En el año 1973, la cuadragésimo quinta entrega anual de los premios de la Academia fue el escenario central de un acontecimiento sin precedentes protagonizado por Marlon Brando. El intérprete se encontraba nominado al Oscar como Mejor Actor por su aclamado papel protagónico como el patriarca de la mafia Don Vito Corleone en la película El Padrino.

Durante los años sesenta, la vida profesional y personal de Brando había atravesado un período sumamente complejo. Sus dos proyectos cinematográficos previos habían fracasado rotundamente y su comportamiento problemático fuera de la pantalla durante la filmación de Motín a bordo le había generado una reputación muy negativa.
Se había convertido en una figura marginada dentro de la industria, dejando de ser un nombre con la capacidad de atraer multitudes a las salas y adquiriendo la fama de ser difícil de tratar. Comenzaron a circular fuertes rumores que sugerían que el actor probablemente nunca más volvería a conseguir empleo en Hollywood. La oportunidad de participar en El Padrino representaba una última chance para él.

Su magistral interpretación del jefe mafioso, quien simultáneamente sentía una necesidad desesperada por proteger a su familia, le valió el reconocimiento unánime de público, colegas y críticos.
Brando enfrentaba una competencia muy dura contra figuras de la talla de Peter O’Toole, Michael Caine y Laurence Olivier. Sin embargo, él seguía siendo el favorito indiscutido tras conquistar los corazones del público estadounidense.
A pesar del inmenso éxito de su regreso, Marlon Brando no demostraba tener un interés genuino en la fama. A lo largo de su vida, experimentó un compromiso mucho más profundo y auténtico con diversas causas sociopolíticas y de justicia social que con su propia carrera actoral. Sostenía fervientemente que la actuación no constituía una vocación importante mientras el mundo entero continuara enfrentando problemas de extrema gravedad. Afirmaba que la única razón por la cual se había comprometido inicialmente a forjar una carrera actoral fue para cumplir una promesa en su lecho de muerte a su madre, Dodie. Asimismo, el actor rechazaba la idea de ser leal al sistema conocido como “El Método”. Brando manifestaba que esa supuesta lealtad era una mentira difundida intencionalmente por el maestro de actores Lee Strasberg. Según su perspectiva, Strasberg propagó esta desinformación con el propósito de incrementar el número de estudiantes en sus clases, ya que el actor aseguraba haber asistido en escasas oportunidades por diversión.

Brando trataba los aspectos externos de su vida profesional con marcado desdén. Incluso al recordar su primera victoria en los premios Oscar por la película Nido de ratas, declaró muchos años después que aceptar ese galardón había constituido un “error de juicio”, calificándolo como un acto “tonto” y de flagrante hipocresía personal.
La firme convicción de Brando a favor de los derechos civiles encontró un foco en la lucha de los pueblos originarios, interés que se intensificó tras los acontecimientos en Wounded Knee. El 27 de febrero de 1973, miembros del Movimiento Indio Americano tomaron el control de dicho asentamiento en Dakota del Sur y mantuvieron a diez personas como rehenes a punta de pistola. Esa toma exigía que el Senado iniciara investigaciones formales sobre el trato a los nativos y la corrupción en la administración de asuntos tribales. El gobierno federal participó activamente en un severo conflicto armado en contra de los activistas. Brando confesó sentirse profundamente inspirado por esta radical acción de protesta. Consideraba que el modo en que su país trató históricamente a los pueblos originarios formaba parte del mismo racismo profundo que negaba los derechos civiles a la población afroamericana.

En medio de ese clima, Brando forjó un vínculo crucial con Sacheen Littlefeather, presidenta del Comité Nacional de Imagen Afirmativa de los Nativos Americanos. En 1974, Littlefeather afirmó que se conocieron cuando solicitó empleo con el director Francis Ford Coppola y este la derivó con Brando por su interés en las vivencias nativas. No obstante, en 2021 declaró que conoció al intérprete mientras realizaban caminatas por San Francisco, donde indagó sobre su interés en los pueblos originarios. Ella comenzó a visitar repetidamente la residencia del actor para educarlo sobre esas problemáticas.
En la víspera de la ceremonia, el actor anunció formalmente su decisión de boicotear el evento de la Academia. Informó de manera pública que, de resultar vencedor, enviaría a una representante. Efectivamente, Brando no se presentó en las instalaciones del Dorothy Chandler Pavilion. Cuando los presentadores Roger Moore y Liv Ullman pronunciaron oficialmente su nombre como el ganador del Oscar a Mejor Actor, las cámaras enfocaron a Sacheen Littlefeather.

