
Durante la ocupación alemana en París, Marcel Petiot, apodado “Dr. Satán”, encabezó una de las más estremecedoras series de asesinatos en la historia de Francia. De médico reconocido, pasó a ser un criminal implacable bajo la fachada de benefactor.
Marcel Petiot nació el 17 de enero de 1897 en Auxerre, Francia. Desarrolló una conducta delictiva desde su infancia. En París, durante la Segunda Guerra Mundial, utilizó una falsa red de rescate para atraer y asesinar a personas vulnerables a cambio de grandes sumas.
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A lo largo de 1944, la policía parisina investigó denuncias relacionadas con olores extraños y humo excesivo en la vivienda de Petiot. Tras ingresar a su casa, los agentes hallaron decenas de cadáveres y efectos personales de múltiples víctimas.
El arresto de Petiot se efectuó meses después, cuando se ocultaba en París bajo otra identidad.

Un recorrido criminal que comenzó en la infancia
La biografía de Marcel Petiot evidencia señales de conducta antisocial desde temprana edad. De acuerdo con Historic Mysteries, sus primeras transgresiones incluyeron el uso de armas en la escuela y robos menores. La justicia francesa lo sometió a evaluaciones psiquiátricas en varias oportunidades.
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La Primera Guerra Mundial no modificó sus hábitos delictivos. Sirvió brevemente en el ejército, fue herido y luego enfrentó nuevas acusaciones por robo de bienes militares y pertenencias de otros soldados.
Cuando la guerra finalizó, Petiot accedió a un programa educativo acelerado y, en solo ocho meses, obtuvo el título de médico. En Villeneuve-sur-Yonne, volvió al delito: suministró drogas adictivas a pacientes, cometió fraudes y presuntamente realizó abortos ilegales.
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La desaparición de Louise Delaveau en 1926 marcó su posible primera víctima mortal. Vecinos relataron haberlo visto transportar un enorme baúl poco después del suceso.
Ese mismo año, Petiot se convirtió en alcalde del pueblo. Pese a estar involucrado en escándalos de corrupción y robo, mantuvo apoyo local. En 1931 dejó el cargo, pero en pocas semanas asumió como consejero municipal. La nueva función duró poco, por haber robado electricidad; entonces se mudó a París con el objetivo de rehacer su carrera.
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Allí estableció una clínica privada exitosa, a menudo mediante falsas credenciales. Continuó prescribiendo drogas sin control y cometió fraudes reiteradamente. También pasó por una institución psiquiátrica por cleptomanía. Sin embargo, estos antecedentes aún no permitían anticipar la magnitud de los crímenes que perpetraría en el contexto de la guerra.
La farsa del escape y los crímenes seriales de Dr. Satán
Durante la ocupación alemana, Petiot ideó un falso operativo de ayuda a fugitivos. Se presentó como “Dr. Eugene” y ofreció salidas seguras hacia Sudamérica a cambio de 25.000 francos por persona.
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Muchas de sus víctimas pertenecían a grupos perseguidos: judíos, miembros de la resistencia y delincuentes buscados. Petiot aseguraba que debían recibir una supuesta “vacuna” para ingresar a Argentina.

De acuerdo con Historic Mysteries, la inyección contenía cianuro y ocasionaba la muerte inmediata de cada víctima. Petiot robaba los bienes personales y eliminaba los cuerpos arrojándolos al río Sena, depositándolos en pozos de cal o incinerándolos en su vivienda. Algunas versiones indican que utilizó el prestigio profesional y la confusión del conflicto bélico para evitar sospechas continuas.
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La Gestapo investigó la red al creer que se trataba de un operativo vinculado a la resistencia francesa. Torturó a varios cómplices de Petiot sin lograr información relevante. Mientras tanto, el asesinato y la desaparición de personas continuaron en el clandestinaje de París.

En marzo de 1944, vecinos de la casa en la Rue Le Sueur denunciaron humo persistente y malos olores. La policía y los bomberos ingresaron al lugar y encontraron restos humanos en el sótano, la estufa y el patio. Los investigadores detectaron allí valijas, ropa y otros objetos pertenecientes a sus víctimas. Dr. Satán logró fugarse tras los hallazgos y permaneció oculto durante siete meses.
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De acuerdo con los reportes de la época, Petiot argumentó tras su detención que sus víctimas habían sido colaboradores nazis ejecutados por la resistencia. Los jueces refutaron esa versión durante el juicio porque muchos grupos mencionados nunca existieron. En 1946, lo condenaron por 26 asesinatos y lo sentenciaron a muerte.
La ejecución de Marcel Petiot, mediante guillotina, ocurrió el 25 de mayo de 1946. De acuerdo con fuentes judiciales, el número real de víctimas probablemente haya sido mayor.
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Marcel Petiot dejó una estela de horror en la historia criminal de Francia, un caso que evidencia cómo un contexto de guerra y confusión puede facilitar la impunidad durante años.
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