México se suma al giro industrial, un rumbo respaldado por organismos globales

Iniciativas verdes y apuesta tecnológica aparecen como motores clave para una economía más sólida y moderna

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FOTO DE ARCHIVO. Una vista del puerto de Manzanillo, México Julio, 2024. REUTERS/Toya Sarno Jordan
FOTO DE ARCHIVO. Una vista del puerto de Manzanillo, México Julio, 2024. REUTERS/Toya Sarno Jordan

El pasado 4 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó los decretos para agilizar los trámites de inversiones y con ello acelerar el Plan México, el cual tiene como objetivo garantizar el desarrollo económico de la mano del sector privado sin que el Estado pierda la soberanía.

“Cada política, cada decisión, cada inversión está pensada para que el desarrollo llegue a todos los rincones del país, para que ninguna región se quede atrás”, explicó Sheinbaum.

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Acorde con la estrategia económica que México busca impulsar en medio del reacomodo internacional, el Banco Mundial recientemente dio un giro en su postura histórica y ahora respalda la política industrial activa.

En este sentido, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, subrayó que este cambio altera el panorama para toda América Latina, región que ha enfrentado años de bajo crecimiento y desafíos estructurales.

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El secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Manuel Salazar-Xirinachs. EFE/ Elvis González
El secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Manuel Salazar-Xirinachs. EFE/ Elvis González

Durante décadas, la ortodoxia del libre mercado dominó países en desarrollo ya están avanzando en esa dirección y el caso mexicano con el llamado Plan México es muestra de ello, apunta el organismo internacional.

México se encuentra en una coyuntura clave y la reciente adopción de un plan de políticas industriales refleja la intención del gobierno de Sheinbaum para mantener una economía modernizada.

Pese a los beneficios del T-MEC, la tasa de crecimiento anual de México se mantiene baja, con cifras del 1 o 1.5%, según reconoció Manuel Salazar-Xirinachs.

La pregunta que se impone ya no es si debe haber política industrial en la región, sino cómo diseñarla y ejecutarla correctamente. México y América Latina enfrentan el riesgo de vivir una tercera década perdida si no logran romper la inercia del bajo crecimiento y la baja diversificación productiva.

Infografía con título "Misión comercial: Ebrard en Canadá", gráficos de engranajes, banderas de México y Canadá, mapas, apretones de manos y contenedores de carga.
Esta infografía detalla los principales objetivos y la agenda de trabajo de la misión comercial encabezada por Marcelo Ebrard en Canadá, buscando fortalecer el comercio bilateral y preparar la revisión del T-MEC. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El giro intelectual del Banco Mundial y su impacto en América Latina

El nuevo informe del Banco Mundial marca un antes y un después: “Aquel informe de 1993 no ha envejecido bien y hoy en día tiene el valor práctico de un disquete”, ironizó Indermitt Gil, economista jefe del organismo, citado por Salazar-Xirinachs.

Este reconocimiento representa, para la CEPAL, el fin de un dogma, pues durante años el banco atribuyó el éxito de Asia a la estabilidad macroeconómica y la liberalización, minimizando el papel de la intervención estatal.

Durante los años del llamado consenso de Washington, América Latina apostó por la liberalización y la mínima intervención estatal. “La mejor política industrial es la que no existe”, era el mantra, recordó el secretario ejecutivo de la CEPAL. Sin embargo, ese enfoque no produjo mejores tasas de crecimiento ni mayor diversificación productiva.

El cambio de enfoque se aceleró tras la crisis financiera global, cuando incluso los países desarrollados tuvieron que recurrir al Estado para rescatar sus economías. Desde entonces, se consolidó la percepción de que los mercados desregulados y los estados mínimos no bastan para enfrentar los desafíos actuales.

Trampas del desarrollo y el desafío del crecimiento

América Latina enfrenta tres trampas que condicionan su futuro, según Salazar-Xirinachs: la baja capacidad de crecimiento, la alta desigualdad y la debilidad institucional.

“La región creció de 2014 a 2023 a apenas 0,9%, menos de la mitad del 2% de la década perdida de los 80”, advirtió el titular de la CEPAL.

Este bajo dinamismo económico limita la reducción de la pobreza, la generación de empleos formales y la capacidad fiscal de los gobiernos.

Cuando el crecimiento apenas supera el 1 %, resulta difícil emprender reformas tributarias o políticas redistributivas, como explican los expertos de la CEPAL.

En este contexto, México y América Latina deben apostar por políticas industriales bien diseñadas y adaptadas a las particularidades de cada territorio. El modelo centralizado “top-down” ya no es suficiente: es clave combinarlo con estrategias de desarrollo local, involucrando a comunidades y gobiernos subnacionales.

La pregunta central para la región es cómo convertir los recursos y la experiencia en políticas industriales en motores efectivos de desarrollo. Según Salazar-Xirinachs, la clave está en la experimentación y el aprendizaje a nivel territorial, para identificar qué funciona y dónde, evitando recetas uniformes.

Recursos naturales, valor agregado y transición energética

El debate sobre los minerales críticos y tierras raras revela una tensión histórica en América Latina: la tendencia a exportar materias primas sin valor agregado. “Estamos en un proceso de reprimarización: la riqueza minera es tan grande que en proporción tiende a crecer más que todo lo demás”, reconoció Salazar-Xirinachs.

El desafío es evitar repetir el modelo extractivo tradicional. “Hay que crear recursos humanos, hacer investigación y desarrollo, y pensar que los contratos de inversión extranjera directa incluyan transferencia de tecnología hacia ese valor agregado”, sostuvo el titular de la CEPAL.

El ejemplo del café latinoamericano, que evolucionó de la exportación de grano a la construcción de marcas y nichos de mercado, ilustra el potencial de una estrategia más ambiciosa.

Para lograrlo, se requiere apoyo público, incluyendo subsidios y transferencia tecnológica.

La oportunidad para México y la región está en combinar la riqueza de sus recursos naturales con políticas industriales activas, capaces de generar cadenas de valor y empleo de calidad.

El contexto internacional obliga a repensar las estrategias: el Estado recupera un papel central en la promoción del desarrollo, y los paradigmas económicos se reescriben ante los ojos de América Latina.

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