
La cancillería argentina envío a los tribunales federales de Comodoro Py el pedido de asistencia judicial que hizo Eslovenia para conseguir información en el caso de los dos detenidos en aquel país acusados de ser espías rusos.
Ludwig Gisch y su esposa María Rosa Mayer Muños fueron detenidos en diciembre pasado en Liubliana, la capital eslovena, y están acusados de ser espías rusos: cuando los apresaron ambos tenían pasaportes argentinos. El de la mujer es el AAD423455 y el del hombre es el AAA400440.
A raíz de ello, la jueza de Instrucción Tanja Tošič Benigar envió un exhorto a través de la Cancillería de su país para pedir la colaboración de la justicia argentina en la investigación. Es que la pareja vivió en la Argentina. Y los dos hijos de ambos nacieron en Buenos Aires. La hija nació el 14 de junio de 2013 en tanto el hijo nació el 5 de agosto de 2015. Los dos nacimientos se produjeron en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Gisch, según lo datos de su documentación nació en Namibia, en tanto Mayer Muños es griega.
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Luego de que se conociera el caso a partir de una publicación del diario británico The Guardian, se corroboró que la familia vivió en el barrio de Belgrano. Algunos vecinos de la calle O’Higgins al 2100 los recordaban. Para otros pasaron inadvertidos, algo bastante común en los espías. La última vez que salieron de Argentina fue en marzo de 2022. En aquella ocasión volaron en la línea aérea Lufthansa hacia Alemania. Pero luego recalaron en un apacible barrio de la capital eslovena.
El exhorto enviado por la jueza Tošič Benigar el jueves 30 de marzo al juzgado federal a cargo de María Servini, quien deberá conseguir la información solicitada por los eslovenos. El pedido del juzgado Regional de Liubliana fue realizado el 17 de febrero pasado. A la explicación de la jueza se agregó una carta del ministerio de Justicia esloveno. La embajada eslovena en Buenos Aires presentó el pedido de asistencia en la Cancillería argentina el 16 de marzo pasado y fue remitido a Comodoro Py esta semana. El exhorto está escrito en esloveno y traducido al inglés y al español.
Según pudo confirmar Infobae a través de fuentes judiciales, en el exhorto se pide información acerca de cómo fue la tramitación de la ciudadanía argentina y luego el pasaporte de los dos detenidos en Eslovenia. También solicitaron documentación sobre los hijos de ambos. Según revelaron fuentes oficiales, los trámites en Argentina se hicieron de manera legal, es decir, que los documentos son auténticos.

La imputación de la justicia eslovena contra Gisch y Mayer Muños se sustenta en dos artículos del Código Penal de aquel país. Uno de ellos es el artículo 358 y es el que castiga el delito de espionaje. Ese artículo en su primer apartado señala: “Quien trabaje para un país extranjero u organización extranjera o para un agente colectando información militar, comercial oficial, de carácter confidencial y obtiene documentos confidenciales y los remite a los antes mencionados, o les facilita su acceso a la documentación confidencial citada, será sancionado con una pena de prisión de uno a ocho años”.
En el segundo apartado estipula: “Quien crea o gerencia un servicio de inteligencia para un país u organización extranjero en perjuicio de la República de Eslovenia, será sancionado con pena de prisión de tres a 15 años”. En tanto el tercer apartado de ese artículo establece que: “Quien trabaja para o participa con un servicio de inteligencia extranjero del párrafo anterior, será sancionado con pena de prisión de seis meses a cinco años”. El tercer apartado es que aplica en la situación de Gisch y Mayer Muños.
Al delito de espionaje, según se desprende del exhorto enviado desde Eslovenia, se le suma el de “Legalización de contenido falso”. Ese delito está penado como se establece en el artículo 253 del Código Penal esloveno que en su primer apartado señala que: “Quien engaña a una autoridad oficial o a un notario, presentándole un documento, informe o acta mercantil falso para que sea legalizado y luego utilizado en un procedimiento formal y lo logra, será sancionado con pena de prisión de hasta tres años”. El segundo apartado de ese artículo agrega que:” De igual manera se sanciona quien utiliza un documento oficial, informe o acta mercantil del párrafo anterior, a pesar de que sabe que es falso”. En el caso de Gisch y Mayer Muños la acusación es en base al segundo apartado.
El 23 de marzo pasado la ministra de Relaciones Exteriores de Eslovenia, Tanja Fajon, sostuvo: “La acusación contra dos ciudadanos rusos está confirmada y su detención se ha extendido. Están acusados de dos delitos: espionaje y legalización de contenido falso”.

La primera parte de la acusación se sustenta en información reservada -y no difundida aún- que recibió el gobierno esloveno sobre la actividad de los ex vecinos del barrio de Belgrano. La segunda parte es porque la pareja, en 2017, realizó trámites con documentos sospechados de tener datos falsos, para, por ejemplo, inscribir las sociedades que manejaban en Eslovenia. Ella tenía una galería virtual de arte llamada 5´14 en tanto él poseía una empresa de tecnología. Y en esos documentos se señalaba que eran argentinos, cuando para las autoridades de Eslovenia, son rusos.
La jueza Servini, explicaron las fuentes, pedirá información a la Dirección Nacional de Migraciones y al Registro Nacional de las Personas para corroborar la autenticidad de los documentos. Y también solicitará información a la Cámara en lo Civil y Comercial Federal que es allí donde se tramita la Carta de Ciudadanía, el paso previo para que un extranjero acceda al pasaporte.
El extraño caso de los acusados de ser espías rusos, detenidos en Eslovenia y que vivieron en Argentina ya tiene su capítulo judicial en el edificio de Comodoro Py. Por ahora solo por el pedido de colaboración de la justicia eslovena.
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