La UNAM apuesta por la micromovilidad eléctrica en la CDMX

Especialistas apuntan a vehículos ligeros y materiales avanzados para transformar los traslados urbanos

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(Foto: Cuartoscuro)
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Las ciudades mexicanas enfrentan una sobreabundancia de asfalto, automóviles y espacios dedicados a estos vehículos, como sucede en la Zona Metropolitana del Valle de México.

En esa región, el parque vehicular alcanza los cinco millones de autos y diariamente circulan entre uno y 1.5 millones de ellos, según datos del Laboratorio de Movilidad e Infraestructura Verde (LabMov) de la UNAM.

El coordinador del LabMov, Antonio Suárez Bonilla, advierte que no basta con preguntarse qué le falta a la ciudad, sino también qué le sobra.

“Al diseñar las ciudades siempre pensamos qué les hace falta, pero también es importante reflexionar sobre lo que les sobra como el asfalto y los automóviles”, afirmó el especialista.

La acumulación de vehículos implica no solo la demanda de vialidades, sino también de infraestructura complementaria.

Como ejemplo, Suárez Bonilla mencionó que cerca del 38 % del terreno del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México está destinado únicamente al estacionamiento de autos, en un predio de 693 hectáreas.

La transición hacia una movilidad sustentable requiere cambios estructurales.

Según el experto, es indispensable impulsar alternativas como bicicletas eléctricas, motobicicletas y el caminar. “Si los autos son el conflicto, debemos promover otras opciones”, sostuvo durante el seminario “Ciclo tecnologías para la movilidad urbana. Eficiencia y sustentabilidad”, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad.

Alcaldía Cuauhtémoc
Foto: CUARTOSCURO

El reto de la movilidad urbana eficiente y sustentable radica en desarrollar infraestructura verde, basada en cuatro pilares: mejoramiento del espacio público, incremento de la biodiversidad, manejo eficiente del agua y nuevos esquemas de movilidad.

Para que este modelo avance, los gobiernos locales deben integrar estos ejes en toda intervención urbana, no solo en las relacionadas con transporte.

El 46 % del gasto energético nacional corresponde al sector transporte, y dentro de este, los autos consumen cerca del 95.9 % de la energía, expuso Suárez Bonilla. Estas cifras evidencian el peso de la movilidad motorizada en el consumo energético del país.

Alternativas y retos de la micromovilidad

El profesor del LabMov, Roberto Trinidad González Torres, subrayó que la micromovilidad —patines, bicicletas eléctricas y bicimotos— representa un mercado en expansión, con las bicicletas eléctricas acercándose a los USD 50 mil millones a nivel global.

Estos medios son ideales para trayectos cortos, conocidos como “primera o última milla”.

Sin embargo, persisten retos regulatorios: “En algunas ciudades hay normatividad —como que sean vehículos de 25 kilómetros por hora, para los cuales se debe tener un registro, seguro y casco— pero no se aplica”, señaló González Torres.

El vacío legal sobre la categorización de estos vehículos limita su adopción plena.

Otro desafío es el desarrollo y manejo de baterías. González Torres explicó que existen empresas dedicadas a reciclarlas o diseñar modelos intercambiables, lo cual facilitaría la logística y reduciría el impacto ambiental.

La tendencia indica que los nuevos vehículos serán más ligeros y resistentes, fabricados con aceros de alta resistencia, aluminio o fibra de vidrio, y con un peso inferior a 800 kilos.

“La idea es que sean más parecidos a motos de cuatro ruedas, pero con la potencia y velocidad de autos urbanos”, explicó el especialista.

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MOTO ELÉCTRICA EN LA CDMX CRÉDITO: Cuartoscuro

También crece la incorporación de la autonomía en estos medios, aunque las máquinas completamente autónomas aún enfrentan limitaciones técnicas. González Torres puntualizó que “podrían usarse exclusivamente como taxis en espacios reducidos, ya que su supervisión remota no es suficientemente buena”.