Capital de Honduras en alerta roja por crisis hídrica a consecuencia del fenómeno de El Niño

La prolongada ausencia de lluvias llevó a las autoridades del Distrito Central a elevar a Alerta Roja la capital del país centroamericano ante el acelerado descenso de las reservas de agua

La alcaldía del Distrito Central declara la Alerta Roja por el déficit de lluvias.
La alcaldía del Distrito Central declara la Alerta Roja por el déficit de lluvias.
Guardar

La situación hídrica de Tegucigalpa y Comayagüela atraviesa un escenario delicado. El Sistema Municipal de Gestión de Riesgos (SIMGER) y la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) formalizaron la declaratoria por el déficit acumulado de precipitaciones.

La alerta no responde únicamente a la falta de lluvias de los últimos días. Los registros acumulados durante buena parte de 2026 muestran que el problema se profundizó y que las precipitaciones se encuentran muy por debajo de los niveles normales para la capital.

PUBLICIDAD

Uno de los principales indicadores de la situación se encuentra en el estado de los embalses que abastecen a la población del Distrito Central.

De acuerdo con información de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), la represa Los Laureles opera actualmente con apenas 28.25% de su capacidad total.

El embalse mantiene un volumen almacenado de 2.968 y registra una producción de aproximadamente 450 litros por segundo.

El panorama tampoco es favorable en La Concepción. Este embalse se encuentra al 26.08% de su capacidad, con un volumen acumulado de 9,442 y una producción estimada de 850 litros por segundo para la red de distribución.

PUBLICIDAD

Panorama severo y escasa reserva de agua

Aunque ambos sistemas todavía se encuentran por encima del umbral establecido como crítico, la diferencia es cada vez menor. Las reservas de Los Laureles y La Concepción se aproximan a la barrera del 25%, nivel considerado crítico por las autoridades.

La reducción de los niveles de almacenamiento limita además el margen de maniobra de las instituciones responsables de garantizar el servicio. Mientras las lluvias no permitan una recuperación de las fuentes, los embalses continuarán dependiendo de las reservas disponibles y de las medidas de administración del recurso.

Tegucigalpa continúa dependiendo de fuentes de agua que desde hace años resultan insuficientes frente al crecimiento de la demanda. (FOTO: Infobae)
Tegucigalpa continúa dependiendo de fuentes de agua que desde hace años resultan insuficientes frente al crecimiento de la demanda. (FOTO: Infobae)

El deterioro de las reservas está estrechamente relacionado con el comportamiento de las precipitaciones registrado este año.

Entre enero y septiembre de 2026, la capital acumuló apenas 328.5 de precipitación, una cifra inferior al promedio histórico de 574.4 correspondiente al período 1991-2020. La diferencia equivale a una reducción de 42.8% respecto del comportamiento histórico.

El déficit se hizo particularmente evidente durante agosto. Ese mes se registraron solamente 2.9 milímetros de lluvia , frente a un promedio histórico de 113, lo que muestra una fuerte caída en las precipitaciones.

La magnitud del déficit registrado en 2026 genera una preocupación adicional debido a que los niveles observados ya superan los correspondientes a algunos de los años que históricamente fueron identificados como períodos particularmente secos.

Entre los antecedentes se encuentran años como 1997, 2015 y 2023, todos relacionados con condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño.

La comparación con esos períodos permite dimensionar el escenario actual. Se trata de una acumulación prolongada de déficits que tiene consecuencias directas sobre las fuentes superficiales utilizadas para abastecer a la población.

El problema no se limita a los embalses utilizados para el suministro de agua potable. La reducción de las lluvias también repercute sobre los cuerpos de agua naturales de la capital y sus alrededores.

La disminución del caudal representa además una señal del estrés que atraviesan los ecosistemas debido a la falta de agua. A medida que se prolonga la temporada seca, la capacidad natural de recuperación de estas fuentes disminuye y aumenta su vulnerabilidad ante otros factores ambientales.

Impacto ambiental

La falta de agua también tiene repercusiones sobre los cultivos. La reducción de las precipitaciones puede provocar estrés hídrico en las plantas, afectar su desarrollo y disminuir la disponibilidad de humedad necesaria para sostener las actividades agrícolas.

El déficit de lluvias también amenaza a ríos, quebradas, cultivos e incendios forestales, y puede agravar el abastecimiento de agua en el Distrito Central.
El déficit de lluvias también amenaza a ríos, quebradas, cultivos e incendios forestales, y puede agravar el abastecimiento de agua en el Distrito Central.

El impacto puede ser mayor en aquellas zonas donde la producción depende directamente de las lluvias y donde existen menores posibilidades de recurrir a sistemas de riego.

Con la declaratoria de Alerta Roja, las autoridades municipales colocaron la situación hídrica entre las principales prioridades de atención y prevención.

El comportamiento de Los Laureles y La Concepción será determinante para conocer cómo evoluciona el abastecimiento de agua en la capital. Ambos embalses se encuentran apenas algunos puntos porcentuales por encima del nivel considerado crítico.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD