“No creo que falte nada de Efraím Medina Reyes en estas páginas”: el escritor colombiano habla de su nueva novela

El también autor de títulos como “Técnicas de masturbación entre Batman y Robin” y “Lo que todavía no sabes del pez hielo”, publicó recientemente, de la mano del grupo Planeta, “La mejor cosa que nunca tendrás. Vol.”, la primera parte de su novela más ambiciosa hasta la fecha

Guardar
Con música de 7 Torpes
Con música de 7 Torpes Band, el escritor colombiano Efraím Medina Reyes presenta "La mejor cosa que nunca tendrás", su más reciente novela.

Rep hace un viaje a la infancia: su padre y su madre se divorcian, la vida comienza a florecer, y la podredumbre de una ciudad sitiada por la pobreza, y agredida por la gentrificación, se cuela por el lenguaje, las anécdotas, y los dilemas de un muchacho que entiende que su mundo interior es mucho más complejo que el de esos chicos que se burlan de su desmesurado crecimiento, del acné pernicioso que lo invade y de las relaciones con las mujeres.

La huida del protagonista de una sociedad conservadora como pocas hacia una aventura europea que comienza en Alcalá de Henares con dos chifladas millonarias que lo alquilan como fachada de su relación lésbica, sigue en Marsella, donde lo acoge un amigo conocido en Ciudad Inmóvil, y termina en Italia entre dos aventuras.

Le puede interesar: “No soy un escritor que ofrezca respuestas, simplemente mantengo vivas las preguntas”: Juan Sebastián Gaviria habla sobre su novela “Ritual de fieras”

Así reseña la editorial la novela más reciente del escritor colombiano Efraím Medina Reyes, quien se hizo célebre en su momento por ser el niño rebelde de la literatura nacional.

Cuando debutó en 1985 lo hizo como poeta y con la salida de su primera novela, “Seis informes”, llamó la atención de los lectores. Su estilo desparpajado, producto de influencias musicales, más cercano a narradores foráneos que netamente colombianos, lo llevó a ser comparado con autores como John Fante o Juan Carlos Onetti; su propuesta, más experimental que otra cosa, parecía dar cuenta de un escritor con espíritu de músico fracasado, una especie de John Frusciante con habilidades tanto para la guitarra como para la literatura.

El escritor colombiano Efraím Medina
El escritor colombiano Efraím Medina Reyes, una de las voces más distintas de la literatura colombiana contemporánea.

Fue con “Cinema Árbol y otros cuentos” que el autor se situó en el radar por completo, al ganar el Premio Nacional de Literatura en 1995. Lo que ha venido después de eso ha sido la confirmación de un autor que se resigna a seguir la pauta, cuya estética obedece a una mezcla de influencias cinematográficas, teatrales y, desde luego, musicales, la cual ha sabido bien decantar, empleando un humor negro sumamente particular, en títulos como “Érase una vez el amor, pero tuve que matarlo”, que le mereció su segunda diana en el Premio Nacional de Literatura, “Técnicas de masturbación entre Batman y Robin” o “Lo que todavía no sabes del pez hielo”.

Medina Reyes ha probado suerte también en el cine, como guionista y director, y se ha aventado a tener su propio proyecto musical, escribiendo todas las canciones de 7 Torpes Band, una agrupación de la que apenas se tienen registros y que prepara para 2023 su “álbum de Grandes Fracasos”, bajo el título de ‘La forma del vacío, Greatests flops’.

El escritor colombiano Efraím Medina
El escritor colombiano Efraím Medina Reyes y los miembros de 7 Torpes Band. (lachachara.org).

En su más reciente novela, el escritor colombiano, residente desde hace varios años en Italia, se ha dejado la piel por completo. Dividida en dos volúmenes, “La mejor cosa que nunca tendrás” es, sin lugar a dudas, la gran obra de Efraím Medina Reyes. Es el libro sobre sus otros libros, sobre su propia vida, sus dolores y alegrías. Una pieza que se presenta como el más intenso jazz, 400 páginas de la más pura improvisación melodiosa, con la que el autor consigue darse cuenta de que la vida propia es el insumo básico de la literatura.

Al interior de estas páginas, reza la contraportada, los lectores encontrarán no solo la escritura de quien ha hecho una obra honesta –que no se ahorra, que no cree en lo políticamente correcto ni en la reinante cultura de la cancelación– y que ha escrito con las tripas, sino una historia que palpita y que invita a preguntarse por cuál es esa mejor cosa que nunca se tendrá.

A propósito de esta novela, el autor conversó con Leamos y reflexionó en torno a su escritura y el reto que significó para él volcarse de lleno en la prosa:

— ¿Qué sonido le hacía esta novela cuando empezó a escribirla?

— Era una mezcla entre unos solos de Miles Davis que me llevaron a pensar en mi tío, que era quien escuchaba esa música cuando yo era un niño, y algunas pistas de rock alternativo, que es la música que matizó el final de mi adolescencia. Hay un momento en que ya uno termina, como que ya no puede seguir adelante, aunque haya música bella. Uno decide cuál es la música de su vida. Te pueden gustar otras cosas, pero esa que escogiste, con la que creciste, es tu música. Yo partí, pues, de esos sonidos para tener una idea del ritmo en esta novela. En el libro no hay nada más importante que eso.

