Muestran la vitamina que combate de forma real la esteatohepatitis y puede revertir la fibrosis hepática

Una vitamina y su función antioxidante muestran un beneficio comprobado en el tratamiento de la esta afección, una enfermedad que puede avanzar a fibrosis y cirrosis hepática

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Una cápsula de gelatina blanda naranja y un modelo anatómico de hígado marrón rojizo sobre una mesa de madera. Un profesional médico borroso y equipo de laboratorio al fondo.
Una cápsula de vitamina y un modelo de hígado representan la investigación sobre tratamientos para la esteatohepatitis y la fibrosis hepática, con un profesional médico en el fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una vitamina y su función antioxidante muestran un beneficio comprobado en el tratamiento de la esteatohepatitis no alcohólica, una enfermedad que puede avanzar a fibrosis y cirrosis hepática.

De acuerdo a estudios recientes presentados por la Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado, el uso de este nutriente en dosis de 400 a 800 unidades internacionales diarias permite disminuir la fibrosis en pacientes con hígado graso y mejora la función hepática, como señala la investigación difundida en el congreso de la AASLD en este 2026.

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Un análisis con seguimiento de 3,746 pacientes demostró que la administración regular de vitamina E reduce los indicadores de fibrosis hepática, medidos a través de la elasticidad del órgano.

Los datos fueron confirmados por la Clínica FEHV, donde reportan que la suplementación mostró “una reducción significativa en la progresión de la fibrosis” después de dos años de intervención.

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Esta evidencia fortalece la recomendación clínica del uso de vitamina E como parte integral en el control de la esteatohepatitis no alcohólica.

La vitamina E mejora la histología hepática y reduce la mortalidad

(Foto: Infobae México/ Jesús Aviles)
La vitamina E mejora la histología hepática y reduce la mortalidad (Foto: Infobae México/ Jesús Aviles)

La vitamina E mejora la histología hepática y reduce la mortalidad

Estudios clínicos como el ensayo PIVENS, citado por la Universidad de Antioquia, concluyen que la vitamina E en dosis de 800 UI por día mejora los parámetros histológicos en adultos sin diabetes, con esteatohepatitis confirmada por biopsia. En este grupo, la vitamina E “logró una tasa de mejoría de la esteatohepatitis no alcohólica de 43%, contra 19% en el grupo placebo”, especificó el equipo investigador liderado por Restrepo G.

La evidencia muestra que, aunque no hay un impacto significativo en la reversión de la fibrosis avanzada, sí se observa mejoría en la inflamación y enzimología hepática.

Un estudio más reciente, publicado por la Asociación Catalana de Enfermos de Hepatitis, evaluó a pacientes con fibrosis avanzada y demostró que el tratamiento con vitamina E durante dos años reduce la necesidad de trasplante y la mortalidad general.

El grupo tratado presentó una incidencia menor de eventos de descompensación hepática (37% contra 62% del grupo control) y un riesgo reducido de progresión hacia cirrosis, incluso en pacientes con diabetes, lo que amplía el espectro de candidatos para este abordaje.

La vitamina D y el papel del receptor hepático: otra opción comprobada

La vitamina D emerge como otro modulador relevante en la prevención y el control del hígado graso y sus complicaciones. Un estudio publicado en 2024 en la revista iScience demostró que la suplementación con vitamina D en modelos animales con dieta alta en grasas reduce la fibrosis hepática al intervenir en la vía epigenética DNMT1-TGFβ1/Smad3.

Vista superior de un cuenco transparente lleno de cápsulas blandas de color amarillo dorado, brillantes y translúcidas, sobre un fondo blanco iluminado.
La vitamina D y el papel del receptor hepático: otra opción comprobada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores reportan que “la administración adecuada de vitamina D evita la progresión de la fibrosis y mejora los indicadores de inflamación hepática”, lo que posiciona a este compuesto como complemento potencial en la estrategia terapéutica.

Por su parte, un grupo de investigación dirigido por Ramiro Jover, del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, identificó que el receptor de vitamina D (VDR) se induce en hepatocitos durante las fases iniciales de la enfermedad.

La modulación de este receptor podría revertir el desarrollo de la esteatosis hepática, según la publicación en Journal of Hepatology. La inhibición selectiva del VDR ofrece una línea de investigación para frenar la acumulación de grasa y la inflamación hepática.

Seguridad, límites y recomendaciones clínicas

La Sociedad Americana para el Estudio de Enfermedades del Hígado advierte que el uso de vitamina E debe ser supervisado por un profesional. Aunque su perfil de seguridad es comparable al placebo en el corto plazo, la administración indiscriminada a largo plazo se asocia a un “mayor riesgo de cáncer de próstata y accidente cerebrovascular hemorrágico”, de acuerdo con la revisión sistemática citada en Scielo Colombia.

La recomendación actual establece la vitamina E como terapia de primera línea en adultos no diabéticos con esteatohepatitis diagnosticada por biopsia, mientras que para pacientes con diabetes, la evidencia disponible sugiere beneficios adicionales, pero requiere validación en ensayos clínicos más amplios. En el caso de la vitamina D, los especialistas sugieren su suplementación en pacientes con deficiencia documentada, sobre todo en contextos de obesidad, resistencia a la insulina y enfermedades metabólicas asociadas.

Una mano sostiene una cápsula de vitamina D amarilla sobre una mesa de noche de madera. Al fondo se ven un vaso de agua y un reloj despertador dorado.
Una mano sostiene una cápsula de vitamina D junto a un vaso de agua y un reloj despertador, simbolizando la ingesta de suplementos y el contexto del descanso diario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dieta y ejercicio siguen como base del tratamiento

El consenso internacional recalca que la suplementación con vitaminas no sustituye los cambios en el estilo de vida. La reducción de peso y la actividad física regular constituyen la intervención más efectiva para disminuir la esteatosis y la inflamación hepática. La dieta hipocalórica y el control de factores metabólicos deben acompañar cualquier tratamiento farmacológico, incluidas las estrategias con vitamina E y D.

En suma, la evidencia científica de este 2026 indica que la vitamina E, y en menor medida la vitamina D, representan herramientas eficaces y seguras para el tratamiento de la esteatohepatitis no alcohólica, siempre bajo supervisión médica y en combinación con dieta y ejercicio. Las investigaciones en curso buscarán definir las dosis óptimas y los subgrupos de pacientes que más se benefician de este abordaje.

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