Derrame en el Golfo de México nubla la Semana Santa, alertan por riesgos a la salud y opacidad del gobierno

Gustavo Alanís, del CEMDA, advierte en entrevista que el chapopote sigue llegando a las playas y que los trabajos de limpieza son insuficientes

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Mientras millones de mexicanos alistan maletas rumbo a las playas para Semana Santa, el Golfo de México carga con más de cuatro semanas de un derrame de hidrocarburos que no ha podido contenerse. Las advertencias son las siguientes: quien se meta a esas aguas, se expone a riesgos de salud.

Así lo alertó Gustavo Alanís, director general del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), en entrevista con Carmen Aristegui. El experto fue categórico: el gobierno federal ha incurrido en omisiones graves, la declaración oficial de que no hay “daño ambiental severo” no corresponde a la realidad, y las comunidades pesqueras que dependen del corredor arrecifal del suroeste del Golfo de México —más de 16,000 familias— están pagando el precio.

Gustavo Alanís, director del CEMDA, advirtió que la falta de acciones efectivas y la minimización del daño ambiental exponen a las comunidades costeras a riesgos de salud y afectan directamente a quienes dependen de la pesca en el sur del Golfo de México. | Crédito: Semar
Gustavo Alanís, director del CEMDA, advirtió que la falta de acciones efectivas y la minimización del daño ambiental exponen a las comunidades costeras a riesgos de salud y afectan directamente a quienes dependen de la pesca en el sur del Golfo de México. | Crédito: Semar

Un plan de contingencia que nunca arrancó

Lo primero que cuestionó Alanís fue la ausencia del Plan Nacional de Contingencias, un mecanismo que, desde su perspectiva, debió activarse desde el inicio del incidente. “No está claro que se haya echado a andar”, señaló, calificándolo como una primera omisión que explica, en parte, por qué la situación se ha extendido a más de 600 kilómetros de costa.

El director del CEMDA cuestionó la postura oficial sobre la magnitud del daño ambiental, señalando que minimizar el impacto resulta insostenible. Explicó que el daño se ha acumulado durante semanas, el chapopote sigue llegando a las playas y los pobladores afectados reportan que las labores de limpieza son insuficientes, inadecuadas y sin el equipo necesario.

Fotografía que muestra una playa contaminada por derrame de combustible este martes, en Veracruz (México). EFE/ Miguel Victória
Fotografía que muestra una playa contaminada por derrame de combustible este martes, en Veracruz (México). EFE/ Miguel Victória

Las playas “limpias” que no están limpias

El Grupo Interinstitucional (GI) —conformado por Semar, Semarnat, Pemex, ASEA y Profepa, entre otras dependencias— afirmó en su comunicado del 26 de marzo que las tres fuentes de contaminación están controladas y que las playas están limpias. Pero la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México lleva semanas documentando lo contrario: la mayoría de las playas no han sido limpiadas y el hidrocarburo continúa llegando.

Para esta Semana Santa, el escenario es preocupante. Los turistas que lleguen a las zonas afectadas y decidan meterse al mar se expondrán a riesgos de salud reales. Muchas comunidades que esperaban una temporada de ingresos turísticos verán llegar, en cambio, playas manchadas y visitantes que se irán sin meterse al agua.

Finalmente Gustavo Alanís concluyó que se necesita información fidedigna, transparente y científicamente respaldada. Mientras eso no llegue, son las comunidades pesqueras —y los turistas de esta Semana Santa— quienes se verán más afectados.