecer reglamentos y planes de manejo que incluyan el monitoreo de biomasa seca, la reducción de combustible vegetal y el pastoreo controlado como alternativas para prevenir incendios. Además, insisten en la capacitación y coordinación entre autoridades de todos los niveles para evitar que estos episodios sigan deteriorando la calidad del aire y la seguridad de la población.

En el Día Mundial contra la Sequía, la protección y restauración de los pastizales mexicanos se plantea como una prioridad para enfrentar la desertificación, preservar la biodiversidad y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.

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