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Del pico histórico a la contención: 2025 registra la tasa de homicidios más baja en ocho años

Tras alcanzar una cresta de casi 37 mil muertes anuales entre 2018 y 2020, los homicidios en México muestran un descenso sostenido

Ilustración de mapa de México dividido con armas a la izquierda y personas subiendo una escalera a la derecha, con logo del INEGI.
Un mapa estilizado de México muestra la transición del país desde desafíos representados por armas hacia un progreso estadístico simbolizado por figuras que ascienden una escalera. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las cifras preliminares dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre las defunciones por presunto homicidio en 2025 marcan un punto de cambio en la trayectoria reciente de la violencia en México. Con un total de 27 mil 989 casos contabilizados de forma preliminar y una tasa nacional de 21.4 homicidios por cada 100 mil habitantes, los resultados del año pasado confirman un alejamiento significativo respecto al trienio más violento registrado en la historia estadística del país, correspondiente al periodo 2018-2020.

El análisis comparativo de la serie histórica acumulada desde 1990 pone en evidencia que los años comprendidos entre 2018 y 2020 representaron la etapa de mayor gravedad en la crisis de seguridad pública. Durante esa ventana de tiempo, el volumen anual de defunciones por homicidio superó de forma constante la barrera de los 36 mil 500 casos, lo que elevó la tasa nacional a un máximo histórico de 29.1 homicidios por cada 100 mil personas. Al contrastar la tasa preliminar obtenida en 2025 (21.4) con la cresta observada en 2018 y 2020 (29.1), se identifica una disminución de 7.7 puntos en el indicador nacional, lo que equivale a una contracción relativa del 26.4 % en el nivel de letalidad general.

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De la meseta crítica a la tendencia descendente

La trayectoria del indicador trazada por el INEGI permite examinar las distintas fases de la violencia en el país durante las últimas décadas. Tras el pronunciado quiebre registrado a partir del año 2008 —cuando la tasa nacional se elevó aceleradamente desde un mínimo de 8.1 casos por cada 100 mil habitantes—, México experimentó una primera oleada que tuvo su punto culminante en 2011 con una tasa de 23.3. Posterior a un periodo de modesta reducción entre 2013 y 2015, sobrevino una segunda escalada de mayor magnitud que derivó en la meseta crítica de 2018 a 2020.

A partir del año 2021, las mediciones oficiales del instituto comenzaron a registrar descensos anuales consecutivos. El resultado preliminar reportado para 2025 ubica el indicador de violencia en su nivel más bajo desde 2016, año en que la tasa nacional se situó en 19.9 por cada 100 mil habitantes, rompiendo así con casi una década en la que las tasas se mantuvieron de forma persistente por encima de los 25 homicidios por cada 100 mil personas.

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Comportamiento por género frente al máximo histórico

El descenso frente a los picos históricos se manifiesta en ambos sexos, aunque con amplitudes proporcionales distintas. En el caso de los varones, la tasa de homicidios se redujo a 38.4 por cada 100 mil en 2025, lo que representa una contracción de 14.7 puntos al compararse con el máximo histórico alcanzado en 2018, cuando el indicador masculino llegó a 53.1 casos por cada 100 mil hombres.

En lo que respecta a las mujeres, la tasa preliminar de 2025 se situó en 4.7 por cada 100 mil habitantes. Al contrastar esta cifra con el máximo histórico para la población femenina registrado en el periodo 2020-2021 (6.1 por cada 100 mil), la reducción acumulada es de 1.4 puntos.

Persistencia del arma de fuego en el panorama nacional

A pesar de la disminución general en el volumen absoluto y relativo de muertes violentas, las modalidades de agresión no han cambiado de forma sustancial en comparación con los años de mayor crisis. El uso de armas de fuego se mantiene como la causa determinante, al intervenir en el 70.8 % de los homicidios especificados en 2025.

Los datos preliminares de 2025 confirman que la brecha respecto al periodo crítico de 2018-2020 se consolida, marcando una distancia sostenida frente a los años de mayor letalidad registrados por el INEGI.

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