Quemaduras por pirotecnia pueden dejar daños irreversibles, alerta la Secretaría de Salud

Entre las consecuencias más graves se encuentran la pérdida de extremidades, como dedos o manos, así como lesiones irreparables en los ojos y el oído

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Las bolas de humo, ratoncitos, palomas, varas de luz y la cometa son los fuegos artificiales más comunes en México. (Foto: Twitter/@MetroCDMX).
Las bolas de humo, ratoncitos, palomas, varas de luz y la cometa son los fuegos artificiales más comunes en México. (Foto: Twitter/@MetroCDMX).

Las quemaduras por pirotecnia (fuegos artificiales) representan la segunda causa más común de atención en urgencias por este tipo de lesiones, informó este 31 de diciembre de 2024 la Secretaría de Salud del gobierno de México.

Estas heridas, que pueden variar desde daños superficiales hasta lesiones graves y permanentes, se incrementan especialmente durante las festividades decembrinas, cuando el uso de cohetes y fuegos artificiales se vuelve más frecuente.

El especialista Luis Ramiro García López, adscrito al Departamento de Urgencias del Instituto Nacional de Pediatría (INP), advirtió que estos accidentes son completamente prevenibles y que, en muchos casos, afectan de manera desproporcionada a la población infantil.

Entre las consecuencias más graves se encuentran la pérdida de extremidades, como dedos o manos, así como lesiones irreparables en los ojos y el oído. Estas heridas no solo afectan a quienes manipulan los artefactos, sino también a las personas que se encuentran cerca.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Especialistas indican que los menores no deben encender fuegos artificiales sin la supervisión de un adulto (Imagen Ilustrativa Infobae)

García López destacó que los niños en edad preescolar, de entre tres y cinco años, y los de seis a 12 años son los más vulnerables a este tipo de accidentes, debido a su curiosidad natural y a la falta de supervisión adecuada.

El especialista subrayó que es fundamental que los menores no manipulen estos artefactos, ya que no son juguetes. Además, hizo un llamado a los padres y cuidadores, quienes en muchos casos facilitan el acceso a la pirotecnia al comprarla o permitir que los niños la adquieran. “La recomendación más importante es que la población infantil no manipule estos artículos y, mucho menos, como si fueran juguetes”, enfatizó García López.

La naturaleza de las lesiones causadas por la pirotecnia puede ser extremadamente variada. Según detalló el especialista del INP, las explosiones generan una dispersión de partículas que actúan como proyectiles, impactando diferentes partes del cuerpo.

En el caso de los ojos, estas partículas pueden dañar tanto la superficie externa como la retina, mientras que en el oído, el estallido puede romper la membrana timpánica, una estructura delicada que, al dañarse, puede provocar pérdida auditiva permanente. Incluso el ruido de la explosión puede causar daños temporales en el tímpano.

Por otro lado, las quemaduras son otro de los riesgos más frecuentes asociados al uso de pirotecnia. Estas lesiones pueden clasificarse en quemaduras de segundo y tercer grado, dependiendo de su profundidad y extensión.

García López explicó que, mientras las quemaduras superficiales pueden tratarse con medicamentos, las más graves requieren atención especializada para evitar infecciones, una complicación común en estos casos. Las quemaduras extensas y profundas suelen necesitar hospitalización y un manejo médico prolongado.

Además de las consecuencias físicas, las lesiones por pirotecnia también tienen un impacto psicológico significativo. Las personas que sufren la pérdida de una extremidad o de alguna función sensorial, como la vista o la audición, enfrentan procesos de rehabilitación emocional que pueden durar años.

Según el especialista, la atención psicológica es esencial para ayudar a los pacientes a superar el trauma y reintegrarse a la sociedad.

El Instituto Nacional de Pediatría reportó que, aunque las quemaduras por pirotecnia se atienden durante todo el año, su incidencia aumenta entre un 10 y un 15 por ciento en épocas festivas, como las celebraciones de fin de año. Este incremento también se relaciona con accidentes provocados por líquidos calientes y fuego, que junto con la pirotecnia constituyen las principales causas de quemaduras en el país.