Golpeaba y maltrataba a su mejor amigo y a su pareja y terminó siendo víctima de una venganza: Bobby Kent, la muerte de un abusador

La investigación del homicidio avanzó entre silencios, una madre que habló y un detective que no olvidó la escena. Hubo sentencias dispares y responsables que quedaron pronto en libertad. Años después, solo una persona aceptó contar en público lo que había sucedido

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El asesinato de Bobby Kent conmocionó al sur de Florida tras una emboscada planificada por siete jóvenes en Weston el 14 de julio de 1993
El asesinato de Bobby Kent conmocionó al sur de Florida tras una emboscada planificada por siete jóvenes en Weston el 14 de julio de 1993

La noche del 14 de julio de 1993, Bobby Kent llegó al sitio en construcción de Weston, en el condado de Broward, convencido de que iba a correr en autos con sus amigos. Tenía 20 años, era hijo único de una familia iraní que había emigrado a Estados Unidos, y no sospechaba que las siete personas que lo acompañaban esa noche llevaban semanas planeando su muerte. Lo que ocurrió en ese descampado al borde de un canal conmocionó a la comunidad del sur del estado de la Florida y terminó en uno de los juicios por homicidio más conocidos de la década en ese lugar.

Bobby había nacido como Bobby Khayam. Su padre, Fred, era un corredor de bolsa exitoso que había cambiado el apellido familiar al llegar a Estados Unidos. La familia vivía bien, en Hollywood, una localidad de clase media al norte de Fort Lauderdale. Bobby era conocido, físicamente imponente y fanático del fisicoculturismo. Pero detrás de esa imagen había una violencia que sus propios padres no querían ver.

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Desde tercer grado, Bobby tuvo un solo amigo constante: Marty Puccio. Vivían en la misma cuadra. Los padres de Marty recordaban que el chico llegaba a casa con moretones después de pasar tiempo con Bobby, y aunque le pedían que se alejara, nunca tomaron medidas más firmes. La dinámica entre los dos era la de un agresor y su víctima preferida: Bobby golpeaba a Marty, lo humillaba, y aun así Marty volvía.

En la adolescencia, los dos se volcaron al fisicoculturismo y, según se supo después, ambos comenzaron a consumir esteroides. El comportamiento de Bobby empeoró. Marty llegó a rogarles a sus padres que se mudaran para escapar de él. Se fue a vivir un tiempo con parientes en Nueva York, pero terminó regresando a Florida y a la misma relación.

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Marty Puccio
La relación entre Bobby Kent y Marty Puccio (foto) estuvo marcada durante años por golpes, humillaciones y una dinámica de agresor y víctima (Sun Sentinel)

Cuando Marty abandonó el secundario en el undécimo grado, los Kent lo culparon a él de ser mala influencia sobre su hijo.

Bobby también intentó hacer negocios. Aprovechando el auge de la subcultura gay en el sur de Florida, filmó videos pornográficos de hombres que vendía con poco éxito por la baja calidad del producto. El director de cine Larry Clark, que en 2001 llevó el caso al cine con la película Bully, fue más explícito con el diario estadounidense Los Angeles Times: “Bobby casi que era el proxeneta de Marty en clubes gays. Conseguían dinero de esa manera, y quién sabe qué más hacían”. Clark dijo que esa parte de la historia era central, que insistió en incluirla en el guion basado en el libro Bully: A True Story of High School Revenge, de Jim Schutze.

En algún momento antes del verano de 1993, Marty conoció a Lisa Connelly, una chica de 18 años que había abandonado el secundario. Se enamoraron rápido. Lisa notó de inmediato cómo Bobby trataba a Marty y, para alejar a su novio de esa dinámica, lo presentó a su amiga Ali Willis.

Ali también tenía 18 años, ya había estado casada y tenía un hijo que criaban sus padres. Bobby y Ali salieron pocas semanas. En ese tiempo, según los registros del caso, Bobby la sometió a conductas sexuales que ella describió como abusivas y la amenazó a ella y a su bebé. Cuando la relación terminó, Bobby le dijo que la mataría si no volvía con él.

