Hallan un barrio teotihuacano de 1,800 años de antigüedad durante la construcción del tren a Querétaro

Un análisis detallado de las ofrendas y entierros aporta pistas sobre las redes de comercio, los lazos familiares y la extracción de cal

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Persona sentada en un sitio arqueológico escribe en un portapapeles con formularios del INAH. Viste chaleco azul, camisa roja y guantes negros. Hay escombros al fondo
Los entierros, con individuos infantiles, juveniles y adultos, fueron hallados con osamentas incompletas, destacando la presencia de tumbas de tiro reutilizadas para diferentes difuntos (INAH)

Un conjunto de 47 vasijas miniatura depositadas junto a ocho individuos en una sola tumba es el dato que concentra el hallazgo más llamativo del sitio arqueológico Ignacio Zaragoza, en Tula de Allende, Hidalgo:

Un barrio doméstico de época teotihuacana descubierto bajo el trazo del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro.

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El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó el descubrimiento de una unidad habitacional prehispánica de entre 1,800 y 1,900 años de antigüedad.

El sitio y su vínculo con Teotihuacan

El sitio contiene vestigios de los periodos Tlamimilolpa y Xolalpan, se observan restos óseos y vasijas miniatura asociados a la expansión Teotihuacana (INAH)

El área intervenida abarca 2,400 metros cuadrados que coinciden con el trazo ferroviario.

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Los trabajos arrancaron en septiembre de 2025 bajo la coordinación del arqueólogo Víctor Heredia Guillén, de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH.

La ocupación principal del sitio se ubica entre los años 225 y 550-600 d.C., durante las fases Tlamimilolpan y Xolalpan, justo en el apogeo de Teotihuacan.

Primer plano de un esqueleto humano antiguo, con el cráneo fracturado y varios huesos expuestos en tierra oscura y húmeda, en un contexto de excavación
El INAH ha descubierto un esqueleto de la cultura Teotihuacana parcialmente expuesto en el suelo (INAH)

El yacimiento también registró reocupaciones menores en el Posclásico Tardío, con presencia de cerámica Coyotlatelco y Mexica (900-1521 d.C.).

El hallazgo en Tula de Allende corresponde a un conjunto residencial teotihuacano de más de mil 800 años de antigüedad, detectado durante las obras del tren México-Querétaro.

Vista aérea de tres arqueólogos con chalecos naranjas y cascos, excavando un profundo pozo en un sitio arqueológico con cuerdas de medición
La excavación de 2,400 metros cuadrados detectó viviendas orientadas norte-sur y este-oeste, así como patios y más de una decena de enterramientos con ofrendas cerámicas (INAH)

El INAH excava un área de 2,400 metros cuadrados donde se identificaron patios, habitaciones orientadas en sentido norte-sur y este-oeste, y más de una decena de enterramientos colectivos e individuales con ofrendas cerámicas.

El sitio estuvo ocupado entre 225 y 600 d.C. y se ubica a 90 kilómetros de Teotihuacan.

Cómo se detectó el barrio prehispánico

La arqueóloga Laura Magallón Sandoval, responsable en campo, explicó que los primeros indicios surgieron de materiales dispersos en superficie, sobre todo fragmentos de cerámica.

Un arqueólogo con chaleco naranja excava en tierra, usando un pincel pequeño para limpiar huesos expuestos en un pozo. Cerca hay un cepillo y cerámica
Un especialista del INAH excava cuidadosamente restos óseos de la cultura Teotihuacana, parte de los hallazgos en la ruta del proyecto del tren México-Querétaro que revelan la rica historia prehispánica de la región. (INAH)

Eso llevó a realizar pozos de sondeo que revelaron desplantes de muros.

A partir de ahí, el equipo combinó excavación extensiva con vuelos de dron y levantamiento de ortofotografías para registrar con precisión los alineamientos constructivos.

El patrón resultante muestra pequeños conjuntos residenciales conectados por patios centrales y laterales.

Los 1,800 años transcurridos y el uso agrícola prolongado del terreno borraron la mayor parte de las construcciones: de las paredes originales solo quedan los arranques inferiores, con el tepetate aflorando muy cerca de la superficie.

Cuáles fueron los hallazgos

Una vasija de cerámica oscura con fragmentos en su interior, junto a restos óseos parcialmente cubiertos de tierra en un sitio de excavación arqueológica
El INAH identificó 47 vasijas miniatura junto a ocho individuos en una tumba colectiva, lo que destaca la importancia funeraria y social del yacimiento arqueológico en Hidalgo (INAH)

El equipo de salvamento, que también integra a los arqueólogos Cecilia Carrillo Román, José Muñoz Sánchez, José Ángel Esparza Robles y Johan González Ávila, trabaja en descifrar varias dimensiones del sitio:

