¿Cómo se veía el Kwatisuchus rosai? el gigantesco anfibio que vivió hace más de 250 millones de años

El Kwatisuchus rosai podía medir más de 10 metros de largo y sus características son muy similares a las de un cocodrilo actual

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Así lucía el Kwatisuchus rosai, un anfibio que sobrevivió a la mayor extinción masiva de la tierra. (Marcio L. Castro/UNIPAMPA)

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Así lucía el Kwatisuchus rosai, un anfibio que sobrevivió a la mayor extinción masiva de la tierra. (Marcio L. Castro/UNIPAMPA)

Los anfibios de hoy en día, como las ranas y salamandras, se caracterizan por ser pequeñas, pero en el pasado, hace millones de años, reinó un gigantesco animal carnívoro perteneciente a esta especie: el Kwatisuchus rosai, el cual se estima podía medir hasta 10 metros de largo.

El hallazgo del animal ocurrió en 2022, pero el grupo de paleontólogos liderado por el equipo del Laboratorio de Paleobiología del Campus Sao Gabriel de la Universidad Federal do Pampa (Unipampa), en Brasil, publicó sus descubrimientos a finales de enero de 2024.

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Se trata del cráneo de una nueva especie de anfibio gigante, encontrado en una finca de la zona rural del municipio de Rosário do Sul, en el interior de Rio Grande do Sul. Los paleontólogos estiman que pisó la tierra hace más de 250 millones de años.

Las características del Kwatisuchus

El equipo de investigadores encontró un cráneo parcial. (Felipe Pinheiro/UNIPAMPA)

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El equipo de investigadores encontró un cráneo en perfectas condiciones. (Felipe Pinheiro/UNIPAMPA)

La nueva especie descubierta, según reconstrucciones digitales del equipo a cargo del hallazgo, tenía un cráneo ancho en forma de triángulo, similar a los cocodrilos.

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Los ojos ubicados en la parte superior del cráneo hace pensar a los paleontólogos que el animal carnívoro acechaba a sus presas desde abajo, conducta también muy parecida a la de los cocodrilos actuales.

El nombre otorgado a la nueva especie de anfibio recién descubierta hace referencia al término tupi para “hocico largo”, ya que según relatan los paleontólogos en un comunicado de prensa, la cabeza del animal era alargada, muy parecida a la de los cocodrilos de la actualidad; mientras que rosai rinde homenaje al científico Átila Stock Da-Rosa, de la Universidad Federal de Santa María (UFSM), quien es considerado como el pionero en la localización de yacimientos fósiles de esa época.

Los científicos estiman que Kwatisuchus o “Kwati” vivió en un ambiente devastado por la mayor extinción masiva de la historia del planeta.

“Al ser animales adaptados a condiciones de alto estrés ambiental, los anfibios temnospondilo abundaron en todo el mundo. Nos ayudan a entender cómo las extinciones afectaron al planeta y a reconocer sus efectos en la actualidad”, declaró Felipe Pinheiro, paleontólogo de Unipampa al frente de la investigación.

Los paleontólogos descubrieron el cráneo en agosto de 2022, pero primero pasó por un “delicado” proceso de limpieza y preparación dentro de Unipampa.

Una vez se deshicieron de la roca, los científicos estudiaron cada detalle y finalmente pudieron nombrarlo.

De acuerdo con Voltaire D. Paes Neto, investigador participante del hallazgo, el equipo finalizaba su búsqueda del día en el sitio, cuando tras hallar un par de fragmentos encontraron lo que parecía ser “un trozo de hueso más alargado”, fue entonces que el grupo cayó en cuenta de que se trataba de un cráneo en “perfecto estado”.

“¡En ese momento supimos que era algo fantástico y completamente nuevo!”, celebró Paes.

Un anfibio que conecta a Brasil con Rusia

El importante hallazgo arroja luz sobre una especie poco conocida.(Alice Dias/UNIPAMPA)

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Los parientes más cercanos de Kwatisuchus están en Rusia. (Alice Dias/UNIPAMPA)

El trozo de cráneo no dejaba de sorprender a sus descubridores, quienes más tarde averiguaron que “todos” los parientes más cercanos del Kwatisuchus se encuentran en Rusia, hallazgo que demuestra que los animales brasileños compartieron una gran conexión con la fauna del país euroasiático.

Arielli Machado, investigador de la Unipampa informó que la distancia entre Brasil y Rusia era menor cuando en el pasado los países eran parte del megacontinente conocido como Pangea, pero que aún así existieron barreras que estos y otros animales lograron superar.

“Sus similitudes con especies rusas incitan a nuevos estudios para comprender cómo surgieron esas conexiones”, concluyó Machado.

Los científicos destacaron también la colaboración de los agricultores, ya que “los yacimientos fósiles suelen estar ubicados en granjas, por lo que la cooperación e interés de los propietarios de las tierras son esenciales”, subrayó Pinheiro.

“Contrario a lo que muchos piensan, los descubrimientos paleontológicos no resultan en ningún daño a la propiedad”, finalizó el científico a cargo de la investigación.

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