Poco después, Lisa descubrió que estaba embarazada de Marty. Convencida de que su novio nunca podría liberarse de Bobby mientras este siguiera vivo, empezó a planear el crimen. Reclutó a Ali, a Marty, al nuevo novio de Ali —Donnie Semenec—, a sus primos Heather Swallers y Derek Dzvirko, y a un conocido de 22 años llamado Derek Kaufman, quien alardeaba de ser un asesino a sueldo de la mafia para impresionar al grupo más joven.

Marty Puccio
Lisa Connelly impulsó el plan para matar a Bobby Kent después de quedar embarazada de Marty Puccio y creer que su novio no podía alejarse de él

El 13 de julio de 1993, seis de los futuros asesinos se reunieron en una pizzería. El tema de la reunión era uno solo: cómo matar a Bobby Kent. Marty no estuvo presente esa noche.

El plan inicial era que Ali lo atrajera a un sitio en construcción en Weston y lo balaera. Esa misma noche lo intentaron. “Lisa tenía un arma”, reconoció Ali Willis años después ante un canal de televisión: “Yo nunca tuve una pistola. El arma estaba ahí”. Pero ninguna de las dos tuvo el valor suficiente para usarla. El primer intento se abortó. La noche siguiente, el grupo regresó con otro plan y más integrantes.

Marty llamó a Bobby y lo invitó a salir. Le dijo que iban a correr autos en el descampado de Weston. Además, le aseguró que Ali quería tener sexo con él. Bobby aceptó.

A las 23:30, los siete lo recogieron en su casa. Antes de salir, el grupo reunió las armas que habían conseguido: dos cuchillos, un caño de plomo y un bate de béisbol de aluminio. El supuesto sicario, Kaufman, había prometido llevar un arma de fuego. Aportó el bate.

Bobby Kent
Antes del crimen, el grupo se reunió en un Pizza Hut de Hollywood y abortó un primer intento de asesinato con un arma. En la foto, Bobby Kent

Al llegar al sitio, Ali llevó a Bobby a un lugar más apartado con el pretexto de querer hablar. Heather Swallers se sumó para ayudar a distraerlo. Los otros cinco se acercaron en silencio con las armas.

Donnie Semenec fue el primero en atacar: le clavó un cuchillo en la nuca. Bobby, herido, buscó a Marty con la mirada. Le rogó ayuda. Se disculpó por todo lo que le había hecho. Marty le respondió clavándole un cuchillo en el estómago.

“Lo que recuerdo después de eso es que Bobby le gritaba a Marty: ‘Hacé algo, hacé algo. Me pegó, me pegó’”, contó Ali Willis en 2011. “Miré para abajo y había sangre por todos lados... y él se agarraba el estómago... y me quedé paralizada”.

Bobby intentó escapar. Marty, Semenec y Kaufman lo persiguieron. Lo golpearon y apuñalaron en el torso. Marty le golpeó la cabeza contra el suelo y le cortó la garganta. El golpe final lo dio Kaufman: le destrozó la cabeza con el bate de aluminio.

El cuerpo fue arrastrado hasta el borde del pantano. Habían elegido ese lugar porque creían que los yacarés se encargarían de los restos. Arrojaron el bate y los cuchillos al mar. Se pusieron de acuerdo en una coartada: habían estado juntos esa noche mientras Bobby salía con una mujer desconocida.

Marty Puccio
Marty Puccio atrajo a Bobby Kent al descampado de Weston con la excusa de correr autos y de encontrarse con Ali Willis

La familia de Bobby lo denunció como desaparecido esa noche. La policía contactó a Marty, el mejor amigo de la víctima. Marty fingió preocupación y dijo no saber nada.

Pero el grupo no pudo mantener el silencio. Lisa Connelly le confesó el crimen a su madre. La madre le avisó a su hermana, que era la mamá de Derek Dzvirko. Las dos mujeres llevaron a sus hijos ante un familiar que tenía contactos en la policía, y fueron derivados al detective Frank Ilarraza de la Oficina del Sheriff del condado de Broward.

Dzvirko confesó todo y llevó a Ilarraza hasta el cuerpo de Bobby Kent, que seguía donde lo habían dejado. La billetera en el bolsillo del pantalón confirmó la identidad.

