
El fin de semana del 22 de junio de 2007, Chris Benoit mató a su esposa, estranguló a su hijo de siete años y se suicidó en su mansión de Fayetteville, Georgia, Estados Unidos. Tenía 40 años, ganaba más de medio millón de dólares por año y era una de las figuras de la compañía más relevante de lucha libre llamada World Wrestling Entertainment (WWE). La policía no encontró los tres cuerpos hasta el lunes 25, cuando ingresó a la propiedad del 130 de la calle Green Meadow tras un llamado de personas vinculadas a la compañía de lucha libre.
Adentro encontraron una escena metódica. El cuerpo de Benoit colgaba de una máquina de su gimnasio personal. En la planta baja había un cadáver tapado con toallas, atado de pies y manos, con una Biblia encima. En el piso de arriba, sobre su propia cama, estaba el cuerpo pequeño de Daniel, cubierto de la misma manera y con otra Biblia apoyada encima.
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Chris Benoit nació en Canadá y creció en Edmonton. Desde los doce o trece años tuvo un solo objetivo: entrar al mundo de la lucha libre profesional. “Levantaba pesas todos los días. Tenía 13 años y ya batía récords en el sótano de nuestra casa”, recordó su padre, Mike Benoit, en una entrevista con ABC News, la cadena estadounidense.
El origen del luchador estrella
Entrenó en el “Dungeon” de Stu Hart, el gimnasio del luchador canadiense, y debutó como profesional en 1985, a los 18 años, en la promotora Stampede Wrestling. A los 25 ya era campeón mundial.
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Medía 1,78 metros y pesaba alrededor de 104 kilos. Lo apodaban “El Crippler Canadiense”/ “El lisiador canadiense” desde 1994, cuando en un combate de la promotora Extreme Championship Wrestling (ECW) lanzó a su rival Sabu y le quebró el cuello. Sabu se recuperó, pero el apodo quedó.
Pasó por New Japan Pro-Wrestling, por World Championship Wrestling y por ECW antes de llegar a la WWE. En WCW lo mantuvieron durante años en la mitad de la grilla, lejos de los grandes campeonatos. Kevin Nash, cofundador del grupo de luchadores conocidos como los “malos” de los shows, lo consideraba demasiado pequeño e inexpresivo para ser una estrella. En enero de 2000, WCW le dio el título mundial para retenerlo, pero Benoit lo dejó y se fue a la WWE de todas formas.
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Debutó en la WWE el 31 de enero de 2000 junto a Eddie Guerrero, Dean Malenko y Perry Saturn, los cuatro provenientes de WCW. Los llamaron los Radicalz. La facción duró poco, pero Benoit y Guerrero construyeron una amistad que duró el resto de sus vidas.
El momento más alto de esa amistad fue en WrestleMania XX, en 2004, cuando ambos terminaron el evento como campeones mundiales. Benoit ganó el Campeonato Mundial Peso Pesado en una pelea de tres esquinas contra Shawn Michaels y Triple H. Guerrero retuvo el Campeonato de la WWE. Los dos festejaron juntos en el ring. Benoit se había consagrado como estrella.
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La salud mental de Benoit
El 13 de noviembre de 2005, Guerrero murió de un agrandamiento del corazón. Tenía 38 años. Según sus colegas, nadie en el vestuario quedó tan destruido como Benoit. Chris Jericho contó en Dark Side of the Ring, la serie documental canadiense, que Benoit lloró sin control en el funeral y le dio “el abrazo más desesperado y triste que uno pueda imaginar”. Chavo Guerrero, sobrino de Eddie, dijo que fue la primera vez que vio a Benoit mostrar emociones frente a otros luchadores.

