Por qué no puedes revertir el hígado graso: los puntos claves que están retrocediendo la recuperación hepática

Esta condición, conocida como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), afecta a millones de personas

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Un médico señala en una pantalla las etapas de la enfermedad del hígado graso a un paciente, mostrando desde el hígado sano hasta la cirrosis.
Por qué no puedes revertir el hígado graso: los puntos claves que están retrocediendo la recuperación hepática (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance del hígado graso impide la recuperación del órgano cuando la cicatrización es irreversible y la función hepática queda comprometida.

Esta condición, conocida como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), afecta a millones de personas en México, y la probabilidad de revertirla depende de la etapa en la que se detecta. Según información difundida por la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), el daño suele ser permanente en presencia de cirrosis, aun cuando el hígado tiene una capacidad extraordinaria para regenerarse.

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La reversión del hígado graso es viable en las primeras etapas, cuando la acumulación de grasa no ha generado inflamación ni lesiones visibles en el tejido. En esta fase, llamada esteatosis hepática, el organismo almacena lípidos en las células hepáticas sin alterar de forma grave la estructura del órgano. Si el diagnóstico ocurre en este punto, las posibilidades de recuperación aumentan si la persona modifica de manera sostenida sus hábitos alimenticios y de actividad física.

El daño se vuelve irreversible al llegar a la cirrosis

La AEEH indica que la dificultad para revertir el hígado graso se incrementa cuando la enfermedad progresa a esteatohepatitis o presenta daño celular y cicatrización.

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El daño se vuelve irreversible al llegar a la cirrosis
El daño se vuelve irreversible al llegar a la cirrosis

En la esteatohepatitis metabólica (MASH), la inflamación genera fibrosis; si esta cicatrización avanza y se convierte en cirrosis, las lesiones afectan de manera permanente el funcionamiento hepático. Una vez que se establece la cirrosis, la única opción para recuperar la función puede ser un trasplante de hígado.

Un dato relevante aportado por la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) señala que la reversión completa del hígado graso es improbable si existe fibrosis avanzada. Esto ocurre porque el tejido cicatrizado carece de la capacidad de regeneración que caracteriza al hígado sano.

Factores que frenan la regeneración hepática

El éxito del tratamiento en la etapa inicial depende de la intervención sobre los factores metabólicos. La pérdida sostenida de peso es el pilar central: una reducción de entre 3% y 5% del peso corporal disminuye la grasa en el órgano, mientras que una pérdida mayor al 10% puede mejorar la inflamación y la fibrosis. La SEPD y la AEEH coinciden en que la falta de cambios persistentes en el estilo de vida es una de las principales causas de fracaso en la reversión.

Otros factores que detienen la recuperación hepática son la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2. La incapacidad para controlar los niveles de glucosa mantiene al órgano en un estado constante de almacenamiento de grasa. El consumo de azúcares simples, bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados impide que el hígado desintoxique y metabolice correctamente. Incluso cantidades pequeñas de alcohol pueden agravar la inflamación y frenar la reparación del tejido hepático.

El diagnóstico tardío reduce la ventana de reversibilidad

Uno de los mayores retos es que el hígado graso suele ser una enfermedad silenciosa. Muchas personas no presentan síntomas hasta que la condición ha evolucionado a etapas avanzadas. La AEEH advierte que el diagnóstico tardío cierra la oportunidad de revertir el daño, ya que la cicatrización se vuelve permanente.

Modelo 3D de torso humano con hígado resaltado, parte anaranjada indicando hígado graso. Medicamentos en envases y blísters sobre mesa en consultorio médico.
Esta imagen conceptual ilustra la potencial relación entre el consumo de medicamentos y el desarrollo de hígado graso en el cuerpo humano, enfatizando la importancia de la vigilancia médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los casos en que la acumulación de grasa es leve y no existe inflamación ni lesión significativa, modificar el estilo de vida es suficiente para recuperar la salud hepática. Los especialistas recomiendan mantener una alimentación balanceada, incrementar la actividad física y evitar el consumo de alcohol y ultraprocesados.

Hasta qué etapa es posible revertir el hígado graso

La reversión es muy probable en la esteatosis simple, siempre que la persona elimine la causa metabólica o adopte hábitos saludables. Incluso en la esteatohepatitis existe margen de recuperación, aunque depende del grado de fibrosis. Cuando la fibrosis es avanzada o aparece la cirrosis, la función hepática suele perderse de manera irreversible y el tratamiento se limita a frenar la progresión del daño.

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