
Durante milenios, los antiguos egipcios usaron reposacabezas de madera, piedra o marfil para dormir y como parte de prácticas funerarias. Según informa National Geographic, estos objetos revelan cómo esa sociedad vinculaba el descanso con la protección, la muerte y el renacimiento.
Geoffrey Killen, especialista en mobiliario egipcio antiguo, documentó que este objeto evolucionó a lo largo de los siglos y adoptó formas muy diversas: los había macizos, ligeros e incluso plegables. Los más elaborados —tallados en alabastro o marfil y profusamente decorados— pertenecieron a personajes de alto rango, mientras que los de madera sin ornamentación formaron parte del ajuar cotidiano de las familias más modestas.
PUBLICIDAD
Su uso respondía a necesidades concretas. El diseño elevado mantenía la cabeza alejada del suelo, lo que dificultaba el acceso de insectos durante el sueño —la mayoría de los egipcios dormía en esterillas—, favorecía la circulación del aire en las calurosas noches nilóticas y, en el caso de las clases altas, contribuía a preservar los elaborados peinados y pelucas que formaban parte de la indumentaria cotidiana.
Con todo, la función de estos objetos no se limitaba al descanso. Según recoge National Geographic, el reposacabezas también tuvo un uso funerario.
Del descanso al ajuar funerario

La razón de esta práctica reside en la cosmología egipcia: para estos pueblos, la muerte no era un final, sino un tránsito hacia una nueva existencia, y el muerto debía “despertar” para poder renacer. El reposacabezas evocaba el gesto del dios Shu —deidad del aire y la atmósfera— cuando separó a Nut (el cielo) de Geb (la tierra) en el momento de la creación, elevando simbólicamente la cabeza del difunto como acto de regeneración.
PUBLICIDAD
Esa simbología quedó fijada en los textos funerarios. Los Textos de los sarcófagos contienen referencias directas: “Que tu cabeza sea levantada, que tu frente viva...”. El Libro de los muertos, por su parte, incluye el Hechizo 166, conocido como el “Hechizo para el reposacabezas”, con una fórmula de protección explícita: “Tu cabeza no te será arrebatada jamás; tu cabeza nunca volverá a ser separada de ti”.
Piezas conservadas en museos
Los museos de todo el mundo conservan piezas que ilustran esta dualidad. El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York alberga un reposacabezas de madera procedente de la necrópolis de Asasif —datado entre finales de la dinastía XI y comienzos de la XII— cuya superficie superior se sostiene sobre seis finas varillas en lugar del soporte único habitual.
PUBLICIDAD

El Museo Británico, por su parte, guarda varios ejemplares con dimensión protectora: uno está decorado con la imagen de Bes, divinidad vinculada a la protección del hogar y el sueño; otro, hallado en Deir el-Medina y atribuido al escriba Qenherkhepshef, combina inscripciones y motivos apotropaicos.
El ejemplo que goza de mayor fama y reconocimiento es el del reposacabezas que fue encontrado en el interior de la tumba de Tutankamón, ubicada en el Valle de los Reyes. Dentro de esa pieza particular, el dios Shu aparece sosteniendo de forma simbólica el soporte.
Al mismo tiempo, dos figuras de leones evocan la imagen del horizonte —conocido como el akhet— y el ciclo diario que realiza el Sol. Los especialistas interpretaron esta escena como una expresión de la esperanza en el renacimiento del faraón, quien es identificado con el astro solar Re.
PUBLICIDAD
National Geographic señala también la existencia de amuletos funerarios en miniatura con forma de reposacabezas, elaborados en materiales como el jaspe. Su función era idéntica a la de los ejemplares de tamaño real: proteger la cabeza del difunto y evocar al Sol al alzarse entre las montañas del horizonte, trazando así un paralelismo entre el resurgir solar diario y la nueva vida del fallecido en el más allá.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El árbol Bodhi, el símbolo del budismo que atraviesa más de dos milenios y sigue en pie en India
El recinto de Bodh Gaya alberga la higuera sagrada asociada a Siddhartha Gautama y recibe a millones de devotos cada año como uno de los principales santuarios religiosos de Asia

Sobrevivió a un tsunami, perdió a su primer compañero y se volvió leyenda: la historia de Wisdom, el ave más longeva del mundo
A los 75 años, esta hembra de albatros regresa cada año a la misma colonia del atolón de Midway, en el Pacífico, donde biólogos documentaron su primer anillamiento hace casi siete décadas

El gol que desató una avalancha mortal en una tribuna congelada y el silencio de la Unión Soviética que ocultó cientos de muertes
El 20 de octubre de 1982, un partido de la Copa de la UEFA en Moscú terminó en una catástrofe que las autoridades soviéticas intentaron mantener fuera de la mirada pública. La cifra oficial fue de 66 muertos, pero una investigación determinó que fueron más de 300 las víctimas

La masacre del sábado por la noche: el desesperado intento de Richard Nixon por ocultar el escándalo Watergate
La negativa a entregar grabaciones secretas de la Casa Blanca desencadenó una batalla judicial y política. Diez meses después, acorralado por las pruebas y ante la amenaza de ser destituido, Richard Nixon renunció y lo reemplazó Gerald Ford

La trágica vida de Bela Lugosi, el actor que terminó capturado por su personaje y murió creyendo que era el conde Drácula
Nacido en el imperio Austrohúngaro el 20 de octubre de 1882, se destacó desde muy joven como actor dramático en el teatro. Emigró a Estados Unidos en la década de 1920 y allí encarnó, primero en las tablas y luego en el cine al personaje que lo hizo famoso. Ese éxito también fue su desgracia: quedó encasillado para siempre en el género de terror