— Y la música está presente. El lector casi que escucha estos sonidos, y en medio de ellos, los momentos de silencio. ¿De qué manera, estéticamente hablando, fue consciente, si es que hubo consciencia en esto, de que la narración estaba tomando este rumbo?

— Así como no tuve consciencia cuando escribí “Érase una vez el amor, pero tuve que matarlo”, que fue absolutamente inconsciente, donde primaban más las emociones, aferrándome a mis íconos y las cosas que eran entrañables para mí en ese momento, Morrison, los Sex Pistols... En esta novela, que ya no es la de un chico sino la de un hombre, ya no la de un hijo sino de un padre, de alguien que ya ha andado por el mundo y ha reunido una serie de experiencias, el asunto no fue demasiado distinto. Sí sabía, sin embargo, cómo quería que fuera el recorrido, el tempo que quería marcar. En ese proceso, lo más difícil en la escritura de este libro fue el inicio. Tuvo muchos comienzos. Ninguno me sonaba como lo que yo tenía en la cabeza. Comencé a escuchar de nuevo la música de The Velvet Underground y me encontré con varios sonidos que me parecieron interesantes. Trabajé desde ahí y ya pude sentir que ese era el camino.

Como en toda construcción musical, los silencios son necesarios, y si bien esta es una novela, tiene mucho de ese otro lado. Aquello sí que no es casual, no es inconsciente. Hay mucho trabajo detrás de eso. Por ejemplo, para crear ese contrapunto de tiempos, que tenía que funcionar, yo hice un mapa con papelitos de colores, que mi hijo pegaba en el muro. Les dimos a cada uno un número y una letra. Yo trabajaba, le decía a él como cuando se juega ajedrez, “K7″ y eso nos llevaba a un punto específico. Yo nunca había trabajado tanto en un libro. He sido más instintivo. Aquí la construcción fue muy compleja y hubo mucho trabajo, especialmente estructural, para que la lectura pudiera, como yo quería, ser frenética. Yo leía el libro y organizaba las partes, como en el trabajo musical, que se hacen arreglos y ajustes. La historia yo ya la tenía, el asunto era dotarla de esos sonidos puntuales para que funcionara. Esa fue siempre mi obsesión.

Le puede interesar: “Lo bello y las mariposas”, el libro inédito del colombiano Fernando Molano Vargas, ve la luz 25 años después de su muerte

— Así como hay silencios y música, también hay mucho ruido alrededor de este escenario de la ‘Ciudad Inmóvil’, esa suerte de amalgama de todos los sitios que ha recorrido el narrador y que estos personajes en particular habitan. ¿Qué es lo que dice ese ruido? ¿Qué es lo grita esta gente?

— Ese ruido, esa bulla como yo la llamo, es una reacción de estos personajes al hecho de estar condenados al silencio. Yo nací y crecí en Cartagena, esta ciudad que fue prácticamente el centro del comercio de esclavos en esta parte del mundo durante 300 años. Esta parte oscura de su historia nunca se ha resuelto. Cuando los esclavos fueron liberados, fueron condenados a tener una vida aún peor que la que llevaban. Tuvieron que irse a un pantano donde sobrevivir era muy difícil. Al menos cuando eran esclavos tenían un techo y alimento. Su libertad fue falsa, en cierto sentido. Luego de trabajar por 300 años no recibieron un pago justo. Su pobreza se extiende hasta hoy, y no solo en Cartagena o Colombia, sino en muchos lugares del mundo.

En esta ciudad en la que yo nací esto se ve evidenciado de un modo terrible. La realidad es brutal. Hay racismo y desigualdad. El 86% de los turistas que llegan lo hacen buscando drogas y sexo con menores. Es un turismo que no crea riqueza, que no ayuda a progresar a los habitantes de la ciudad, sino que apunta a los criminales, a los que controlan ese negocio.

Toda esa bulla es demasiado triste, como una válvula de escape a una vida llena de frustraciones, de desilusiones, de desencanto y desolación. Yo quería que en la novela se sintiera eso, que los lectores pudieran experimentar esa sensación que yo viví por tantos años.

Portada del libro "La mejor
Portada del libro "La mejor cosa que nunca tendrás", de Efraím Medina Reyes. (Planeta de Libros).

— Esta novela, en un grado mucho mayor respecto a sus otras obras, fue escrita desde adentro. Se narra con las vísceras. ¿Cuánto tiempo transcurrió desde que surgió la idea inicial hasta que llegó el punto final?

