
Nadia, una masajista deportiva de 34 años residente en Glasgow, Escocia, conoció a Christopher Harkins, de 38 años, a través de la aplicación de citas Tinder en 2017. La primera vez que se vieron fue tras varias semanas de intercambio de mensajes, cuando ambos decidieron cenar juntos. Apenas 20 minutos después de llegar al departamento de Harkins, Nadia decidió retirarse al percibir diversas señales de alerta.
Según contó Nadia a BBC, en esa cita, Harkins abrió la puerta vestido de manera informal y expresó que no tenía energía para salir. Sugirió quedarse en el departamento y pidió comida para los dos. Al entrar, Nadia notó que el sitio estaba vacío, salvo por un televisor sobre unas cajas. Al rechazar un trago de vodka y servirse una bebida sin alcohol, observó un cambio abrupto de actitud en Harkins: su semblante se transformó y sus gestos se volvieron hostiles.
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Nadia derramó parte de su bebida y fue agredida verbalmente por Harkins, quien la acusó de no respetar su propiedad y la insultó con frases despectivas. Ante el aumento de tensión y el comportamiento agresivo, Nadia optó por marcharse. Harkins la despidió con insultos y amenazas apenas ocultas, lo que generó miedo y angustia en la víctima.

Una espiral de amenazas y acoso tras el rechazo
Tras abandonar el apartamento, Nadia creyó que el incidente había concluido; sin embargo, el acoso se intensificó de inmediato. Christopher Harkins comenzó a enviarle mensajes y a llamarla reiteradamente.
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El contenido de los mensajes estaba cargado de insultos y amenazas explícitas. Harkins le escribió frases como: “¿Cómo te atreves a irte de una cita conmigo?”, y amenazó con arrojar una bomba incendiaria a su casa, matarla y atacar a su padre.
El hostigamiento se extendió durante toda la noche, con mensajes que atacaban la autoestima y el físico de Nadia de manera despiadada. Harkins la llamó “impostora”, la insultó por su peso y la menospreció a través de reiteradas descalificaciones personales. La mujer relató a BBC que la situación la llevó a llorar hasta la madrugada y que el impacto en su salud mental fue devastador.
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Ante la escalada de amenazas, Nadia recurrió a la policía al día siguiente. Llevó como prueba una grabación donde Harkins afirmaba que acudiría a casa de su padre para agredirlo físicamente. Sin embargo, los agentes no tomaron declaración formal ni iniciaron medidas, argumentando que no existía “amenaza directa” y recomendando avisar únicamente si ocurría un ataque.
La situación de Nadia empeoró en los meses siguientes. A pesar de bloquear el número de Harkins, él continuó acosándola por redes sociales y llegó a contactar a personas de su entorno para mantener el hostigamiento. Nadia reconoció que el daño psicológico la afectó de manera profunda y confesó haber pensado en quitarse la vida, aunque el cuidado de su hija funcionó como sostén.
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Según la investigación de BBC, el caso de Nadia formó parte de un patrón de conductas violentas, estafas y amenazas perpetradas por Harkins entre 2012 y 2024 en Escocia y Londres. Otras mujeres denunciaron agresiones físicas, fraudes económicos y acoso sexual.

Las víctimas intentaron alertar a la policía en distintas ocasiones, pero las denuncias se consideraron “asuntos financieros” tratados de forma aislada. La investigación policial sobre Harkins solo comenzó formalmente en 2019, luego de que otra mujer recurriera a los medios para visibilizar los delitos.
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En 2024, un tribunal encontró culpable a Christopher Harkins de 19 delitos contra 10 mujeres, entre los que se incluyen abuso físico, violencia sexual y fraudes por más de USD 282.000. La condena alcanzó 12 años de prisión.
Investigación y reclamo de las víctimas
De acuerdo con declaraciones a BBC, varias de las víctimas manifestaron que la policía escocesa debió actuar con mayor rapidez y ofrecieron disculpas a quienes intentaron denunciar sin recibir respuesta. Nadia opinó que, si las autoridades hubiesen intervenido antes, algunas víctimas podrían haberse salvado de los abusos sufridos.
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La inspectora jefa Lyndsay Laird, responsable de la investigación, reconoció que, en su momento, las denuncias se tramitaron en diferentes divisiones y que inicialmente se trató el caso como conflictos civiles relacionados con fraude financiero. Afirmó que la policía implementó cambios significativos para evitar que situaciones similares se repitan.
Nadia, tras varios años de lucha, logró recuperar su estabilidad y autoestima. Consideró que el testimonio de las mujeres que lograron condenar a Harkins demostró “una fuerza extraordinaria”. Insistió en que nunca volverá a ignorar señales de alerta, y en que el sistema debe responder de manera más eficaz frente a denuncias de violencia y acoso.
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