Guardar el trapeador húmedo es peor que no trapear: la ciencia lo confirma

El trapeador húmedo guardado en el cuarto de limpieza puede ser el foco de contaminación más ignorado del hogar

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Una mano sostiene una lupa sobre las fibras de un trapeador blanco, mostrando bacterias verdes. A la izquierda, un cubo morado con agua jabonosa en un suelo de madera.
Los trapeadores guardados húmedos desarrollan cargas bacterianas muy elevadas y no pueden descontaminarse de forma eficaz solo con desinfectantes químicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Trapear es una de las tareas de limpieza más comunes en cualquier hogar mexicano, pero hacerlo mal puede ser peor que no hacerlo.

El trapeador es uno de los utensilios que más se descuida después de usarlo, y ese descuido tiene consecuencias directas sobre la higiene de los pisos.

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Cuatro personas con gorras blancas y cámaras limpian una casa: uno aspira, otro limpia ventanas, el tercero desempolva una estantería y el cuarto trapea el suelo.
Una limpieza inadecuada dentro del hogar propicia la contaminación del agua y los alimentos, fomenta la proliferación de fauna nociva y eleva el índice de enfermedades gastrointestinales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Secretaría de Salud recalcan que la acumulación de humedad y residuos en superficies y utensilios domésticos favorece la presencia de microorganismos dañinos para la salud.

El trapeador húmedo guardado podría ser uno de los focos de infección más comunes y menos atendidos en el hogar.

Un trapeador húmedo guardado acumula más bacterias de las que elimina

Un estudio disponible en la base de datos del National Center for Biotechnology Information (NCBI) de Estados Unidos documentó que la humedad desarrolla cargas bacterianas muy elevadas que no pueden descontaminarse de forma eficaz solo con desinfectantes químicos.

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Persona usando un trapeador y un balde para limpiar el piso de baldosas en una sala bien iluminada por la luz del sol, con plantas decorativas al fondo.
La acumulación de humedad en utensilios domésticos favorece la presencia de microorganismos dañinos para la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La única solución efectiva fue el lavado con agua caliente más secado completo.

Un trapeador no debería usarse más de un día sin lavarse, de acuerdo con los expertos.

La humedad constante, combinada con los restos orgánicos que quedan tras trapear, crea un entorno propicio para que los microorganismos se reproduzcan.

Un plato de Petri con colonias de moho de colores verde y blanco sobre una encimera de madera en una cocina, con una esponja sucia y un fregadero al fondo.
Las superficies húmedas con suciedad visible favorecen la proliferación de microorganismos potencialmente patógenos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si el utensilio no se lava ni se seca bien tras cada uso, esos microorganismos permanecen en las fibras y regresan al piso en la siguiente limpieza.

Usar el mismo trapeador sin desinfectar entre cuartos esparce bacterias por toda la casa

La contaminación cruzada ocurre al trasladar suciedad o microorganismos patógenos de un área a otra.

Este tipo de contaminación puede desarrollarse cuando se usa el mismo trapeador sin desinfectar entre cuartos, de acuerdo con el Manual de Saneamiento Básico de la Agencia de Protección Sanitaria del Gobierno de la Ciudad de México.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La contaminación cruzada ocurre al trasladar microorganismos de un área a otra usando el mismo trapeador sin desinfectar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un ejemplo concreto que documenta el Manual: trapear primero el baño y luego la sala sin cambiar el agua ni desinfectar el trapeador transfiere bacterias y residuos.

La Agencia de Protección Sanitaria recomienda cambiar el agua del balde entre áreas especialmente antes y después del baño.

Una cubeta blanca, guantes azules desechables, un cubrebocas azul y una taza medidora transparente con agua sobre una mesa de madera clara.
Trapear primero el baño y luego la sala sin cambiar el agua transfiere bacterias a otras áreas del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, indica que se debe lavar el trapeador con agua y desinfectante antes de usarlo en un nuevo cuarto.

Un trapeador guardado húmedo desde la limpieza anterior agrava ese riesgo desde el primer pase.

La humedad también convierte el trapeador en fuente de malos olores

La humedad sostenida, sumada a la suciedad acumulada, favorece la aparición de olores desagradables que no se limitan al utensilio: impregnan el ambiente del hogar.

El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), en su guía técnica de limpieza, advierte que las superficies húmedas con suciedad visible favorecen la proliferación de microorganismos potencialmente patógenos.

Cortina de ducha color crema con manchas negras de moho sobre una bañera blanca. En el borde hay botellas de limpieza, cepillos, esponjas y guantes.
La limpieza debe hacerse siempre de lo más limpio a lo más sucio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A su vez, los microorganismos patógenos generan posibles focos de infección, según los especialistas.

Un análisis publicado en la revista científica internacional Environmental Pollution detectó hongos con resistencia reducida a antifúngicos en trapeadores utilizados en instalaciones compartidas.

Un hogar limpio protege a sus habitantes y evita la transmisión de agentes infecciosos.   (Imagen Ilustrativa Infobae)
Un hogar limpio protege a sus habitantes y evita la transmisión de agentes infecciosos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores señalaron que los trapeadores mal mantenidos funcionan como vehículos de contaminación cruzada fúngica.

Lo que los expertos recomiendan hacer al trapear

La Secretaría de Salud recomienda usar primero agua jabonosa, enjuagar con agua limpia y desinfectar con solución clorada, asegurándose de no dejar humedad en las superficies.

Los mismos principios pueden aplican al trapeador: enjuagarlo con agua caliente al terminar, dejarlo periódicamente en remojo con cloro diluido, escurrirlo bien y colgarlo en un lugar ventilado para que seque por completo.

Una persona barre una pila de suciedad con una escoba gris sobre un piso de baldosas claras. Al fondo, se ven tres ventanas grandes con cortinas blancas.
Cambiar el agua del balde entre cuartos es indispensable para evitar diseminar bacterias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guía técnica del INER establece que la limpieza debe realizarse siempre de lo más limpio a lo más sucio, y que no debe quedar humedad en las superficies al terminar.

Usar un trapeador que no se secó bien invierte ese principio: en lugar de reducir la carga microbiana, la distribuye.

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