  • Unidad habitacional con patios: permite reconstruir la organización espacial y social de un barrio teotihuacano periférico, distinto de los grandes conjuntos del centro urbano.
  • Tumbas de tiro con enterramientos colectivos: su reutilización sucesiva y la posición sedente de los difuntos aportan datos sobre rituales funerarios y ciclos de memoria de los grupos domésticos.
  • 47 vasijas miniatura en una sola tumba: la concentración de ofrenda cerámica en ese espacio podría indicar el estatus o la identidad del grupo familiar enterrado.
  • Pendientes y placas de concha nácar: los objetos de concha en contextos funerarios son marcadores de redes de intercambio de larga distancia, lo que vincula al sitio con rutas comerciales teotihuacanas.
  • Vasos esgrafiados: su análisis en microexcavación permitirá identificar técnicas decorativas y posibles contenidos originales.
  • Extracción de cal: conecta al asentamiento con la cadena de abastecimiento de materiales constructivos de Teotihuacan, lo que redimensiona el papel económico de la región de Tula en el periodo Clásico.
Un arqueólogo con guantes y mascarilla examina pequeños fragmentos en un tamiz dentro de una bandeja rosa sobre una mesa de trabajo
El hallazgo del sitio Ignacio Zaragoza en Tula de Allende revela una unidad habitacional teotihuacana de más de 1,800 años bajo el trazo del Tren México-Querétaro (INAH)

La metodología detrás de la excavación

El proceso de trabajo siguió tres fases encadenadas. Primero, un recorrido de superficie sobre el trazo de las vías detectó concentraciones de materiales cerámicos dispersos, lo que permitió clasificar la zona como sitio arqueológico potencial.

Después vinieron los pozos de sondeo en las áreas con mayor concentración de hallazgos. Al confirmar la presencia de desplantes de muros, el equipo escaló a una excavación extensiva: en lugar de abrir cuadrículas aisladas, siguió los alineamientos constructivos en todas las direcciones para trazar la planta completa del conjunto habitacional.

Restos óseos humanos yace en un foso de tierra oscura en un sitio arqueológico, con algunas rocas y una regla de escala negra y blanca en forma de flecha
La extracción de cal en la zona evidencia el papel económico del asentamiento dentro de la cadena de abastecimiento de materiales para Teotihuacan durante el periodo Clásico (INAH)
  • Recorrido de superficie: identificación de cerámica dispersa y clasificación del área como sitio arqueológico potencial antes de iniciar cualquier excavación.
  • Pozos de sondeo: perforaciones estratégicas en zonas de alta concentración para confirmar la presencia de estructuras y definir la extensión del sitio.
  • Excavación extensiva: apertura progresiva que sigue los alineamientos de muros en todas las direcciones para revelar la planta completa del conjunto residencial.
  • Vuelos de dron con fotogrametría: captura de imágenes aéreas procesadas con software especializado para generar ortofotografías, modelos digitales de terreno y planos topográficos de alta precisión.
  • Microexcavación en laboratorio: algunos objetos frágiles, como los vasos esgrafiados, se extrajeron con tierra adherida para su análisis controlado fuera del campo, lo que permite recuperar información contextual que se perdería en una extracción directa.

Los enterramientos y sus ofrendas

Restos óseos humanos, incluyendo un cráneo y huesos largos, junto a vasijas de cerámica cubiertas de tierra en un yacimiento arqueológico
El barrio prehispánico fue expuesto utilizando excavación extensiva combinada con vuelos de dron y ortofotografías para registrar alineamientos constructivos y patrones residenciales (INAH)

Dentro de las habitaciones, el equipo registró más de una decena de enterramientos, tanto colectivos como individuales.

Los antropólogos físicos José Manuel Cervantes Pérez y Abril Machain Castillo identificaron restos de individuos infantiles —al menos uno de entre 8 y 11 años—, juveniles y adultos, en su mayoría con osamentas incompletas.

La arqueóloga Juana Mitzi Serrano Rivero describió dos tumbas de tiro en una misma habitación: una al norte, con dos cavidades orientadas este-oeste, y otra al sur, con una sola cavidad hacia el este.

Vista superior de un pozo de excavación arqueológica con un esqueleto humano en el centro, junto a una escala y fragmentos cerámicos en la tierra
Las ofrendas halladas incluyen conchas y pendientes de nácar, señalando la existencia de redes comerciales de larga distancia en el intercambio teotihuacano (INAH)

La tumba norte tiene una cavidad de 80 centímetros de circunferencia y 1.69 metros de profundidad, con cámaras de 60 centímetros en promedio y un corte longitudinal de 2 metros. La tumba sur presenta una cavidad circular de igual diámetro pero con 1.80 metros de profundidad y 90 centímetros de longitud.

En el interior de la tumba norte se recuperaron los restos de ocho individuos. “De los ocho individuos, seis fueron depositados en posición sedente, con la ofrenda cerámica dispuesta en la parte de los pies; y dos de ellos tenían contexto removido”, precisó Serrano Rivero. Al parecer, el espacio fue reutilizado en distintos momentos: cuando se depositaba un nuevo difunto, se removía el bulto funerario del anterior.

Entre las ofrendas asociadas se identificaron una concha y fragmentos de un pendiente semicircular de concha nácar, además de vasos esgrafiados extraídos con tierra para su microexcavación en laboratorio.

Lo que el INAH busca responder

Vista general de un sitio arqueológico. Varios trabajadores con chalecos naranjas y cascos excavan el suelo rocoso bajo tiendas de campaña azules y negras. Montañas al fondo
Arqueólogos del INAH trabajan meticulosamente en un sitio de la cultura Teotihuacana, descubierto durante las obras del Tren México-Querétaro, documentando importantes hallazgos históricos. (INAH)

Las investigaciones en curso buscan precisar cómo Teotihuacan se expandió hacia el norte de Mesoamérica y qué actividades económicas —como la extracción de cal— impulsaron esa expansión.

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