“En cuanto bajé del auto, podías oler el cuerpo en descomposición”, declaró Ilarraza. El detective, que tenía 30 años de carrera, dijo que fue el caso más impactante que le tocó trabajar. “Fue algo muy personal. Se le fueron encima, a una distancia en la que podían olerlo, escucharlo respirar, y ahí fue cuando lo mataron salvajemente”.

Bobby Kent fue apuñalado, golpeado y abandonado junto a un pantano, mientras los atacantes intentaban ocultar el cuerpo y sostener una coartada. Los siete acusados del homicidio fueron juzgados por separado
Bobby Kent fue apuñalado, golpeado y abandonado junto a un pantano, mientras los atacantes intentaban ocultar el cuerpo y sostener una coartada. Los siete acusados del homicidio fueron juzgados por separado

El vocero del sheriff del condado, Jim Leljedal, resumió la lógica del crimen ante la prensa de la época con una frase que quedó registrada: “Estás tratando de encontrarle sentido, una buena razón, un motivo, y no lo hay”.

Los fiscales optaron por juzgar a cada uno de los siete criminales por separado. Ninguno mostró remordimiento durante los juicios. Tres de los condenados ni siquiera conocían a Bobby Kent antes de esa noche.

Marty Puccio recibió la condena más dura: culpable de homicidio en primer grado, fue sentenciado a muerte en la silla eléctrica el 3 de agosto de 1995. La madre de Bobby, Farah Kent, declaró que la Justicia había cumplido su cometido: “Ahora él va a tener miedo por su vida, como mi hijo tuvo miedo por la suya”. En 1997, la Corte Suprema de Florida revocó la pena de muerte por circunstancias atenuantes y la conmutó a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional a los 25 años.

Donald Semenec cumplía 18 años el día que ayudó a matar a Bobby Kent. Fue condenado a cadena perpetua más 15 años. Derek Kaufman, el falso sicario, recibió cadena perpetua más 30 años. Los tres permanecen en prisiones de Florida.

En 2001, el director de cine Larry Clark llevó el caso a la pantalla grande con la película "Bully"
En 2001, el director de cine Larry Clark llevó el caso a la pantalla grande con la película "Bully"

Los cuatro restantes ya salieron. Derek Dzvirko, quien condujo a la policía hasta el cuerpo, fue condenado a 11 años pero cumplió 4, y quedó en libertad en octubre de 1999. Luego se mudó a Missouri, donde trabajó como camionero. Heather Swallers cumplió siete años. Lisa Connelly fue sentenciada a cadena perpetua más cinco años, pero la condena fue reducida en apelación a 9 años efectivos; salió en febrero de 2004 y se radicó en Pensilvania. Ali Willis recibió 40 años, reducidos a 17 en apelación; cumplió menos de ocho y quedó libre en 2001.

En 2011, en el decimoctavo aniversario del crimen, Ali Willis fue la única de los siete condenados que accedió a dar una entrevista pública. Tenía 35 años y era madre de cuatro hijos.

Willis sostuvo ante NBC Miami que esa noche creía que iba a presenciar una pelea, no un asesinato. “Ese hombre me golpeó”, dijo. “Quería verlo recibir lo mismo. Quería que supiera cómo se siente”. Pero negó haber querido su muerte: “Fue miedo, pero era casi como estar en trance”.

Sobre su condena y su liberación, Willis dijo: “Creo que merecía algo de tiempo en prisión. Estoy de acuerdo con eso totalmente. Pero no creo que me haya librado fácil”. Y agregó: “No lo maté yo... Honestamente no creí que fuera a terminar muerto. ¿Cómo podés sentir remordimiento por algo que no hiciste?”.

Marty Puccio recibió cadena perpetua tras la revocación de su pena de muerte
Marty Puccio recibió cadena perpetua tras la revocación de su pena de muerte

La madre de Bobby, Farah Kent, siempre creyó que Willis había sido la mente detrás de todo. “Él no quería verla más”, dijo Farah en otra entrevista. “Por eso creo que pasó todo esto”. Los tribunales, sin embargo, establecieron que la autoría intelectual del crimen correspondió a Marty Puccio y a Lisa Connelly.

Los padres de Bobby Kent seguían viviendo en el condado de Broward cuando Willis dio aquella entrevista. Declinaron hablar. Dijeron que habían pasado 18 años y que estaban listos para dejar atrás el asesinato de su hijo.

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