
“Yoko Ono: la peor artista del mundo”. “Yoko Ono y el arte de no tener talento”. “¿Por qué canta así Yoko Ono?”. “¿Por qué el mundo odia a Yoko Ono?”. “¿Qué hizo Yoko Ono para separar a los Beatles?”. “¿Qué le hizo Yoko Ono a John Lennon?”. Los resultados que aparecen cuando uno googlea a esta artista japonesa de 90 años no son los que uno podría esperar para alguien que logró construir una multifacética y fructífera carrera de más de siete décadas.
Al momento de empezar su relación con el líder de los Beatles en 1969, Yoko ya llevaba casi veinte años de experimentación artística sumergida en la vanguardia japonesa, primero, y con el movimiento Fluxus después de su mudanza a Nueva York en la década del 50. Pero su casamiento con Lennon, lejos de catapultar su arte a un público masivo a nivel mundial, la llevó a convertirse, casi de un día para el otro, en la mujer más odiada del mundo.
“Lo que aprendí estando con John es que la sociedad me trataba únicamente como una mujer, como una mujer que pertenecía a un hombre que es una de las personas más poderosas de nuestra generación. Algunos de sus amigos más cercanos me dijeron que probablemente debería quedarme en un segundo plano, que debería callarme, que debería dejar mi trabajo y que así sería feliz. Y recibí esos consejos. Pero tuve suerte: tenía más de treinta años y ya era demasiado tarde para cambiar”, dijo en la primera Conferencia Feminista Internacional de la Universidad de Harvard en 1973.
Y remató: “La sociedad empezó a atacarme. Todos me deseaban la muerte. Empecé a acumular un complejo de culpa tremendo y, a raíz de eso, empecé a tartamudear. Yo siempre me consideré una mujer muy elocuente y también una mujer atractiva pero, de repente, cuando me asociaron a John, empecé a ser considerada una mujer fea, una horrible japonesita que vino a quitarles su preciado monumento”.

Aunque en los últimos años la carrera de Yoko Ono ha sido revalorizada -en parte gracias a artistas como Madonna o Lady Gaga, que destacaron el aporte fundamental que tuvo tanto en la cultura popular como en la vanguardia artística- y, aunque todavía no del todo, ella ha dejado de ser conocida simplemente como “la esposa de”, todavía existe una fuerte reticencia del público general a tomar su trabajo como algo serio.
Pero, quienes se atrevan a sumergirse en esta vastísima obra -que comprende una veintena de discos, una decena de libros, más de 25 películas y una infinidad de instalaciones artísticas de todo tipo-, encontrarán que, detrás de lo experimental y venguardista, detrás de su voz tan particular y sus abrasivos gritos, detrás de la exacerbada misoginia del mundo que le valió insultos, amenazas de muerte y la convirtió en el hazmerreír del mundo de la música, detrás de todo eso está una de las artistas más importantes del siglo XX.
A contracorriente de la idea de que Yoko Ono fue la responsable de la separación de los Beatles, me atrevo a decir que fue ella la que los salvó. Si prestamos atención a la cronología de su relación con Lennon, es notoria la influencia que la artista conceptual japonesa tuvo en la mítica banda de Liverpool si se tiene en cuenta que la parte más fructífera de su carrera fue la segunda mitad de su discografía (desde Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band en adelante), después de que ambos se conocieran en una de las muestras de Yoko.

Hoy en día, a pesar del rechazo que persiste hacia su figura y que puede constatarse con una simple búsqueda en Internet, la obra de Yoko Ono ha ido ganando adeptos a medida que su trabajo empezó a ser estudiado, comentado y revalorizado. El último rescate vino de la mano de la editorial mexicana Alias, distribuida en toda Latinoamérica por Big Sur, que reeditó el que tal vez sea su libro más importante: Pomelo.
Este particular poemario, publicado originalmente en 1964 en Japón, reproduce la versión editada en Argentina en 1970 por Ediciones de la Flor (editorial que compartía con Quino y Mafalda, entre otros), y traducida por Susana “Pirí” Lugones, una escritora, periodista y editora que fue desaparecida durante la última dictadura.
En Pomelo, Yoko Ono comparte una serie de instrucciones cuyo fin es recalibrar la mirada del lector y, de una vez por todas, arrebatar el capitalismo y mercantilismo del arte. “Poner las sombras juntas hasta / que se conviertan en una”. “Robar la luna del agua con un balde. / Seguir robando hasta que no se vea luna / en el agua”. “Dibujar una línea con uno mismo. / Seguir dibujando hasta que uno desaparezca”.
Estos poemas, una versión entre experimental y humorística de la autoayuda, generan una sensación de extrañamiento (lo que en la literatura rusa llaman ostranenie) en el lector, que se ve forzado a ver con otros ojos los elementos de la vida cotidiana a los que la costumbre les quita constantemente su brillo y su color.
Hacia el final del libro, Yoko Ono escribe: “Si la gente tomara la costumbre de dar un salto mortal en cada calle cuando se abona a su oficina, de sacarse los pantalones antes de pelear, de estrechar la mano con desconocidos cada vez que le da la gana, de regalar flores o parte de sus vestimentas en la calle, subte, ascensores, baños públicos, etc., y si los políticos entraran por la puerta de una casa de té (muy baja, de modo que tengan que inclinarse mucho para pasar) antes de discutir nada y se pasaran un día entero observando danzar el agua del parque más próximo, los negocios del mundo se atrasarían un poco, pero podríamos tener paz”.
“Pomelo” (fragmento)

