
El consumo de refrescos sin azúcar ha aumentado en los últimos años como alternativa a las bebidas azucaradas, mismas que suelen ser las causantes de diversas enfermedades como la diabetes tipo 2.
Los refrescos sin azúcar suelen estar endulzados con edulcorantes artificiales, como el aspartame, la sucralosa o el acesulfame K. Esta bebida es una opción popular entre quienes buscan reducir la ingesta calórica o controlar los niveles de glucosa.
¿Es seguro? Aquí te lo explicamos.
La verdad sobre los edulcorantes de los refrescos sin azúcar

El aspartame es quizás la sustancia más polémica de los refrescos sin azúcar. Se trata de uno de los edulcorantes artificiales más utilizados y ha sido objeto de numerosos estudios científicos.
Desde su aprobación por agencias regulatorias de varias partes del mundo, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), su posible relación con efectos adversos para la salud, incluido el cáncer, ha generado debate.
La preocupación surgió a partir de estudios realizados en animales en los que se administraron dosis extremadamente elevadas de aspartame, lo que podría generar ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, los estudios coinciden en que estos resultados no pueden extrapolarse directamente a los humanos, principalmente por el contraste entre las dosis administradas en los experimentos y el consumo real en la población general.
La FDA ha establecido una ingesta diaria admisible (IDA) para el aspartame de 50 miligramos por kilogramo de peso corporal. Eso significa que, para que una persona promedio supere esta cantidad, debería consumir volúmenes muy por encima del consumo habitual. Por otro lado, el El Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) indica que la ingesta diaria admisible es de 40 miligramos por kilo, es decir, que un adulto de unos 70 kg tendría que tomarse de 9 a 14 latas todos los días para empezar a preocuparse.

Las autoridades sanitarias coinciden en que el aspartame se considera seguro para el consumo humano dentro de los límites recomendados. Estudios de vigilancia epidemiológica en humanos tampoco han encontrado una relación sólida entre el consumo razonable de aspartame y la aparición de cáncer u otras enfermedades graves.
El consumo de refrescos sin azúcar es seguro para la mayoría de las personas si se realiza dentro de los límites recomendados. Las principales organizaciones científicas y regulatorias sostienen que el aspartame y otros edulcorantes aprobados por las autoridades pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Aun así, se recomienda moderación, ya que el consumo excesivo de bebidas artificiales podría desplazar la ingesta de agua y otros líquidos saludables, además de asociarse, en algunos estudios, con hábitos de alimentación no ideales.
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