
Bubbles es un chimpancé que nació dentro de un laboratorio biomédico en 1983. Alcanzó la fama por haber sido la mascota de Michael Jackson y acompañarlo con frecuencia a lo largo de sus giras.
En 1987, a sus cuatro años, acompañó al “Rey del Pop” durante la gira mundial “Bad” y realizó una triunfal aparición en el video de “Liberian Girl”, sencillo del álbum que promocionaba en aquel entonces. Durante ese viaje, el primate, en compañía de su dueño, compartió una taza de té con Yasushi Oshima, el entonces alcalde de Osaka, Japón.
Durante muchos años, Bubbles vivió en el lujoso departamento de Jackson en Encino, California, antes de ser trasladado al parque de atracciones Neverland, espacio que compartía con otros 124 animales, incluído Ali, el elefante africano que hoy en día vive bajo el cuidado y protección del Jacksonville Zoological Gardens, en Florida, Estados Unidos.
¿Qué pasó con el chimpancé de Michael Jackson?

Bubbles fue separado de su madre y más tarde entregado a un entrenador de Hollywood, quien posteriormente se lo dio como chimpancé mascota a Michael Jackson. Durante su vida con el cantante, apareció en una gran cantidad de programas de televisión, películas y hasta videos musicales, según información disponible en el sitio web de Center For Great Apes (CGA), santuario ubicado en Wachula, Florida, Estados Unidos y que se convirtió en su hogar desde 2005.
Años más tarde, Bubbles se volvió demasiado fuerte como para estar rodeado de gente, por lo que Jackson lo envió al complejo de animales de su entrenador, ubicado en California. Tiempo después, llegó al santuario de primates en 2005, acompañado de un enorme grupo de chimpancés, los cuales según la organización, eran procedentes del “mundo del espectáculo”.
Los integrantes del santuario aseguran que en vida, Jackson siempre mantuvo la propiedad del primate, quien fue su favorito y al que “trataba como un hijo”, pero después de su muerte, el patrimonio del “Rey del Pop” continuó financiando los costos anuales de atención del animal dentro del lugar.

Poco a poco, Bubbles se desarrolló hasta alcanzar los 83 kilos de peso y el metro 37 de altura. Se ganó el respeto de sus congéneres y ahora es tratado como el macho dominante de su grupo de chimpancés, dentro del cual se encuentran Ripley, Oopsie, Boma y Jessie, sus mejores amigos.
Uno de sus más grandes pasatiempos es la pintura, de acuerdo con las autoridades del santuario, le encanta dibujar sobre el lienzo y otras partes del lugar y le entrega el cuadro a sus cuidadores una vez termina su obra de arte.
Así vive Bubbles ahora

El 11 de marzo, sus cuidadores festejaron a través de redes sociales el decimonoveno aniversario de Bubbles en el santuario. “Él llegó en 2005, no sabemos su fecha de nacimiento exacta, pero sabemos que nació en 1983, por lo que este año cumplirá 41 años”, escribieron los encargados de las redes sociales del refugio en una publicación de Instagram.
Bubbles volvió al ojo público después de que el 10 de abril Jon Bon Jovi, durante su aparición en el programa “Jimmy Kimmel Live!”, recordó la vez en que invitó a Jackson a pasar el rato.
“Desafortunadamente no vino, pero envió a Bubbles como su representante. Fue grandioso, bajó y causó estragos. De verdad festejó como una estrella de rock, saltaba sobre la cama y montó un espectáculo”, recordó el intérprete de “Livin’ on a prayer”.
Patti Ragan, directora fundadora del GCA, recordó el año pasado en entrevista para The New York Post la vez en que LaToya Jackson, hermana de Michael, visitó el santuario en 2010 para la filmación del documental “Michael Jackson and Bubbles”.
“Él la recordaba claramente. No podía dejar de mirarla. Ella y yo nos sentamos fuera del recinto de malla y él vino y se colocó junto a nosotros”, dijo Ragan.
De igual manera, contó la vez en que John Branca, abogado del “Rey del pop”, visitó a Bubbles. “Era la segunda vez que lo visitaba y él (el chimpancé) se sentó a su lado por un rato”, indicó.
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