“Prisionero del sistema”: el testimonio literario de un hombre inocente que pasó 13 años en prisión

El mexicano Rafael Méndez Valenzuela escribe este texto a partir de su propia experiencia, que lo llevó a estar retenido más de una década sin pruebas y, finalmente, sin delito

Rafael Méndez Valenzuela;
Rafael Méndez Valenzuela;

El libro “Prisionero del sistema” surge como un testimonio vivo de alguien que fue inculpado injustamente y destapa la coladera de la injusticia que caracteriza el sistema judicial mexicano. Lo narrado es básicamente una recopilación de los recuerdos de Rafael Méndez Valenzuela, detenido en las inmediaciones del Estado México, acusado de formar parte de la organización delictiva “La Familia”, a partir de ese momento, una sucesión de hechos increíbles y actos injustos lo llevaron a permanecer 13 largos años en prisión.

Rafael Méndez Valenzuela relata su relación indirecta con la forma truculenta de “La Familia” para reclutar sangre nueva a las filas criminales. El autor confiesa su primer acercamiento, tras ser contratado por una empresa dedicada a la rama de la construcción, especializada en la rehabilitación de carretas y caminos. Víctima de un engaño, fue detenido en el año 2008 por un grupo combinado de militares y agentes federales que lo obligaron a firmar una declaración en la que confesaba formar parte del grupo delictivo.

Rafael Méndez Valenzuela, en las líneas de este texto, plasma desde los primeros momentos de su detención hasta los inagotables días que se convertían en meses y años a la espera sobre la resolución de su caso y sobre todo el dictamen que lo desvinculara de este cartel criminal; es un texto desde solo un testimonio, de muchos inocentes que aprenden a valorar la libertad, la familia o el trabajo, desde los barrotes y la injusticia; el autor quién fue erróneamente sentenciado a vivir en reclusión, toma inspiración poco después de recuperar su libertad, para escribir “Prisionero del sistema”.

“Prisionero del sistema”
“Prisionero del sistema”

Es un escrito en el que de primera mano el autor plasma el infortunio, sobre el tiempo que permaneció en el Penal del Altiplano, situaciones y lugares donde se le despojó de todos sus derechos humanos; así mismo recoge sus recuerdos más vividos sobre las múltiples torturas físicas y psicológicas que se volvieron el común denominador de su vida entre prisión y los juicios a los que fue sometido desde sus 20 años hasta el momento que obtuvo su libertad en 2021. Fue un simple retén de una revisión de rutina y una camioneta robada; lo que ocasiono la movilización y traslado de Rafael y sus compañeros a una zona militar donde comenzó su calvario por los juzgados y penales.

“Narro todo lo sucedido en el transcurso que paso, todos esos años en prisión, eventos deportivos, sentimientos tanto malos y buenos, es una mezcla de sentimientos que a veces no sabe uno como reaccionarlos” declaró Rafael Méndez Valenzuela en una entrevista que mantuvo con el diario digital Río Doce.

El autor quien recoge no solo su propio testimonio, sino algunos pasajes que observo sobre las injusticias, durante su estancia primero en el Altiplano y en posterior a su traslado en Guasave; a lo largo de las líneas es claro y dibuja como hubo un inminente atentado, ante su presunta vinculación delictiva, que siempre se manejó como culpable y nunca vislumbro un posible marco de referencia sobre su inocencia; el caso de Rafael Méndez Valenzuela cobró relevancia cuando en 2020, el presidente de México; Andrés Manuel López Obrador, anunciara durante sus conferencias matutinas habituales, la posibilidad de indultarlo debido a las violaciones sobre sus derechos humanos.

Este caso llegó a oídos del presidente, cuando la periodista Judith Valenzuela, acudió a la conferencia para pedir la libertad de su hijo, la exposición del caso puso en el ojo publicó la situación de Rafael, los medios ayudaron con la difusión de este tema y fue así como resonó este caso, sobre un hombre, que las autoridades asumieron como culpable sentenciado a una década en prisión, que en realidad se convirtieron en 13, una larga temporada entre barrotes y reclusos de las prisiones mexicanas.

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