
Creció creyendo una historia que no era la suya. En Nueva Jersey tuvo una infancia aparentemente normal, sostenida por afecto, límites claros y un relato familiar que ocultaba un secreto que lo involucraba. Durante 37 años vivió con una identidad que no solo era incompleta: era directamente falsa.
Sin embargo, ese engaño no lo volvió un chico herido. Dos mujeres de carácter firme lo criaron con autonomía y disciplina, herramientas que más tarde serían decisivas en su vida adulta. Aunque fue privado de conocer sus verdaderos lazos de sangre durante años, fue feliz y contenido.
En 1954 terminó el secundario y viajó a Los Ángeles. Un año después entró a trabajar en la Metro Goldwyn Mayer ganando 30 dólares semanales clasificando cartas de fanáticos de Tom & Jerry. Con ese dinero empezó a estudiar arte dramático, mientras soñaba con ser Marlon Brando y sin imaginar que algún día lo compararían con él.
Su carrera avanzó de a poco hasta el salto de 1969 con Easy Rider. Pero ese mismo año llegó la revelación que cambió su vida: descubrió que quien creía su hermana mayor era, en realidad, su madre biológica, y que su “madre” era su abuela, quien lo había adoptado al nacer para proteger a su hija de 17 años y del escándalo social.
La primera situación dudosa sobre su historia de vida la había experimentado en 1954 cuando quiso sacar el registro de conducir y se enteró de que no tenía partida de nacimiento. Le dieron un certificado provisional en el que se acreditaba que había nacido el 22 de abril de 1937. Ethel May, su supuesta madre, presentó un comprobante que indicaba el lugar en el que había nacido, y la confusión quedó resuelta. Poco después ella murió. En 1963 también falleció June, quien él pensaba que era su hermana mayor. Años después le contaron que era en verdad su mamá, y que nunca lo había podido decir por el qué dirán. June tenía 17 años cuando quedó embarazada y no tenía muy claro quién era el padre. Tenía también ambiciones de ser actriz y bailarina, y entendía que criando un hijo no lo iba a lograr. El aborto no estuvo en sus planes, por lo que ocultó el embarazo y al nacer el niño, su madre lo adoptó como propio.
Cuando conoció la verdad, el actor, ya adulto y famoso, no sintió rencor. Dijo que, más que nada, sintió gratitud: esas mujeres le habían dado la vida y lo habían hecho autosuficiente. Tampoco quiso profundizar en la identidad de su padre biológico; el pasado, para él, ya estaba saldado.
Así, aquel niño criado bajo una identidad impuesta terminó construyendo una carrera actoral llena de logros, basada en su versatilidad y una intuición interpretativa única. Ganó tres premios Óscar y fue nominado 12 veces.
Respuesta: el chico de la foto es Jack Nicholson
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