
Nicole Schwanke, consejera alemana de duelo en formación, tomó la dolorosa decisión de dejar ir a su gato, llamado Scully, al constatar que padecía una enfermedad grave que le causaba sufrimiento.
La pérdida impactó profundamente a la mujer, quien experimentó un dolor intenso por el vínculo estrecho que mantenía tanto con su minino: “Fue muy duro para mí. Teníamos un vínculo muy estrecho, igual que con mi otro gato Mulda. Ambos me ayudaron en momentos difíciles y siempre estuvieron ahí para mí”, recordó Nicole en entrevista para la cadena alemana Deutsche Welle en Español, reflejando la relación profunda que muchas personas construyen con sus animales de compañía.
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En Alemania, casi la mitad de los hogares conviven con mascotas, ya que más de 33 millones de perros, gatos y pequeños animales forman parte de las familias, donde la mayoría vive dentro de casa, y con ellos se establecen lazos emocionales muy fuertes.
Sin embargo, cuando mueren, muchos dueños no se permiten expresar libremente su tristeza: “Era como sentir, bueno, no hace falta que te pongas así. Al fin y al cabo no era un verdadero miembro de la familia, solo una mascota ”, confesó Nicole, señalando un tabú social que minimiza el duelo por un animal.
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El vínculo emocional y el duelo por mascotas

Para apoyar a quienes sufren la pérdida de sus compañeros de vida, en Alemania existe el grupo “No me olvides”, el cual acompaña a las personas en el proceso de duelo por sus animales.
Schwanke, quien perdió a su gato Scully hace dos años, vivió en carne propia esa experiencia dolorosa y la falta de apoyo en ese momento. Por eso, ahora se está formando como consejera en “No me olvides” para acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares y evitar que se sientan solas en su duelo.
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El dolor provocado por la muerte de una mascota puede ser tan intenso como el producido por la pérdida de un familiar cercano. Por ello, Anemone Zeim, consejera de duelo del grupo “No me olvides”, explicó para DW Español que “el pesar de la despedida es igual, aunque sea un hámster, ya que siempre refleja lo fuerte que fue el vínculo con tu ser cercano”.
Zeim afirmó que hay muchos sentimientos de culpa alrededor de la eutanasia, porque, en cierto modo, eres tú quien decide poner fin a la vida del ser que más amas”. Para muchas personas, esta decisión se vuelve un peso difícil de sobrellevar como en el caso de Schwanke.
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Qué es la eutanasia y cómo afrontar su proceso en mascotas

La eutanasia es un procedimiento que permite a los dueños y veterinarios ofrecer a las mascotas un final pacífico, libre de dolor y sufrimiento cuando su calidad de vida se ha visto gravemente afectada. Sin embargo, tomar la decisión de recurrir a esta acción suele ser un momento cargado de incertidumbre y emociones encontradas para las familias que deben enfrentarla.
Krystal Newberry, trabajadora social licenciada y técnica veterinaria certificada de la Universidad de Illinois, explicó que se trata de “la práctica de finalizar de forma humana y sin dolor la vida de un animal mediante la inyección de un medicamento que detiene el latido cardíaco”.
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Este proceso suele aplicarse cuando la mascota sufre una enfermedad irreversible o el deterioro por la edad hace insostenible su bienestar, o cuando el tratamiento requeriría recursos que la familia no puede asumir.
El procedimiento puede variar según la clínica, y algunas ofrecen incluso la eutanasia a domicilio para mayor comodidad del animal y su familia. En general, se coloca un catéter intravenoso para administrar primero una sedación (en algunas clínicas) y luego la solución que provoca un fallecimiento rápido y sin molestias.
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Durante los últimos momentos del animal pueden observarse reflejos como movimientos, vocalizaciones o respiraciones profundas, que no significan sufrimiento, ya que la mascota está inconsciente.
Newberry señala que el momento de la eutanasia nunca es fácil, pero aconseja que las familias evalúen la calidad de vida general de la mascota y también el impacto sobre toda la familia, ya que existen herramientas y listas de verificación que ayudan a monitorear síntomas y bienestar, facilitando la toma de decisiones cuando predominan los días malos sobre los buenos.
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Por último, es fundamental considerar las capacidades y limitaciones de quienes cuidan a la mascota, pues el cuidado puede ser exigente y afectar la salud y calidad de vida de todos en el hogar, por lo cual consultar veterinario siempre ayuda a tomar la decisión más apropiada, buscando el bienestar del animal y de la familia en conjunto.
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