Pieza de eco telefónico
Conseguir un teléfono que sólo dé el eco de la propia voz.
Llamar todos los días y hablar de muchas cosas.
Pieza de pulso
Escucharse unos a otros el pulso
poniendo la oreja en el estómago
del otro.
Pieza acuática
Robar la luna del agua con un balde.
Seguir robando hasta que no se vea luna
en el agua.
Pieza lineal
Dibujar una línea con uno mismo.
Seguir dibujando hasta que uno desaparezca.
Pieza de ciudad
Caminar por toda la ciudad con un cochecito de bebé vacío.
Pintura para el viento
Hacer un agujero en una bolsa llena de semillas
de cualquier clase y poner la bolsa
al viento.
Pieza de sombra
Poner las sombras juntas hasta
que se conviertan en una.
Pintura que solo existe cuando es copiada o fotografiada
Hacer que la gente copie o fotografíe
los cuadros de uno.
Destruir los originales.
Pieza de sangre
Usar la propia sangre para pintar.
Seguir pintando hasta desmayarse. (a)
Seguir pintando hasta morirse. (b)

Pintura para construir en la propia cabeza
Imaginar una flor construida de material duro
como oro, plata, acero inoxidable,
estaño, mármol, cobre, etc.
Imaginarla de tal manera que puedan contarse
cada uno de los mil pétalos de la flor.
Imaginar que de repente los pétalos
se hacen blandos como el algodón o como la carne
viva.
A las tres horas cortar todos los pétalos.
Guardar uno y ponerlo en un libro.
En el margen de la página donde
se guardó el pétalo anotar la etimología
y el nombre del pétalo.
Hay que dedicar por lo menos ocho horas
a la construcción de esta pintura.
Pieza de goma
Imaginar que el cuerpo se despliega rápidamente
por todo el mundo como una tela tenue.
Imaginar que cortamos una parte
de esa tela.
Cortar goma del mismo tamaño y colgarla
en la pared, al lado de la cama.
Pieza de aviso I
Hacer avisos fúnebres cada vez que uno
se muda en vez de dar
cambio de dirección.
Enviar el mismo aviso cuando uno muera.
Pieza de aviso II
Anunciar cambio de dirección cada vez
que uno muere.
Pieza de mapa
Dibujar un mapa para perderse.
Pieza solar
Mirar el sol hasta que se ponga cuadrado.
Pieza de luz
Llevar una bolsa vacía.
Subir a la cima de un monte.
Meter en la bolsa toda la luz que se pueda.
Volver a casa cuando oscurezca.
Colgar la bolsa en el medio de la pieza
en vez de lamparita eléctrica.
Pieza animal
Tomar el amaneramiento de una clase
de animal y hacerlo propio durante una semana.
Tomar otro amaneramiento de otra clase
de animal y hacerlo propio
sin abandonar el amaneramiento
adquirido previamente.
Seguir aumentando los amaneramientos,
tomándolos de diferentes clases de
animales.
Pieza de danza para ejecución escénica
Bailar en plena oscuridad.
Pedirle al público que encienda un fósforo si quiere ver.
Cada persona no podrá encender más que un fósforo.
Quién es Yoko Ono
♦ Nació en Tokio, Japón, en 1933.
♦ Es artista conceptual, cantante, compositora, escritora y activista.
♦ Escribió libros como Pomelo, Bellota, Verano de 1980 y El álbum familiar de John Lennon.
♦ Publicó discos como Fly, Approximately Infinite Universe, Double Fantasy y Milk and Honey.
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