Dos semanas antes de los crímenes murió Sherri Martel, amiga de Benoit. Su padre confirmó después que en ese período el luchador sufría depresión, insomnio, cambios de humor abruptos y un consumo creciente de alcohol.
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Nancy Benoit era la segunda esposa de Chris. Vivían juntos en la mansión de Fayetteville, valuada en 900.000 dólares, con Daniel, el tercer hijo del luchador. Los dos hijos mayores, de una relación anterior, no vivían allí. El matrimonio tenía una historia de conflictos que quedaron registrados. En 2003, Nancy solicitó el divorcio y pidió una orden de restricción contra su marido. Tiempo después se retractó de ambas solicitudes.
El médico personal de Benoit, el doctor Phil Astin, declaró ante The Associated Press, la agencia de noticias estadounidense, después de conocerse los crímenes que su paciente no había mostrado “señales de angustia, rabia ni nada” en su última visita.
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La autopsia reconstruyó la cronología de los asesinatos seguidos de suicidio. El viernes 22 de junio, Benoit discutió verbalmente con Nancy, la tiró al suelo, le puso una rodilla en la espalda y la estranguló con una cuerda. La cubrió con toallas, la ató de pies y manos y colocó una Biblia sobre su cuerpo.
La noche del horror
Durante la madrugada del sábado, entró al cuarto de Daniel. El nene tenía síndrome X frágil, una discapacidad intelectual de origen genético. Benoit le dio Xanax —un medicamento para la ansiedad— y después lo estranguló. Lo dejó en su cama, tapado, con una Biblia encima.
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El domingo, luego de pasar más de 24 horas en la casa con los dos cadáveres, se ahorcó en el gimnasio que tenía en el sótano.
Antes de morir, buscó en su computadora la historia del profeta Elías, quien según la Biblia podía resucitar a un niño muerto. El primer paso del ritual era colocar al niño sobre su cama. Así encontraron al pequeño Daniel.
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Mientras los cuerpos estaban en la casa, Benoit se comunicó con varias personas. El sábado le dejó un mensaje de voz a Chavo Guerrero en el que dijo que había perdido su vuelo a Texas, donde debía pelear ese fin de semana, y que Nancy y Daniel tenían intoxicación alimentaria.
También les envió mensajes de texto a vecinos y compañeros de trabajo: “Los perros están en el área de la piscina cerrada. La puerta lateral del garaje está abierta”. Era una instrucción para que alguien cuidara a los animales. Una despedida encubierta.
Chavo Guerrero notó algo extraño en la voz de su amigo. El domingo, al no recibir respuesta, alertó a la WWE. Desde la compañía llamaron al sheriff de Fayetteville.
Pero hubo algo más que desconcertó a los investigadores. Catorce horas antes de que Benoit se quitara la vida, alguien editó su página de Wikipedia, la enciclopedia en línea, y escribió que no había podido presentarse en Texas “por problemas personales relacionados a la muerte de su esposa Nancy”. El texto estuvo en línea apenas 20 minutos antes de que un editor lo borrara por considerarlo falso.

La pregunta era inevitable: ¿Cómo podía alguien saber que Nancy había muerto si la policía todavía no había ingresado a la casa?
Los investigadores rastrearon la dirección IP y llegaron hasta la casa de un hombre llamado Abraham Greenberg, en un estado diferente al de Georgia. Su hijo de 19 años, Matt Greenberg, había hecho la edición. El joven declaró que había leído sobre la muerte de Nancy en un foro público de la WWE. El periodista Irv Muchnick, autor del libro Chris and Nancy, confirmó que los investigadores verificaron esa versión. Nunca se pudo establecer cómo alguien en ese foro tenía esa información.
La disputa por la herencia
La fiscalía descartó desde el principio la teoría del “roid rage” —el ataque de furia provocado por esteroides— porque la escena del crimen no tenía signos de violencia descontrolada. No había objetos rotos ni marcas de pelea. Ambos asesinatos habían sido premeditados.
La verdadera revelación llegó cuando el neurólogo Julian Bailes analizó el cerebro de Benoit. Bailes había trabajado junto a Bennet Omalu, el médico nigeriano-estadounidense que descubrió el vínculo entre los golpes en la cabeza y las enfermedades cerebrales en jugadores de fútbol americano de la NFL, la liga profesional de Estados Unidos.
Su informe fue contundente: el cerebro de Benoit se parecía al de “un paciente con Alzheimer de 85 años” y el daño era grave. El luchador de 40 años padecía un síndrome neuroconductual idéntico al que Bailes había detectado en jugadores de la NFL. El diagnóstico era encefalopatía traumática crónica, conocida como ETC.
Una vida entera recibiendo golpes en la cabeza —sillas de acero, escaleras, cables— había destruido su cerebro de manera irreversible. “Es una silla real, es una silla de acero”, dijo Mike Benoit, el padre del luchador, en una entrevista, al describir los elementos que usaban en los combates televisados para aumentar el espectáculo.
Tras los crímenes se abrió una disputa judicial por los bienes de Benoit: propiedades, dinero en efectivo e inversiones. La clave era el orden en que habían muerto Nancy y Daniel.
En Georgia existe una figura legal llamada slayer statute que establece que quien causó la muerte de otro no puede beneficiarse de esa herencia. Por esa norma, Benoit era considerado legalmente el primero en morir, sin importar que en los hechos haya sido el último.

Si Nancy murió antes que Daniel, su familia —sus padres, Paul y Maureen Toffoloni— no tendría derechos sobre la herencia. Si murió después, sí los tendría. Los hijos mayores de Benoit, de su primer matrimonio, reclamaban la herencia desde el otro lado. El abogado de la familia de Nancy, Richard Decker, cuestionó públicamente los hallazgos de la autopsia: “No estamos seguros de que lo que escuchamos sea exactamente correcto”, declaró.
La investigación de la fiscalía, a cargo del fiscal de distrito Scott Ballard, determinó que Nancy fue la primera en morir, el viernes por la noche, y Daniel el sábado por la madrugada. El conflicto se resolvió por un acuerdo privado entre el padre del luchador y la familia de la esposa asesinada.
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