La joven se levantó vistiendo un tradicional atuendo apache confeccionado en piel de venado, y caminó hacia el escenario. Roger Moore intentó entregarle la estatuilla, pero Littlefeather la rechazó realizando un movimiento con la palma de su mano abierta. Depositó a un costado una extensa carta de quince páginas escrita por Brando y se preparó para dirigirse a la multitud. Se convirtió así en la primera mujer nativa americana en hacer una aparición formal sobre el escenario de los Oscar.
Su intervención duró aproximadamente un minuto. Expresó: “Hola, mi nombre es Sacheen Littlefeather. Soy apache y presidenta del Comité Nacional de Imagen Afirmativa de los Nativos Americanos”. Luego prosiguió: “Esta noche represento a Marlon Brando, y me ha pedido que les diga, en un discurso muy extenso que por cuestiones de tiempo no puedo compartir con ustedes en este momento, pero que con gusto compartiré con la prensa más tarde, que muy a su pesar no puede aceptar este premio tan generoso”. Al exponer sus motivos, declaró: “Y las razones de esto radican en el trato que la industria cinematográfica brinda hoy en día a los indígenas estadounidenses". El público mezcló abucheos con aplausos obligándola a detenerse. Tras sobreponerse concluyó criticando el trato en la televisión y mencionando los acontecimientos en Wounded Knee. Finalizó deseando que los corazones pudieran encontrarse con amor y generosidad.

La reacción inmediata ante la irrupción de Littlefeather fue de un profundo repudio. Los asistentes percibieron esa disrupción como una imperdonable falta de respeto hacia la celebración de la industria. Mientras los invitados manifestaron su desagrado, Littlefeather soportó la hostilidad y se retiró del escenario. Varios actores experimentaron una inmensa molestia. El emblemático John Wayne observó todo el episodio a un costado del escenario, mostrándose visiblemente enojado. En declaraciones brindadas al New York Post, Wayne arremetió expresando que Brando debió haber tenido la valentía de aparecer en persona en lugar de tomar a una joven desconocida y vestirla con un atuendo indígena.
El reconocido Clint Eastwood también se sumó a las críticas. Al subir al podio, bromeó cuestionando si debía entregar el premio a Mejor Película “en nombre de todos los vaqueros asesinados en los westerns de John Ford”. Al día siguiente, The New York Post publicó en su totalidad el discurso de quince páginas redactado por Brando. En ese escrito, argumentaba que la comunidad cinematográfica había sido responsable de la degradación de los pueblos nativos, describiéndolos como salvajes, hostiles y malvados. Brando sostenía que las mentes de los niños indígenas resultaban profundamente heridas al ver a su raza retratada de esa manera en las películas.

La prensa, en tanto, condenó el accionar del actor como una descarada afrenta a los valores estadounidenses, tildándolo de, entre otras cosas, “cobarde”. Los columnistas aseguraron unánimemente que las cartas de sus lectores expresaban una posición en contra del actor.
Sacheen Littlefeather fue arrastrada despiadadamente por el barro mediático tras su participación en la ceremonia. La prensa sensacionalista divulgó que su apellido original era Cruz y que años antes había participado en un concurso de la serie Dark Shadows para generar conciencia sobre la tribu de Alcatraz. Diversas celebridades contribuyeron a los rumores afirmando falsamente que no poseía sangre apache y asumiendo que se había presentado bajo el título de princesa nativa.

El 31 de marzo de 1973, apenas una semana después de la ceremonia, el American Film Institute llevó a cabo un homenaje al director John Ford. El evento contó con la presencia del entonces presidente Richard Nixon, quien pronunció un cálido discurso afirmando que el cineasta retrataba “la buena imagen de Estados Unidos”. La prensa otorgó gran cobertura a ese evento honorífico hacia un hombre cuyas películas habían promovido los mismos estereotipos denunciados por la notoria ausencia de Brando. Paralelamente, el periodismo utilizó como evidencia incriminatoria el hecho de que Brando eligió no viajar presencialmente a Wounded Knee. Sus amigos lo convencieron de abortar el viaje advirtiéndole que sería arrestado por las autoridades.
Aquella ceremonia, ocurrida hace 53 años, no cambió mucho la vida de Brando pero expuso notablemente a Littlefeather. La autora Jacqueline Keeler dialogó con dos de las hermanas de la actriz, Rosalind Cruz y Trudy Orlandi, para el San Francisco Chronicle. Ambas mujeres afirmaron que su familia carecía de herencia originaria americana y que Sacheen había robado esa dramática historia a su padre, quien sí poseía un pasado doloroso marcado por el abuso infantil y la pobreza.

Casi medio siglo después de los turbulentos y polémicos episodios acaecidos durante aquella entrega de premios, se produjo un relevante acto de reivindicación. En el mes de junio del año 2022, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le envió a Sacheen Littlefeather una carta de disculpas en la que lamentaba profundamente el maltrato que debió soportar en la ceremonia. Posteriormente, la organización que otorga los Oscar organizó un evento presencial para rendirle un merecido homenaje a su figura. Tan solo dos semanas después de haber sido honrada en vida de esa manera, Littlefeather falleció. Su partida fue anunciada oficialmente a través de las redes sociales mediante un comunicado, emitido por su cuidador personal. La mujer que fue célebre por haber representado a Brando murió en octubre de 2022 a los 75 años.
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