Las tres formas de usar el yogurt griego en la comida para aumentar la masa muscular

Este alimento es delicioso y versátil, además de nutritivo

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
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El yogur griego se ha consolidado como uno de los alimentos más versátiles para quienes buscan aumentar la masa muscular sin recurrir a suplementos.

Una porción de 175 gramos aporta 17 gramos de proteína, principalmente caseína, una forma de proteína que el organismo absorbe de manera progresiva y que resulta especialmente útil para la recuperación muscular durante la noche o entre sesiones de entrenamiento.

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Tres formas de incorporarlo en la comida diaria

(Imagen Ilustrativa Infobae)
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Más allá de comerlo solo, el yogur griego se adapta a distintas preparaciones sin perder sus propiedades:

  • Como base de salsas y aderezos: Sustituye la crema agria o la mayonesa en salsas para carnes, tacos o ensaladas. Añade ajo, limón y hierbas para obtener un aderezo cremoso con proteína adicional y mucho menos grasa saturada.
  • Mezclado en batidos postentrenamiento: Una taza de yogur griego en una licuadora con plátano, leche y mantequilla de maní produce un batido con hasta 25 gramos de proteína. Es una alternativa real a los polvos de proteína comerciales.
  • Como sustituto de la crema en preparaciones calientes: Se puede añadir al final de sopas, estofados o salsas de pasta para darles cremosidad. La clave es incorporarlo fuera del fuego directo para que las bacterias beneficiosas no se destruyan con el calor excesivo.

Por qué el yogur griego supera al yogur convencional para este objetivo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
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La diferencia entre ambos no es menor: el yogur griego contiene entre tres y cuatro veces más proteína que el yogur regular, y la mitad de azúcar. Este proceso de colado elimina el suero y la lactosa, lo que también lo hace más tolerable para personas con sensibilidad a este azúcar.

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  • Elegir la versión sin azúcar añadida es fundamental para no sumar calorías vacías.
  • La versión entera, elaborada con leche completa, aporta grasa láctea que mejora la sensibilidad a la insulina.
  • Revisar la etiqueta en busca de cultivos vivos y activos garantiza que el producto conserve sus propiedades probióticas, que favorecen la digestión y la absorción de nutrientes.

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