Alerta alimentaria en Honduras: 79,8% de hogares del Corredor Seco tiene poco margen para comprar comida

Un diagnóstico de World Vision advierte que ocho de cada diez hogares hondureños evaluados tienen capacidad limitada o nula para comprar más alimentos y que la niñez ya muestra señales de deterioro alimentario.

las familias agrícolas del Corredor Seco enfrentan una combinación de factores que aumenta su vulnerabilidad alimentaria. (Foto: Archivo)
las familias agrícolas del Corredor Seco enfrentan una combinación de factores que aumenta su vulnerabilidad alimentaria. (Foto: Archivo)
Guardar

La inseguridad alimentaria vuelve a encender las alarmas en el Corredor Seco de Honduras, donde ocho de cada diez hogares evaluados tienen una capacidad limitada o nula para comprar más alimentos en caso de necesitarlo.

El dato forma parte de un diagnóstico regional elaborado por World Vision, que incluyó a 698 familias agrícolas de Guatemala, Honduras y El Salvador.

PUBLICIDAD

De esa muestra, 226 hogares correspondieron a Honduras, principalmente comunidades rurales vinculadas con la agricultura de subsistencia.

El levantamiento fue realizado entre junio y julio de 2026 y muestra un escenario marcado por tres presiones simultáneas: menor capacidad productiva, alimentos más caros y poco margen económico para responder a una crisis.

Uno de los datos más preocupantes del informe está relacionado con la producción agrícola.

79,8% de los hogares evaluados tiene capacidad limitada o nula para comprar más alimentos ante una emergencia. (Foto: Archivo)
79,8% de los hogares evaluados tiene capacidad limitada o nula para comprar más alimentos ante una emergencia. (Foto: Archivo)

En Honduras, el 81,9% de los hogares redujo o eliminó al menos un insumo agrícola, una proporción considerablemente superior al 66,9% observado en el conjunto regional.

La decisión está vinculada principalmente con el encarecimiento y la dificultad para adquirir fertilizantes.

Esto genera un círculo de vulnerabilidad: una familia que reduce fertilizantes u otros insumos puede producir menos alimentos, lo que posteriormente la obliga a depender más del mercado justo cuando los precios están aumentando.

PUBLICIDAD

El diagnóstico señala además que 98,2% de los hogares de la región percibió incrementos en el precio de los alimentos, mientras 85,5% reportó al menos algún daño en su producción.

La alimentación infantil constituye una de las principales alertas del estudio.

Un 32,1% de los hogares presenta señales activas de deterioro en la alimentación de niñas, niños y adolescentes, mientras que un 26,4% ya ha reducido las porciones que les sirve.

81,9% de los hogares hondureños evaluados redujo o eliminó al menos un insumo agrícola, principalmente por el encarecimiento de los fertilizantes. (Foto: Archivo)
81,9% de los hogares hondureños evaluados redujo o eliminó al menos un insumo agrícola, principalmente por el encarecimiento de los fertilizantes. (Foto: Archivo)

“Las familias están protegiendo a sus hijos mientras pueden, pero su capacidad para sobrellevar la situación se está agotando”, advirtió Jorge Galeano, director del Bloque Centroamericano de World Vision.

Según el diagnóstico, los hogares hondureños consumen, en promedio, alimentos pertenecientes a apenas 3,6 de los ocho grupos alimenticios considerados en la evaluación.

La cifra no mide por sí sola el estado nutricional de una persona, pero sí revela una dieta con poca diversidad en muchas de las familias estudiadas.

La situación se vuelve más compleja cuando se analizan los problemas simultáneos que enfrenta cada familia.

En Honduras, 49% de los hogares evaluados acumula entre seis y nueve alertas de vulnerabilidad al mismo tiempo, frente a 30% de la muestra regional.

Esto significa que una misma familia puede estar enfrentando simultáneamente pérdida o deterioro de cosechas, aumento del precio de alimentos, reducción de insumos, menor diversidad alimentaria y dificultades para conseguir recursos adicionales.

El PMA estima que al menos 500.000 personas más en Honduras podrían caer en inseguridad alimentaria por la falta de lluvias y el fenómeno de El Niño. (Oscar Ortiz)
32,1% de los hogares evaluados presenta señales de deterioro en la alimentación de niñas, niños y adolescentes. (Foto: Oscar Ortiz)

El problema, por tanto, no responde únicamente a la falta de comida. También involucra la capacidad económica de los hogares y la sostenibilidad de sus medios de vida.

El diagnóstico cita además estimaciones de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) que sitúan en alrededor de 1,8 millones de personas la población hondureña en situación de crisis alimentaria entre agosto y octubre de 2026.

A nivel regional, 72,6% de los hogares anticipa que deberá comprar más alimentos de lo habitual.

Sin embargo, mientras el promedio regional de familias con capacidad limitada o nula de compra es de 58,3%, en Honduras el porcentaje aumenta hasta 79,8%.

La diferencia muestra que el problema hondureño no se limita a necesitar más alimentos, sino a no disponer del dinero suficiente para comprarlos.

El informe también advierte que solamente una fracción de estas familias recibe asistencia social o humanitaria, mientras las remesas tienen una cobertura limitada dentro de las comunidades analizadas.

Una de las voces recogidas en el diagnóstico resume el dilema cotidiano: “Tenemos que elegir entre comprar fertilizante caro para mañana o comprar comida para hoy”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD