
Sin duda la violencia es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad actual: una violencia que permea todos los ámbitos de nuestra vida diaria y que suele tener su origen en los elevados niveles de estrés, frustración y falta de oportunidades con los que millones lidian día con día.
En este contexto, surge un concepto que podría ser una solución más cercana y posible de lo que pensamos: la educación emocional.
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Si la educación es la base de una sociedad, el especialista Arnaldo Canales, psicólogo y psicopedagogo, coautor del libro Educación Emocional: claves para el bienestar del siglo XXI (publicado por editorial Paidós) reflexiona en entrevista con Infobae sobre la importancia de replantear por completo el objetivo de la educación en Latinoamérica en miras de construir una sociedad más feliz y menos violenta.

¿Qué es la educación emocional y por qué es vital incluirla en la educación tradicional y en la educación parental?
Hoy día vemos a nivel general conductas violentas en todos los ámbitos: en la desregulación emocional de un niño, en el asesinato de una mujer por violencia de género, en una pelea en el tránsito, en un joven que se quita la vida.
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Cuando vemos estas conductas disruptivas nos damos cuenta que finalmente todo lo que tiene que ver con salud mental, ansiedad, depresión y estrés y cuando buscamos los puntos de conexión nos damos cuenta que vivimos en una sociedad donde la búsqueda del desarrollo humano no se ha incorporado.
La educación emocional lo que busca es el desarrollo de las competencias emocionales, las cuales nos enseñan a estar mejor preparados para convivir con el otro y enfrentar las crisis.
Pensemos en un joven de dieciséis años que vive su primer desamor: siente tristeza, frustración, rabia, impotencia, celos y no es capaz de lidiar con ese mundo interior, además los adultos le dicen que no es importante, eso lo convierte poco a poco en una analfabeta emocional y eso somos todos hoy en día, personas que no sabemos lidiar con nuestras emociones ni comunicar lo que nos hace falta.
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En este contexto, y en pleno siglo veintiuno, la educación sigue siendo del siglo XIX cuando la realidad actual es que si los niños faltan a una clase de historia ese niño puede encontrar el conocimiento que se perdió en ChatGPT pero las habilidades emocionales no se pueden encontrar en cualquier lado.
Es por eso que hoy día el enfoque debería estar en hacer crecer la educación emocional, el desarrollo humano, el bienestar espiritual y en incorporar el mundo de la emocionalidad a la educación tradicional.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los maestros en México para implementar herramientas de educación emocional?
Muchos docentes sienten que no están preparados para implementar este tipo de educación en las aulas y se entiende. Imagínate ¿Cómo yo voy a enseñarle a un niño a regular su mundo emocional si yo, como profesor normalista o docente universitario, no sé regular las mías?
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Y otro de los grandes obstáculos es la enorme carga administrativa con la que lidian los docentes en México y América Latina la cual continua siendo una de las fuentes más importantes de estrés de los profesores.
El profesor siempre se lleva tarea para su casa lo que genera burnout, angustia emocional, estrés que repercute finalmente en la experiencia de aprendizaje de los niños.

¿Cómo ayuda la educación emocional a combatir el analfabetismo emocional y cuáles son sus beneficios a nivel académico?
Tenemos más de 740 programas implementados en toda América Latina con un modelo que incorpora varias evidencias científicas de los efectos positivos de implementar herramientas de educación emocional en las escuelas.
Se ha visto que esta estrategia aumenta el rendimiento académico entre un 14 y 20% por ciento en las instituciones que implementan programas de educación emocional.
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Además baja las problemáticas vinculadas a convivencia escolar y violencia, mejora la capacidad que tiene el niño de absorber problemas de salud mental vinculados a la ansiedad, la depresión o el estrés, mejora la interacción con ellos y con otros, posibilita el desarrollo de competencias sociales que van a poder permitir mejorar sus relaciones, sus vínculos.
También potencia la relación con sus cercanos, con sus amigos, con su familia. Todos los beneficios que tiene la educación emocional finalmente tributan en las relaciones, en culturas de paz y en reducir los índices de violencia.

Sin duda el libro Educación Emocional: claves para el bienestar en el siglo XXI debería ser una lectura obligada no solo para todos los docentes en México sino también para padres y toda persona que tenga entre sus manos la responsabilidad de una infancia.
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Sus lecciones son clave para un desarrollo humano basado en la resiliencia y la empatía, que tanta falta hacen en la sociedad actual.
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