
En 2021, un estudio publicado en la Revista Internacional de Microbiología de Alimentos volvió a poner sobre la mesa los riesgos asociados al uso de esponjas de cocina, haciendo énfasis en su capacidad para albergar durante varios días bacterias patógenas como Salmonella y Campylobacter, siendo esta última una de las cuatro principales causas mundiales de enfermedad diarreica y considerada como la causa bacteriana más frecuente de gastroenteritis en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La investigación, llevada a cabo por el Instituto Noruego de Investigación Alimentaria (Nofima) y el Centro de Biotecnología y Química de la Universidad Católica Portuguesa, también analizó la eficacia de diferentes métodos de limpieza y comparó las esponjas con los cepillos, concluyendo que los segundos son una opción más higiénica para la limpieza de utensilios y superficies en la cocina.
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Según el estudio, las esponjas son el utensilio preferido para lavar platos a mano en la mayoría de los países, sin embargo, características como su alta capacidad de absorción de agua y su lenta velocidad de secado las convierten en un entorno ideal para el crecimiento bacteriano. En contraste, los cepillos, que retienen menos agua y secan más rápido, presentan una menor proliferación de microorganismos.
La bacteria patógena conocida como Campylobacter, por ejemplo, puede sobrevivir hasta un día en las esponjas, mientras que Salmonella es capaz de persistir durante más de siete días en ciertos tipos de esponjas, especialmente en aquellas que tardan más en secarse. Además, en las húmedas, Salmonella no solo sobrevive, sino que prolifera incluso durante el primer día.
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Por otro lado, los cepillos demostraron ser más eficaces en la reducción de bacterias, pues en estos utensilios, tanto Campylobacter como Salmonella disminuyeron significativamente, llegando a niveles indetectables en uno y tres días, respectivamente. Según los investigadores, esto se debe a la capacidad de esta herramienta para secar rápidamente, lo que dificulta la supervivencia de los microorganismos.
Cómo limpiar las esponjas de cocina

Como parte del análisis, el estudio también evaluó diferentes métodos de limpieza para reducir la carga bacteriana en esponjas y cepillos. De acuerdo con los resultados obtenidos, los tratamientos más efectivos incluyen el uso de cloro, el lavado en lavavajillas automáticos y el hervido de los utensilios, métodos que lograron eliminar las bacterias por debajo del límite de detección.
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En contraste, otros métodos, como el uso de detergente o el tratamiento en microondas, mostraron resultados menos efectivos, pues aunque el microondas, por ejemplo, redujo la cantidad de bacterias, los residuos de alimentos presentes en las esponjas permitieron la regeneración de microorganismos. Asimismo, incluso las esponjas etiquetadas como “antimicrobianas” no lograron inhibir significativamente el crecimiento bacteriano, especialmente en presencia de restos orgánicos.
Según lo indicado por la marca de esponjas y fibras Scotch-Brite, los expertos recomiendan desinfectarlas al menos una vez por semana, para ello, puede utilizarse una solución compuesta por una parte de cloro y diez partes de agua con el siguiente procedimiento:
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- Mezclar una parte de cloro con diez partes de agua (por ejemplo, 100 ml de cloro por cada 1 litro de agua).
- Colocar la fibra esponja en la solución preparada, asegurándose de que quede completamente cubierta.
- Mantener la fibra esponja sumergida durante al menos 5 minutos para asegurar una desinfección efectiva.
- Retirar la esponja de la solución y enjuagar con abundante agua para eliminar cualquier residuo de cloro.
- Dejar secar la esponja en un lugar ventilado antes de volver a utilizarla.
Cómo afecta la salud del uso de esponjas

De acuerdo con Merck, una empresa alemana especializada en los sectores de la salud, la ciencia de la vida y la electrónica, las esponjas de cocina pueden contener hasta 50 mil millones de bacterias por cada centímetro cúbico, es decir, “seis veces más que el número de habitantes del planeta”.
Ya que pueden transferir bacterias patógenas a las manos, superficies y alimentos, estas herramientas de limpieza representan un potencial riesgo para la salud. Según el estudio, la ruta más probable de transmisión es el contacto directo de las manos con la esponja contaminada, seguido de la transferencia a la boca o a los alimentos.
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“Se ha documentado que los huevos pueden contener concentraciones muy altas de Salmonella, de hasta 10 log UFC/ml. Si una esponja se utiliza para limpiar un derrame de huevo contaminado, esa cantidad de bacterias podría quedar en la esponja. Suponiendo que solo el 1% de esas bacterias se transfiere a las manos o superficies, aún podrían llegar a estas entre 6 y 8 log UFC de Salmonella, lo cual sigue siendo una cantidad significativa”, detalló el estudio.
Por ello, los investigadores recomiendan fomentar el uso de cepillos en lugar de esponjas, especialmente en situaciones de alto riesgo, como la limpieza de jugos de carne cruda, pues aunque solo se transfiere una parte del total de bacterias, sigue siendo una ruta de transmisión.
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