“Limítrofe”: voces latinoamericanas cuyos textos “logran abrir más que coagular”

Esta antología, compilada por el escritor y poeta argentino Julián López, reúne a diez autores de América Latina para complejizar la diversidad de lenguajes y territorios.

El escritor argentino Julián López es el compilador de esta antología que reúne a diez escritores latinoamericanos.
El escritor argentino Julián López es el compilador de esta antología que reúne a diez escritores latinoamericanos.

El libro Limítrofe reúne diez textos de autoras y autores latinoamericanos, como la ecuatoriana María Fernanda Ampuero y el peruano Ulises Gutiérrez Llantoy, que complejizan las formas de habitar territorios diversos. Con el escritor y poeta Julián López como compilador, se propone abrir preguntas, incorporar registros y dimensionar tonos para descomprimir ideas, estereotipos y discursos sobre los habitantes de un continente amplio y múltiple cuyas capas de sentidos crecen a medida que aumentan las perspectivas y relatos sobre su historia.

Publicado por Libros de Unahur, la editorial de la Universidad Nacional de Hurlingham, Limítrofe. Relatos continentales forma parte de la colección Transurbana que dirige López y que retoma lo planteado en Conurbe, un trabajo que agrupaba textos sobre el conurbano.

La literatura es trazar una hipótesis posible desde la ficción o desde la crónica que aborde la idea de la relación entre lo urbano y lo transurbano”, dice López en diálogo con Télam sobre el trabajo de los libros.

Portada de "Limítrofe", publicado por Libros de Unahur.
Portada de "Limítrofe", publicado por Libros de Unahur.

En el caso de Conurbe, el escritor había dicho que, al momento de la convocatoria, no era excluyente que quienes escribieran los textos fuesen del conurbano. Entonces, ¿cómo fue la selección para este nuevo libro?

“Fue investigar, tratar de contactar aquellos autores y autoras que me interesaban que estuvieran. Muchos estaban muy ocupados, me ofrecían cosas no inéditas y tenía que desecharlas, otros dijeron que no, fue bastante complejo organizar”, relata el autor de Una muchacha muy bella.

En esa tarea de búsqueda y selección, que define como “interesante y muy compleja”, lo ayudó mucho la ecuatoriana Alexandra Ortíz Wallner y entre sus intereses explica que, por ejemplo, “quería que estuviera el brasileño Marcelino Freire, un escritor imponente”, que marca también la presencia de Brasil en el libro. “Un país que suele ser evitado por el lenguaje y queríamos que estuviera en una traducción fina como la de Cristian Di Napoli pero también con la versión original de Freire”, destaca sobre el texto “Mulungo, cuento largo” que forma parte del libro.

Otra de las convocadas es María Fernanda Ampuero, autora de “Centro”, un cuento sobre la forma de habitar una ciudad desde la periferia: “Elegí hablar de un lugar que no le pertenecía a la personaje porque todos los dueños de ese espacio le recordaban esa no-pertenencia. Un animal doméstico en medio de animales ferales: esa era ella, sorprendida y asustada a partes iguales. Una chica que quería ser feral porque de alguna manera entendía que si no se transformaba, se feralizaba, terminaría metida en una casa de la periferia llena de hijos y de sueños muertos, lo que le pasó a casi toda la gente de su entorno y su generación”, argumenta.

María Fernanda Ampuero, escritora ecuatoriana que forma parte de "Limítrofe".
María Fernanda Ampuero, escritora ecuatoriana que forma parte de "Limítrofe".

Ampuero dice que en la idea del centro “hay una metáfora muy fuerte entre ser del centro y ser de la periferia que, en este caso, subvertía el orden natural: el centro para los periféricos y la periferia para los centrales”.

En ese sentido, describe a su protagonista como alguien que “quería adueñarse de ese espacio porque creía que la bohemia, la noche, las prostitutas, los alcohólicos, los sin techo eran muchísimo más interesantes que toda la gente que conocía. Lo eran, pero en su cabeza de niña bien romantizaba unas vidas que no tienen nada de románticas”. “También está lo del machismo: las buenas chicas no se meten en tugurios, las buenas chicas duermen en su cama y no beben cerveza de la botella, las chicas buenas salen con chicos buenos y no con un profesor que le dobla la edad. Vuelvo a lo de los animales: ella quería ser salvaje, calle, libre, chica mala y la única manera en la que lo veía viable era por medio de ese hombre-centro, prohibido como la ciudad real”, desarrolla sobre ese universo construido para el libro.

El paraíso

El peruano Ulises Gutiérrez Llantoy construye en “En ahí en el paraíso” un relato de amor en el que se combinan diferentes registros de la oralidad con desplazamientos: el que hacen los protagonistas en su viaje de egresados, cuando se pierden en el medio de la selva y el que va a hacer una de las protagonistas mudándose a Argentina.

