Absolvieron a un subcomisario acusado de matar a su esposa en City Bell

El Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Plata dictó la medida tras el retiro de la acusación fiscal. El policía había permanecido en prisión preventiva por la muerte de la oficial Gabriela Kenyeres

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El Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de La Plata absolvió al subcomisario de la Policía bonaerense Alejandro Alberto Herrera, quien permaneció en prisión preventiva mientras era juzgado por la muerte de su esposa, la también oficial Gabriela Kenyeres. La decisión se conoció luego de que la fiscal de juicio, Leyla Aguilar, desistiera de la acusación al considerar que no existían pruebas suficientes para sostener la imputación por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

El veredicto fue dictado tras la jornada de alegatos por los jueces Ernesto Domenech, Santiago Paolini y Andrés Vitali, integrantes del TOC N° 3. Herrera había llegado a debate oral por el hecho ocurrido el 22 de abril de 2019 en una vivienda de la localidad de City Bell, partido de La Plata.

De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, ese día personal policial acudió al domicilio después de un un llamado al 911 que alertaba que una mujer había sido herida de bala. Kenyeres fue encontrada con un disparo en la cabeza y trasladada de urgencia por una ambulancia del SAME a un centro de salud. Permaneció internada con graves secuelas y falleció pasados casi dos años como consecuencia de esas lesiones. No se realizó autopsia, ya que el cuerpo fue cremado con autorización de la familia.

Durante el juicio, la fiscal Aguilar sostuvo que no se contaba con elementos técnicos suficientes para acreditar la hipótesis acusatoria. En su alegato, según publicaron medios locales este jueves, afirmó que no había “ningún informe forense que describa la trayectoria del proyectil”, lo que, a su criterio, impedía establecer con certeza la mecánica del disparo que casó la muerte de la mujer.

La representante del Ministerio Público también advirtió que la escena del hecho fue modificada antes de la llegada de la Policía Científica. Según consideró, el arma reglamentaria de la víctima -con la que se efectuó el disparo y que fue hallada a sus pies- fue movida por un superior policial. Asimismo, cuestionó que la investigación inicial hubiera estado a cargo de la misma fuerza a la que pertenecían la víctima y el imputado, es decir, la policía de la provincia de Buenos Aires, y aseveró que debió intervenir una fuerza federal para garantizar mayor objetividad en la instrucción.

En el domicilio se secuestraron cartas con frases como “no puedo más” y “cuando ya no esté más los voy a seguir cuidando”, en referencia a los hijos de Kenyeres. Una pericia caligráfica descartó que esos escritos hubieran sido realizados por Herrera. También se incorporaron al debate oral distintos mensajes de WhatsApp enviados por la mujer a un familiar en los que expresaba, entre otras cosas, “sabés cuántas veces me quise matar, no tenés idea”. De acuerdo con lo expuesto por la fiscal, esos intercambios y otros elementos daban cuenta de que la oficial atravesaba una crisis personal vinculada a la pérdida de la tenencia de sus hijos y a problemas de consumo de alcohol, sin tratamiento psicológico o psiquiátrico.

Cuando la causa fue elevada a juicio, Herrera estaba imputado inicialmente por el delito de homicidio agravado en grado de tentativa, dado que la víctima sobrevivió durante un tiempo prolongado tras el disparo. Luego del fallecimiento de la oficial bonaerense, la calificación penal fue modificada a homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, un ilícito que establece una pena de prisión perpetua.

Ante el desistimiento de la acusación por parte de la fiscalía, el tribunal resolvió absolver al imputado y disponer su inmediata libertad. Con esa decisión quedó cerrado el proceso penal iniciado en abril de 2019.