— Fueron 19 años de trabajo. El tiempo de escritura como tal fue de 4 meses, durante la pandemia, y luego vino un periodo de corrección y ajustes, que terminó siendo de un año, pero todos esos años previos fueron necesarios para ese último tiempo de trabajo, y fueron muy difíciles. Este no es un libro de una historia en sí, aunque la hay, desde luego, es más un ejercicio de confrontación, de catarsis, de expiación de cosas muy dolorosas, de traumas que no son cuantificables y que a día de hoy no sé de dónde vinieron. Estos traumas no me permitían escribir el libro. Lo intenté en varias ocasiones, pero era muy complicado. Terminaba llorando y me frustraba con facilidad. Era mucho dolor. Para superarlo, fue necesario el tiempo. Eso me permitió vivir un proceso demasiado intenso que involucro, incluso, a mis hijos. De alguna manera, el querer ofrecerles una infancia distinta a la que yo viví, y todo este asunto de la expiación a través de la escritura, de cierta forma, me han hecho construirme de nuevo como persona y como escritor.

Le puede interesar: “Las manos en los bolsillos”, lo nuevo de Jaime Arracó Montoliu

— La voz en esta novela es mucho más madura, de eso no cabe duda, y los lectores podrán apreciar a un autor que es mucho más fiel a sí mismo que aquel que apareció en las obras anteriores. Este libro es muy sensitivo, demasiado intenso. Es como un vórtice de cosas que suceden de manera continua. ¿Qué tanto de usted mismo volcó en estas páginas?

— No tuve filtros, desde el punto de vista emocional. Creo que en esta novela está todo lo que soy. Era una deuda que tenía pendiente conmigo mismo y con la vida, con las personas que se han ido diluyendo en la nada, con quienes no han encontrado esos momentos de luz que yo sí he podido vivir en el último tiempo. Creo que anduve huyendo un buen rato, pero al final se dio el momento. Casi que fue una escritura que me llevó a mí a reflexionar sobre lo que he hecho como escritor, lo que he aprendido, y lo que busco ser todavía. Supuso un sufrimiento complejo y me exigió demasiado. Llegaba un punto en el que me preguntaba hasta cuándo tenía que seguir escribiendo este libro. Pero luego han venido otras cosas y solo puedo decir que no creo que falte nada de Efraím Medina Reyes en estas páginas.

El escritor colombiano Efraím Medina Reyes lee para Infobae un fragmento de su novela "La mejor cosa que nunca tendrás".

— El propósito, más allá de querer contar una historia, parece ser encontrar comprensión.

— Puede sonar perverso, pero lo que yo quería con esto era tener personas que compartieran estas sensaciones, hacer sentir a otros para que yo no tuviera que cargar solo con todo eso. Pienso que la escritura de este libro buscaba que el dolor fuera compartido.

— Y también el amor. Todas las acciones, los pensamientos de estos personajes terminan alojados allí, en el amor como redención última de todas las cosas. Allí también reside esa mejor cosa que nunca tendrás.

— Pensar algo distinto sería tonto. El libro va narrando y contando cosas. Cada lector identificará momentos y sensaciones en un acto íntimo, sumamente solemne, que es lo que yo busco. Es como cruzar la mirada con otra persona por primera vez y quedarse sentado sin hacer nada. Solo importa el instante y siento que eso es lo común en todas esas cosas que nunca tendremos, pero que hemos rozado, que soslayamos, que imaginamos.

Seguir leyendo:

Últimas Noticias

Adiós a Mario Vargas Llosa, ese enorme novelista que nunca callaba lo que pensaba

La noticia fue confirmada por su hijo Álvaro a través de la red X. Dijo que fue en Lima, rodeado por su familia y en paz. Anunció también que será incinerado. El Premio Nobel peruano tenía 89 años

Adiós a Mario Vargas Llosa,

Otro Álvaro Pombo, un país que ardía: el último libro del ganador del Premio Cervantes cuenta recuerdos de la Guerra Civil Española

El personaje principal de “Santander, 1936″, es el tío del escritor, que en ese entonces acababa de volver de Francia. Agitación política y sus consecuencias

Otro Álvaro Pombo, un país

“Un país bañado en sangre”: Paul Auster advirtió sobre el peligro de las armas libres en Estados Unidos más de un año antes del atentado a Trump

El autor contando que su abuela mató a su abuelo de un tiro. Pero el libro, que tiene menos de cien páginas, va mucho más profundo. Allí el autor, que murió en mayo, dice que los norteamericanos tienen veinticinco veces más posibilidades de recibir un balazo que los ciudadanos de otros países ricos

“Un país bañado en sangre”:

Moisés Naim: “Hoy la democracia está bajo ataque a nivel mundial, es una forma de gobierno en peligro de extinción”

El columnista venezolano, uno de los más leídos en castellano, publica un nuevo libro, “Lo que nos está pasando”. Habló con Infobae sobre sus temas principales: las nuevas estrategias dictatoriales, el rematch electoral entre Joe Biden y Donald Trump, el combo del populismo, la polarización y la posverdad y la sensación generalizada de vivir un periodo de crisis histórica

Moisés Naim: “Hoy la democracia

Así son los jóvenes escritores de Lisboa que llegarán a Buenos Aires: fútbol, diversidad y mestizaje

Yara Nakahanda Monteiro, Bruno Vieira Amaral y Afonso Reis Cabral estarán en la Feria del Libro porteña. Aquí comparten expectativas sobre su encuentro con autores y editores argentinos

Así son los jóvenes escritores