¿Te sientes inflamado todo el tiempo? Una gastroenteróloga explica qué te está pasando en el intestino

La inflamación abdominal, una molestia que puede llevar a soltar el botón del pantalón o a saltarse la cena, afecta desde lo leve y ocasional hasta lo crónico

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El microbioma intestinal: la clave oculta para combatir la inflamación y transformar la salud, según el Dr. Will Bulsiewicz
¿Te sientes inflamado todo el tiempo? Una gastroenteróloga explica qué te está pasando en el intestino (Freepik)

¿Sentir el abdomen tenso, lleno y con presión después de comer se vuelve parte de la rutina? La inflamación abdominal, una molestia que puede llevar a soltar el botón del pantalón o a saltarse la cena, afecta desde lo leve y ocasional hasta lo crónico.

Así lo advierte la gastroenteróloga Feenalie Patel. El síntoma, lejos de ser fácil de diagnosticar, tiene causas y consecuencias diversas.

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El cuerpo reacciona distinto al gas intestinal

La especialista del Hospital Houston Methodist señala que, aunque muchas personas creen tener más gas que otras, en realidad “sus cuerpos están reaccionando de forma diferente a cantidades normales”, lo que genera sensaciones de presión o distensión. La inflamación prolongada o recurrente puede ser señal de una condición de fondo que requiere atención médica.

Los mecanismos detrás de la inflamación son múltiples. Un exceso de gas intestinal puede resultar de una mayor producción por fermentación de alimentos, o de un tránsito lento del gas en el tracto digestivo.

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Inflamación crónica, inflamación intestinal - Perú - 05 de noviembre
Inflamación crónica, inflamación intestinal - Perú - 05 de noviembre (APTA Vital Sport)

La hipersensibilidad visceral también interviene: los nervios del intestino pueden volverse tan sensibles que perciben la llenura normal como dolorosa. Otro factor es la disinergia abdomino-frénica, donde la coordinación entre diafragma y músculos abdominales se altera, provocando distensión visible.

Cambios en el microbioma, el conjunto de bacterias intestinales, pueden aumentar la producción de gas. Además, los niveles altos de estrógeno antes y durante la menstruación hacen que el cuerpo femenino retenga más agua y sal, generando inflamación.

La inflamación puede ser síntoma de condiciones crónicas

La inflamación abdominal aparece como síntoma principal en trastornos gastrointestinales funcionales, especialmente el síndrome del intestino irritable. Más del 90% de quienes lo padecen reportan inflamación, según la experta. Otras causas frecuentes incluyen sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, estreñimiento —que prolonga la fermentación bacteriana—, intolerancias alimentarias como la lactosa o la fructosa, dispepsia e incluso enfermedad celíaca.

Cuando la inflamación va acompañada de otros síntomas digestivos, puede indicar un padecimiento subyacente. “Si la inflamación es frecuente y viene acompañada de otros síntomas digestivos, puede ser señal de un trastorno de fondo que necesita atención”, advierte Patel.

Síntomas de alarma: cuándo buscar atención médica inmediata

Aunque la inflamación suele relacionarse con la dieta o el estilo de vida, existen señales de alerta que ameritan una valoración médica inmediata. El médico preguntará si se presentan además:

  • Pérdida de peso involuntaria
  • Sangrado gastrointestinal
  • Vómitos persistentes
  • Diarrea o estreñimiento crónicos
  • Dolor abdominal intenso o persistente
Los problemas emocionales, el estrés y ansiedad tiene un vínculo más cercano con el Síndrome del Intestino Irritable de lo que se piensa (Europa Press).
Los problemas emocionales, el estrés y ansiedad tiene un vínculo más cercano con el Síndrome del Intestino Irritable de lo que se piensa (Europa Press).

“Deberías considerar consultar a un gastroenterólogo para una evaluación más profunda si la inflamación está afectando tu vida diaria”, recomienda la especialista.

Estrés y su impacto en el intestino

La conexión entre el sistema digestivo y el nervioso, conocida como eje intestino-cerebro, explica por qué el estrés puede disparar la inflamación. “El estrés puede aumentar la hipersensibilidad visceral y alterar la motilidad intestinal”, explica la gastroenteróloga. El resultado: más reactivos, el estómago puede inflamarse incluso sin cambios en la alimentación.

Actividades para controlar el estrés, como el ejercicio regular, la atención plena y la terapia cognitivo-conductual, ayudan a calmar tanto el intestino como el cerebro.

Modificar hábitos: la primera línea de defensa

Para prevenir la inflamación frecuente, Patel sugiere ajustes sencillos en la alimentación y el estilo de vida. Llevar un diario de síntomas ayuda a identificar los alimentos desencadenantes más comunes, como la lactosa, el gluten y los alimentos FODMAP: ajo, cebolla, trigo, lácteos, frijoles, manzana, sandía o pimientos.

Evitar tragar aire en exceso —por consumo de chicle, caramelos duros o bebidas carbonatadas— y comer despacio, masticando bien, reduce la acumulación de gas. Comer menos grasas también ayuda, ya que hacen más lenta la digestión. Mantenerse activo, incluso con una caminata corta después de comer, facilita la expulsión de gases.

“Reducir el estrés es clave”, comenta Patel. “La atención plena, el yoga y las técnicas de relajación pueden calmar la conexión entre el intestino y el cerebro”.

Entre los remedios de venta libre que pueden aliviar la inflamación están la simeticona, que une burbujas de gas pequeñas para facilitar su expulsión; los probióticos, que equilibran el microbioma; y el aceite de menta, que ayuda a relajar los músculos intestinales. Los suplementos de fibra pueden regular las evacuaciones, pero deben introducirse gradualmente y con suficiente agua para evitar que agraven la inflamación.

Un paciente y una doctora sentados frente a un escritorio blanco en una consulta médica, con la doctora escribiendo y el paciente escuchando en un consultorio luminoso.
Una gastroenteróloga explica el diagnóstico de cáncer de colon a un paciente de mediana edad durante una consulta médica en un consultorio moderno con luz natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un gastroenterólogo puede evaluar síntomas persistentes y descartar condiciones graves. Las pruebas pueden incluir pruebas de aliento, endoscopias o estudios de imagen. “Muchos de los cambios de estilo de vida para aliviar la inflamación pueden ser difíciles de hacer por tu cuenta, y un gastroenterólogo puede ayudarte dándote orientación sobre tu alimentación o tus suplementos”, apunta Patel.

La inflamación ocasional es común, pero no debe condicionar la vida diaria. Con evaluación y atención médica adecuadas, la mayoría de las personas puede recuperar el bienestar digestivo.

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