¿Sabías que el escombro de tu calle podría ser la clave para que no nos falte agua? El IPN busca hacerlo posible

Investigadores del IPN desarrollan concreto permeable con residuos de construcción

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Vista en acuarela de tres muestras de concreto en platos sobre el suelo mojado, con el Ángel de la Independencia y rascacielos de la Ciudad de México bajo la lluvia.
Tres muestras de concreto en platos descansan sobre el pavimento mojado, con el Monumento a la Independencia y edificios de la Ciudad de México al fondo bajo la lluvia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Politécnico Nacional (IPN), a través de investigaciones lideradas por Everth Jimena Leal Castañeda de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, desarrolla un proyecto que utiliza el escombro generado por la industria de la construcción para enfrentar los retos del estrés hídrico en la Ciudad de México.

De acuerdo con el Programa Institucional del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua 2025-2030 (PIIMTA), las grandes urbes experimentan una demanda de agua superior a la disponibilidad, situación que se agrava por la deficiencia en la infraestructura y el aumento de las temperaturas, lo que incide en fenómenos de sequía en sistemas de distribución como el Cuetzamala.

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La acumulación de residuos de construcción alcanza las 14 mil toneladas diarias en la capital, según datos presentados por Leal Castañeda. Ante esta problemática, el proyecto propone la fabricación de concreto permeable elaborado con residuos de construcción y carpeta asfáltica reciclada.

El objetivo es doble: reducir la contaminación asociada a estos desechos y permitir la recarga de los mantos freáticos urbanos. La investigadora detalla que este concreto permite que el agua de lluvia se infiltre al subsuelo en zonas de tránsito moderado, favoreciendo la recuperación de los acuíferos.

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El uso de materiales reciclados disminuye la necesidad de extraer áridos de bancos pétreos, lo que representa una ventaja ambiental adicional. Los resultados de las pruebas realizadas confirman que el concreto permeable mantiene su funcionalidad estructural y su capacidad de infiltración, haciendo viable su aplicación en proyectos urbanos.

Crisis hídrica en el Valle de México: expertos de la UNAM advierten sobre el riesgo de colapso del sistema de agua

En el 2025, Manuel Perló Cohen, investigador y exdirector del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, advirtió que el sistema de manejo de agua en el Valle de México se encuentra en una situación de equilibrio frágil que podría romperse en cualquier momento.

Durante la conferencia “Crisis hídrica y cuestión social”, Perló Cohen describió el modelo actual como “patológico-estable”, sostenido por la sobreexplotación del recurso y una infraestructura envejecida con severas deficiencias.

Calle inundada con un gran letrero amarillo que dice "NO HAY PASO, ZONA DE INUNDACIONES". Al fondo se ven edificios y un letrero de carretera
Las fuertes lluvias del 12 de mayo provocaron inundaciones en la capital, donde un cartel amarillo advierte "No hay paso, Zona de Inundaciones" en una calle afectada. (Redes sociales/ @OVIALCDMX)

El diagnóstico presentado destaca problemas históricos sin solución, como inundaciones, hundimientos diferenciales del subsuelo —particularmente en el centro de la Ciudad de México—, encarecimiento de la extracción de agua, agrietamientos, fugas y la aparición de socavones. Estas condiciones elevan los riesgos urbanos y aumentan significativamente los costos de operación y mantenimiento del sistema hidráulico.

Los datos expuestos por el especialista muestran que el sistema hidráulico del Valle de México dispone de 13 mil 430 kilómetros de tuberías para agua potable, 272 kilómetros de drenaje profundo y 52 kilómetros de ríos entubados, además de más de dos mil pozos y un importante número de plantas de bombeo y tratamiento.

No obstante, la mayor parte de esos equipos requiere reposición urgente y modernización. El 57% del agua consumida en la metrópoli proviene de sistemas externos como Cutzamala (29%), Lerma (13%), Barrientos (7%), Chiconautla (3%), manantiales (3%) y La Caldera (2%), lo que encarece el acceso y complica la logística de abasto. Las consecuencias actuales afectan la continuidad y calidad del suministro, generan encharcamientos tras las lluvias y provocan la pérdida de grandes volúmenes de agua por fugas, calculadas en aproximadamente cuatro mil millones de pesos anuales.

Primer plano de una conexión ilegal con varias mangueras grises y amarillas unidas a una gran tubería de agua azul oxidada en un terreno fangoso con vegetación.
Una toma clandestina con mangueras está conectada a una tubería de agua principal visiblemente oxidada en un entorno de tierra y vegetación, ilustrando el desvío ilegal de recursos hídricos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De persistir el modelo vigente, Perló Cohen prevé que en los próximos veinte años la sobreexplotación, el hundimiento del subsuelo y el incremento de disputas sociales y políticas por el recurso podrían conducir al colapso de tramos del drenaje, además de una mayor contaminación de los acuíferos. Ante este panorama, el investigador recomendó la adopción de estrategias sustentables como parques hídricos, rescate de cuerpos de agua, técnicas de captación, tratamiento y bioinfiltración.

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