Fenómeno de “El Niño” podría llegar de nuevo a México, advierte el SMN

El evento climático podría comenzar entre mayo y julio, con afectaciones diferenciadas: menos lluvias en el centro-sur y repunte de huracanes en costas

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Paisaje costero con palmeras en una colina, grandes olas rompiendo en el océano y nubes de tormenta. Dos relámpagos iluminan el horizonte marino.
La llegada de El Niño en 2026 podría generar menos lluvias en el centro y sur de México, intensificando la sequía en algunas regiones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y organismos internacionales han advertido sobre la probable formación de un nuevo fenómeno de “El Niño” en México durante el verano de 2026.

Los modelos actuales apuntan a que el evento podría desarrollarse entre mayo y julio, con una probabilidad de entre 61% y 62%, según el SMN y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) respalda estos pronósticos y señala que El Niño podría permanecer activo el resto del año.

Impactos esperados en México

Imagen satelital de un huracán con nubes en espiral bien definidas sobre el océano. Zonas de agua cálida resaltadas en colores brillantes contrastan con el mar frío.
El centro y sur de México experimentarían una temporada menos lluviosa de lo habitual, mientras que las costas del Pacífico estarían en alerta por la posible intensificación de huracanes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con el SMN la llegada de El Niño en 2026 podría afectar de manera diferenciada a distintas regiones del país.

El centro y sur de México experimentarían una temporada menos lluviosa de lo habitual, mientras que las costas del Pacífico estarían en alerta por la posible intensificación de huracanes. En años anteriores con presencia de El Niño, como en 2015 y 2023, huracanes de categoría 5 tocaron tierra en el Pacífico mexicano.

Las autoridades advierten que los estados del norte y noreste, como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, podrían enfrentar sequías más severas debido a la disminución de lluvias.

Por otro lado, la península de Yucatán y el sur del Golfo de México estarían expuestos a un aumento en la actividad ciclónica. Según el SMN, estos cambios incrementan el riesgo de eventos meteorológicos extremos y presionan aún más los sistemas de agua en zonas vulnerables.

Explicaciones científicas del fenómeno

Una mano sostiene tierra seca y agrietada en un campo de maíz joven. El cielo muestra nubes oscuras a la izquierda y azul despejado a la derecha.
El Niño genera un calentamiento que puede provocar lluvias intensas, sequías y alteraciones en la temporada de huracanes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Niño es parte de un ciclo climático conocido como ENSO, que incluye fases neutras y el fenómeno opuesto, La Niña.

Mientras La Niña se asocia al enfriamiento de las aguas del Pacífico y mayor sequía en México, El Niño genera un calentamiento que puede provocar lluvias intensas, sequías y alteraciones en la temporada de huracanes.

La frecuencia y duración de estos eventos han cambiado en la última década, con fluctuaciones más rápidas y menos previsibles, fenómeno que especialistas relacionan con la crisis climática global.

Recomendaciones y monitoreo

El SMN llama a la población a seguir los reportes oficiales. Recomiendan reforzar el monitoreo en la costa del Pacífico y mantener protocolos de protección civil, ya que la magnitud e intensidad de El Niño en 2026 aún no están definidas.

La vigilancia científica continúa, y las autoridades insisten en que la incertidumbre sobre el fenómeno obliga a tomar precauciones y estar preparados para posibles eventos extremos en los próximos meses.

¿Qué es El Niño?

Imagen horizontal con transición suave de un océano azul y faro bajo lluvia ligera, a un mar oscuro con olas gigantes y un huracán gris intenso con ojo.
El Niño es un evento climático global que se produce de manera irregular cada dos a siete años, cuando se registra un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fenómeno de El Niño es un evento climático global que se produce de manera irregular cada dos a siete años, cuando se registra un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental, cerca de la línea ecuatorial.

Este calentamiento altera los patrones meteorológicos en todo el planeta, generando lluvias intensas, sequías y variaciones extremas de temperatura en distintas regiones.

El Niño forma parte del ciclo ENSO (El Niño-Southern Oscillation), que incluye también la fase opuesta conocida como La Niña y una fase neutra.

Durante El Niño, los vientos alisios que normalmente soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan o incluso invierten, desplazando grandes masas de agua cálida hacia la costa de Sudamérica. Esta alteración provoca cambios en la atmósfera y modifica los sistemas de lluvias, afectando la producción agrícola, la pesca y la seguridad hídrica en países de América, Asia y Oceanía.

Historia y primeras detecciones

El fenómeno fue observado por primera vez por pescadores de la costa norte del Perú y Ecuador a finales del siglo XIX.

Notaron que, algunos años, las aguas del Pacífico se calentaban de manera inusual cerca de la época de Navidad, lo que afectaba gravemente la pesca debido a la desaparición de especies por la falta de nutrientes en el agua caliente. Por ese motivo, lo llamaron “El Niño”, en referencia al Niño Jesús, ya que ocurría en diciembre.

Los primeros registros científicos sistemáticos datan de la década de 1920, cuando investigadores comenzaron a documentar la relación entre el calentamiento del mar y las alteraciones en el clima sudamericano.

Con el tiempo, la comunidad científica internacional reconoció que El Niño tenía efectos globales y comenzó a monitorear sus ciclos de manera constante, integrando observaciones de oceanografía, meteorología y climatología.

Diferencias con otros eventos climáticos

A diferencia de El Niño, el fenómeno conocido como La Niña implica un enfriamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, lo que tiende a generar sequías en la costa occidental de Sudamérica y lluvias más abundantes en el sudeste asiático y Australia.

La fase neutra, por su parte, corresponde a condiciones cercanas a lo normal, sin anomalías térmicas marcadas en el océano.

Actualmente, los avances en monitoreo satelital y modelado climático permiten anticipar la formación de El Niño con mayor precisión, aunque la intensidad y duración de cada evento sigue siendo difícil de predecir con exactitud. Estos fenómenos siguen siendo objeto de estudio por su impacto en la agricultura, la economía y la vida cotidiana de millones de personas en el mundo.