¿Cómo se fue armando el cruce de registros y movimientos? “Hace años me daba por hacer viajes sin destinos claros: escogía un lugar y simplemente seguía mis pasos hasta donde daban mis fuerzas y mis ahorros. Un buen día, parafraseando aquella canción de Charly García, escuché a los Beatles, me entraron las ganas de conocer el río Amazonas, compré mi vuelo Lima-Iquitos y me fui a buscar la soledad al parque Pacaya-Samiria, en el oriente peruano, ahí donde confluyen los ríos Marañón y Ucayali, y nace la bastedad del río más caudaloso del mundo. En el viaje, en las conversaciones que sostenía con el guía y los lugareños, entre otros tantos recuerdos de aquel maravilloso viaje, estaba la sonoridad del habla de mis compatriotas de Iquitos, Nauta, Castilla; esa candencia, ese hablar casi cantante con que se endulza el español en esas esquinas del Perú”, desarrolla el escritor e ingeniero sanitario.

Dice que los había escuchado antes “por la televisión, la radio, el cine; pero era la primera vez que le ponía una atención antropológica, lingüística” y explicita que “en la selva peruana, actualmente, existen más de 40 lenguas indígenas, el español es la lengua común; de manera que el español que se habla es esa zona está influenciado por esas lenguas”.

Muchas de las palabras y jergas regionales que utiliza en el cuento -asevera- tienen su origen etimológico en aquellas lenguas; incluido el quechua que es la segunda lengua más hablada en el Perú, lengua de los incas, cuya influencia llegó hasta la Amazonía.

El peruano Ulises Gutiérrez Llantoy contribuyó en "Limítrofes" con su texto “En ahí en el paraíso”.
El peruano Ulises Gutiérrez Llantoy contribuyó en "Limítrofes" con su texto “En ahí en el paraíso”.

“De hecho, el ‘en’ del ‘En ahí’ del título del cuento y el ‘en’ de varias oraciones del cuento, que en el español formal no tendrían sentido, o serían redundantes, es una influencia gramatical del quechua. En el quechua, ‘ahí’ se dice ‘wakpi’; ‘aquí', ‘kaypi’; pero si lo traducimos literalmente al español sería: ‘en ahí’ y ‘en aquí’, respectivamente; (el sufijo ‘pi’ significa ‘en’ y las palabras quechuas se arman con sufijos como en el alemán). Esta influencia gramatical se nota también, por ejemplo, en el decir: ‘duro, duro’ en lugar de decir ‘muy duro’; ‘su tía de ella’ en lugar de decir simplemente ‘su tía’; el uso de los diminutivos; negrita, Cecito, piwichitos; o decir: ‘Bien bonita era’, con el verbo al final, en lugar de decir ‘Era bien bonita’”, explica.

Ese sinnúmero de factores que hacen “una riquísima mezcla” y -resalta- “no pasó desapercibida para un hijo de padres quechua hablantes”, como él; y sumado a los factores que relata más el recuerdo de un amor de juventud que tuvo que emigrar a otro país como debe emigrar Belén, la protagonista del cuento, “hicieron su trabajo y salió ‘En ahí en el paraíso’”.

La diversidad de temáticas y también de géneros es algo que subraya López: “Nos interesaba seguir el linaje de Conurbe y un poco el sesgo editorial que tenemos en la colección Transurbana es que la idea de lo conurbano se aborde desde la mayor variedad de lugares posibles, entonces hay cuentos muy distintos: una mezcla de ficción y onda crónica como el de Ampuero. Está la ficción extraordinaria de la mexicana Daniela Tarazona que cierra el libro. Hay mucha diversidad porque lo conurbano es eso: una relación de índole material pero inmaterial, ideológica, ética y moral también”.

También están los límites que hacen eco en el título, ya que el escritor y poeta afirma que querían “tratar de recoger dentro de los límites que paradójicamente tiene un libro como la diversidad lingüística también, no solo Brasil sino también ese Perú, el amazónico de Gutiérrez Llantoy, las lenguas que siguen siendo el castellano pero que ingresan términos y lenguajes diversos”.

Los textos que mantienen eso nos resultan muy preciados porque el castellano es la lengua colonizadora pero está todo el tiempo intervenida con terminología que naturalizamos pero que no es criolla, de las comunidades, de los usos del habla, de la historia cultural latinoamericana y social y política, por supuesto. Nos propusimos abordar esa complejidad para recoger, con la mayor diversidad posible, esos registros. El libro es una potencia en ese sentido porque nos parece que los textos logran abrir más que coagular”, concluye.

Fuente: Télam S.E.

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