
Ginger es una gran pirineo anciana que a sus 15 años disfruta de su jubilación dentro del Old Friends Senior Dog Sanctuary (OFSDS), santuario animal basado en Tennessee, Estados Unidos, que se especializa principalmente en acoger y procurar a perros de edad avanzada.
Es mascota de los fundadores del santuario, quienes en el pasado la nombraron “jefa de seguridad” de la organización. Disfruta de su jubilación visitando a sus amigos caninos, paseando a través de los campos y acostándose en su lugar favorito: un tronco viejo cubierto de musgo.
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Aunque solía tener mucha energía, perdió la capacidad de levantarse por su cuenta y necesita ayuda de un arnés especial con el que sus dueños la apoyan para que pueda caminar y olfatear todos sus sitios predilectos.
La vida tras la jubilación

Hace un par de días, los encargados de las redes sociales del OFSDS compartieron una serie de fotografías protagonizadas por Ginger. De acuerdo con lo escrito en el post, la perra llegó a la vida de sus dueños en 2009 cuando tenía “unos pocos meses de edad”, en aquel entonces faltaban 3 años para que se fundara el santuario.
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Cuando salió del refugio era un animal “muy tímido”, sin embargo, pronto cambió de actitud y se convirtió en una cachorra “feliz, juguetona y testaruda”. Vive una vida feliz y hoy en día tiene 15 años.
Debido a su avanzada edad, la mascota anciana tiene dificultades para levantarse, por lo que la mayoría de fotografías compartidas la muestran recostada sobre el que sus dueños describieron como su lugar favorito en el patio: un viejo tronco cubierto de musgo rodeado por vegetación y hojas muertas.
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Para levantarse, Ginger “ladra suavemente”, “empuja sus piernas delanteras” y con un poco de ayuda de su arnés, podrá caminar sobre sus cuatro patas.
Una de sus actividades favoritas es olfatear y explorar lo que sea que le llame la atención; le gusta tanto que podrá hacerlo hasta durante una hora antes de hallar otro lugar en el cual descansar.
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“Sus lugares favoritos están siempre alrededor de la familia y donde ella puede ver lo que está pasando a su alrededor”, se lee en la publicación.
Años atrás, sus dueños la nombraron “jefa de seguridad” del santuario y aunque a día de hoy ya se “retiró”, sigue visitando a todos sus amigos caninos y pasando el tiempo en su sitio favorito en toda la organización.
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Las fotografías conmovieron a miles de personas, quienes celebraron que Ginger siga haciendo sus cosas favoritas a pesar de su avanzada edad y agradecieron que sus cuidadores se preocupen tanto por su bienestar.
“Gracias por contar esta historia, tengo un perro de 11 años y siempre me siento mal cuando le doy un pequeño tirón para ponerla en marcha. Me siento mejor ahora”, comentó una de las seguidoras del santuario.
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La vida no se detiene

El trabajo de Ginger, quien durante los inicios del santuario era una cachorra, consistía en recibir a todos los animales que llegaban, según contó su dueña, Zina Goodin, al medio estadounidense Newsweek.
Se desempeñaba como una protectora y cuidaba de todos los miembros del refugio; al detectar cualquier amenaza los conducía hasta un lugar seguro y se cercioraba de que estuvieran bien, sin embargo, esa época quedó en el pasado.
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“Ginger también envejeció. En 2017, el santuario se mudó de nuestra casa, pero ella todavía tenía muchos amigos. Ahora también alcanzó la edad de jubilación”, contó Goodin.
Su dueña asegura que ahora perdió la capacidad “de levantarse por sí misma”, no obstante, un arnés “especial creado específicamente para perros viejos o heridos” le ayuda a “ponerse en marcha”.
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