
Hay fechas que quedan en la memoria por representar un hito histórico. Ya sea el 20 de julio de 1969 o el 9 de noviembre de 1989. Pero hay otros momentos de gran trascendencia histórica, cuyas fechas no son tan recordadas. Por ejemplo: el 3 de abril de 1973 cambió el mundo, y no por la caída del Muro de Berlín ni porque el hombre haya llegado a la Luna.
Este fue el día en que el mercado global de las telecomunicaciones cambió gracias a la presentación del primer celular. Ese día, en algún lugar del centro de Manhattan se logró concretar la primera llamada desde un dispositivo móvil hacia un teléfono fijo. Sin embargo, recién diez años después fue lanzado al mercado. El dispositivo era completamente distinto a lo que vemos hoy: el Motorola DynaTAC pesaba un poco más de un kilo y medía 33 centímetros de largo, 8,9 de espesor y 4,4 de ancho.
Su forma y tamaño hicieron que todo el mundo lo identificara con el apodo de “ladrillo”. Entre sus principales características estaba la posibilidad de hacer una llamada de 30 minutos. En cuanto a la batería, no era nada fácil: había que cargarla 10 horas para poder hacer la próxima llamada. Tener un teléfono móvil en esa época era totalmente impensado: valía 850 dólares el aparato y 450 dólares la línea.
Sin dudas, los celulares no solo modificaron radicalmente la forma en que las personas se comunican con otras personas, sino que también cambió la manera en la que la sociedad recibe y transmite la información.
¿Cómo fue la primera llamada en la Argentina?
La telefonía celular arrancó en la Argentina el 1 de noviembre de 1989. Ese día se realizó la primera llamada desde las oficinas de Movicom, con una valijita portátil, al Presidente que se encontraba en la residencia de Olivos. En ese entonces el área de cobertura era bastante limitada e incluía solamente al Área Metropolitana de Buenos Aires.
La Compañía de Radiocomunicaciones Móviles, Movicom, ganó la licitación para brindar el servicio. Al año de la presentación, Movicom contaba con 12 mil abonados. Para 1991 la cifra se había duplicado y había 25 mil clientes. En 1993 Telecom y Telefónica se sumaron al mercado de la telefonía móvil a través de Miniphone, un operador integrado por ambas empresas para brindar el servicio de telecomunicaciones en Buenos Aires. En el resto del país, los celulares llegaron en mayo de 1994. Allí CTI Móvil (Compañía Telefónica del Interior), con base en Córdoba, fue la primera en ofrecer el servicio por fuera del AMBA.

Recién en 1996 llegó al país el primer modelo que fue un éxito. El StarTAC, el famoso celular con tapita, conocido por ser el primero que ocultaba la pantalla. Este dispositivo, heredero del MicroTac, se plegaba hasta por encima de la pantalla con un sonido que se hizo famoso en todo el mundo.
El celular, gracias a la baja de los precios de los aparatos, empezó a extenderse cada vez más. Unos meses antes del cambio de milenio ya había unas 3 millones de líneas móviles en la Argentina. En ese entonces el número estaba asociado al aparato, así que si alguien perdía o cambiaba el dispositivo también se cambiaba la línea.
Luego, en 2003, Nokia lanzó el 1100, que rápidamente se convirtió en el teléfono más vendido de la historia. Traía una pantalla monocromática de 96 x 65 píxeles, su tamaño era perfecto para guardar en el bolsillo y la batería podía durar varios días sin necesidad de volverlo a cargar. La idea de poder estar disponible las 24 horas del día en cualquier lugar empezaba a convertirse en una realidad. Y ni hablar si recordamos que era posible jugar al snake, el icónico juego que venía con el celular.

De a poco, los celulares fueron entrando a la rutina de las personas. En vez de tocar timbre se empezó a hacer una llamada perdida para no gastar crédito. Después, con el auge de los SMS o mensajes de texto con un límite de 160 caracteres, los usuarios se volvieron expertos en acortar palabras y escribir sin siquiera mirar el teclado físico.
Primero en las carteras y mochilas y, años más tarde, el smartphone se convirtió en una extensión de la mano de los usuarios. Aunque primero se trataba de un elemento de lujo hace un par de décadas, los teléfonos móviles generaron un impacto gigante en la manera en que las personas se informan, entretienen y se relacionan con el resto de la población.
Con la llegada de la conexión a Internet en los celulares y el aumento del tamaño de las pantallas, los usuarios empezaron a descargar aplicaciones y a hacer cada vez más cosas con los dispositivos. Desde sacar fotos, ver videos o escuchar la radio hasta jugar videojuegos, leer libros y pagar las cuentas.
Cada vez se vuelve más difícil pensar en cómo es la vida sin un smartphone o encontrar algo que no podamos resolver desde nuestros dispositivos.
De Tierra del Fuego a todo el país
En la Argentina, la fabricación de bienes electrónicos de consumo está desarrollada en el marco del subrégimen industrial de la provincia de Tierra del Fuego. Allí, en el fin del mundo, se fabrican celulares desde hace más de 20 años. En el 2001, por ejemplo, la isla ya enviaba al continente, unos 250 mil dispositivos al año para consumo interno y el récord de producción fue en el año 2012 con 13,9 millones de unidades.
Actualmente el 94% de los teléfonos móviles que se comercializan en el país se fabrican localmente. El mercado ronda los 7 millones de dispositivos -en 2019 se fabricaron 7,3 millones de unidades, según datos de AFARTE-, después de varios años de retracción que combinaron variables de la macroeconomía local y la pérdida del poder adquisitivo del consumidor, con una madurez global del mercado que hace que los consumidores mantengan sus teléfonos durante más tiempo ya que los modelos nuevos ofrecen poco incentivo para mejorar lo que se tiene.
Los fabricantes de celulares en la Argentina, Mirgor, Newsan, Brightstar, Radio Victori, Solnik y Electrofueguina son socios locales de las principales marcas internacionales, producen con altos estándares de calidad y permiten que la última tecnología llegue a los consumidores en línea con los lanzamientos globales. Actualmente, la mayoría de los modelos de las principales marcas del mundo están disponibles en la Argentina al mismo tiempo que en el resto del mundo o en menos de dos meses, esta performance mejora año tras año gracias a la articulación de las fábricas argentinas con las marcas.
Según datos de AFARTE, en el primer semestre del 2020, aunque con una caída interanual del 48% en producción debido a la pandemia, el 80% del mercado se concentraba en sólo 19 modelos de las principales marcas que se fabrican en el país. En primer lugar, aparecen Samsung y Motorola que reúnen el 94% del mercado y luego LG, TCL, Alcatel y Nokia.
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