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10 asesinatos y confesiones bajo hipnosis: el oscuro recorrido criminal de “los estranguladores de las colinas”

La ola de crímenes cometida por Kenneth Bianchi y Angelo Buono desencadenó pánico en Los Ángeles y dejó una huella imborrable en la historia criminal estadounidense

Terror en Los Ángeles: cuerpos en las colinas, caos policial y dos primos detrás de una serie de asesinatos
El hallazgo de varios cuerpos en las colinas de Los Ángeles en 1977 desató el miedo y evidenció las fallas en el sistema policial de la ciudad (Captura de video)
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En noviembre de 1977, Los Ángeles dejó de ser solo la ciudad del cine y el glamour para convertirse en el escenario de una pesadilla real. El hallazgo de cuatro cuerpos en las colinas en solo una semana desató el miedo y la incertidumbre: la policía no tenía respuestas y la violencia parecía no tener fin.

Según Los Angeles Times, la sociedad angelina quedó paralizada ante una serie de crímenes que no solo evidenciaron la brutalidad de sus autores, sino también los límites de un sistema de seguridad que se mostraba impotente.

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El terror toma forma: los primeros cuerpos y el miedo colectivo

La rutina se quebró cuando los medios informaron sobre los cuerpos hallados en las laderas de la ciudad. El apodo de “los estranguladores de las colinas” comenzó a circular rápidamente, mientras el temor se apoderaba de los barrios, tal como relató People. Las familias cambiaron sus hábitos: las calles se vaciaban al anochecer, los televisores permanecían encendidos y cada noticia sobre una nueva víctima generaba angustia.

Terror en Los Ángeles: cuerpos en las colinas, caos policial y dos primos detrás de una serie de asesinatos
El colapso en la coordinación policial y los errores en las investigaciones aumentaron la desconfianza de la sociedad angelina en las autoridades (Captura de video)

La presión social aumentó a medida que las autoridades, desbordadas, intentaban dar respuestas y calmar a una población que ya no confiaba en la protección policial. La sensación de desprotección se instaló en cada rincón, y el miedo se convirtió en el verdadero protagonista de las noches angelinas.

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Dos primos, una alianza mortal

Detrás de los crímenes estaban Kenneth Bianchi y Angelo Buono, dos primos con historias marcadas por la violencia y la ambición.

Bianchi, nacido en Nueva York en 1951 y adoptado por Nicholas y Frances Bianchi, llegó a Hollywood tras abandonar sus estudios universitarios. Su sueño de ser policía se diluyó en una vida de trabajos inestables y uso de credenciales falsas, según People.

Terror en Los Ángeles: cuerpos en las colinas, caos policial y dos primos detrás de una serie de asesinatos
Kenneth Bianchi y Angelo Buono, apodados 'los estranguladores de las colinas', usaron credenciales falsas para atraer a jóvenes a su trampa mortal en Hollywood (Captura de video)

Buono, por su parte, tenía 44 años y era propietario de un taller de tapicería en Glendale. Descrito por Los Angeles Times como un hombre jactancioso y grosero, había dejado la escuela y mostraba poco respeto por las normas. Juntos, iniciaron su carrera delictiva con un servicio de prostitución a domicilio, lo que les permitió conocer los márgenes más vulnerables de la ciudad. Esa experiencia fue el preludio de los crímenes que aterrorizó a Los Ángeles.

El método: engaños y víctimas indefensas

La estrategia de los primos era tan simple como efectiva. Se hacían pasar por policías, mostraban placas falsas y convencían a mujeres jóvenes de acompañarlos a la casa de Buono. Una vez allí, las sometían y asesinaban. Según reconstruyeron People y Los Angeles Times, las víctimas tenían entre 12 y 28 años: estudiantes, trabajadoras sexuales, aspirantes a actrices y menores fugadas.

La primera en aparecer fue Yolanda Washington, de 19 años, cerca de Griffith Park. Le siguieron Judith Miller, Lissa Kastin, Kristina Weckler, Lauren Wagner, Dolores Cepeda, Sonja Johnson, Jane King, Kimberly Martin y Cindy Huspeth. Los primos también intentaron secuestrar a Catharine Lorre Baker, hija del actor Peter Lorre, quien logró identificarse y escapar. Su testimonio después sería clave en el juicio.

Terror en Los Ángeles: cuerpos en las colinas, caos policial y dos primos detrás de una serie de asesinatos
El testimonio de Catharine Lorre Baker, hija del actor Peter Lorre, fue crucial para la condena de los culpables al evitar convertirse en otra víctima (Captura de video)

Caos en la investigación y errores policiales

La magnitud de los crímenes superó la capacidad de respuesta de la policía angelina. El volumen de pistas y denuncias generó un colapso en los sistemas informáticos y dejó en evidencia la falta de coordinación entre agencias, según admitió el propio exjefe de policía Daryl Gates en Los Angeles Times. El detective Frank Salerno llegó a afirmar: “No había coordinación alguna”.

La presión llevó a errores graves, como la detención y posterior liberación —con disculpas públicas— de un trabajador inocente. Las hipótesis sobre la posible existencia de varios criminales solo alimentaron la confusión y el miedo social. Mientras tanto, Bianchi y Buono continuaban aprovechando las debilidades del sistema.

Terror en Los Ángeles: cuerpos en las colinas, caos policial y dos primos detrás de una serie de asesinatos
El arresto de Kenneth Bianchi en 1979, tras cometer otros asesinatos en Washington, permitió establecer el vínculo con los crímenes de Los Ángeles (Wikimedia Commons)

El fin de la pesadilla: arresto y confesiones

En la primavera de 1978, los asesinatos cesaron abruptamente. La respuesta llegó en enero de 1979, cuando Kenneth Bianchi fue arrestado en Bellingham, Washington, por el asesinato de dos estudiantes universitarias. El vínculo con Los Ángeles se estableció al relacionar su dirección en Hollywood con la de varias víctimas, según reconstruyó People.

Bianchi confesó bajo hipnosis y señaló a Buono como su cómplice. Intentó convencer a la justicia de que padecía un trastorno de personalidad múltiple, pero la artimaña se desmoronó al comprobarse que su “alter ego” era el nombre de un psicólogo real cuyos títulos había falsificado.

Finalmente, aceptó testificar contra Buono a cambio de evitar la pena de muerte, aunque sus declaraciones estuvieron plagadas de contradicciones y retractaciones.

Terror en Los Ángeles: cuerpos en las colinas, caos policial y dos primos detrás de una serie de asesinatos
El juicio contra Angelo Buono se convirtió en el proceso más largo y costoso de California, con casi 400 testigos y sentencia de cadena perpetua (Wikimedia Commons)

El juicio más largo y costoso

El proceso judicial fue complejo y expuso aún más las tensiones sociales. El fiscal John Van De Kamp retiró al inicio los cargos de asesinato contra Buono por falta de pruebas sólidas, lo que provocó indignación pública y en la policía, tal como informaron People y Los Angeles Times.

Sin embargo, el juez Ronald George reactivó el juicio al considerar que existían otras pruebas, como el testimonio de Catharine Lorre Baker y las fibras de tapicería halladas en los cuerpos de las víctimas.

El juicio se extendió durante dos años, con casi 400 testigos y más de 50.000 folios de documentación. Finalmente, Buono fue condenado a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional y falleció en prisión en 2002. Bianchi continúa cumpliendo condena en el estado de Washington bajo el nombre de Anthony D’Amato y sigue alegando inocencia.

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